Más o menos matrimonios

Una sucesión de noticias y anécdotas referidas a casamientos cordobeses, ofrecen lectura amena de un otoño de hace ciento cuarenta y cinco años.

Por Víctor Ramés
cordobers@gmail.com

Pintura de Marc Chagall: “Los novios y la torre Eiffel” (1913)

Los diarios de antaño trataban sobre casamientos cuando los protagonistas eran personas “de sociedad” a quienes se deseaba felicidad, y cuando por cualquier motivo el acontecimiento presentaba perfiles narrativos. Entre fines de mayo y comienzos de junio de 1872, encontramos en El Progreso, buen proveedor de novedades y anécdotas de época, una seguidilla de matrimonios de ambos tipos, que ofrecemos en panorama por su variedad y el contraste que ofrecen.
En medio de esas noticias, destacaba una publicidad en las páginas correspondientes, que ofrecía “A los que quieran CASARSE / y a los que quieran seguir solteros”, la oportunidad de un “gran baratillo de los efectos que pertenecían al Hotel de la Sierra en la calle 27 de Abril al lado de la fotografía de Witcomb y Ca. Un gran y variado surtido de muebles”. También se anunciaba en el lote “sábanas para cama grande”, “jergones, frazadas de lana” y “muchas otras menundencias para completar un menaje de una casa”.
Yendo a la información sobre matrimonios, empezamos con una noticia del 25 de Mayo:

“Mas casamientos
En esta madrugada se ha casado el estimable joven don C.A. con la hermosa, y más que hermosa virtuosa y simpática señorita Da. J.L
Es una hermosa pareja que ha consagrado su felicidad el día de la patria, como para hacer más solemnes sus juramentos, y más memorable el día en que ligaron sus destinos para siempre.
Un joven más que entrega su alma a Dios, muriendo para el mundo de los solteros y viviendo para su hermosa pareja y su familia.
Y siempre es la calle de Santa Fe la favorecida!
Pasen por esta calle los solteros, que se les pegara algo de lo bueno.
De lo íntimo de nuestro corazón felicitamos a la simpática pareja y a las dos familias que acaban de ligarse con lazos de oro.”
Y asimismo se informaba más uniones en la patriótica fecha, del siguiente modo:

“Otro casamiento
Parece que todos han querido solemnizar el aniversario de la patria con un acontecimiento de su vida.
Hoy o mañana se casa el señor Don R. P. con una de las bellas del norte (como se les llama) la señorita Doña T.D.
Deseamos al excelente amigo que tan buena elección ha hecho, toda clase de felicidad.”
En otro orden de noticias, se refería una boda en la provincia que, al cabo, no colmó de felicidad a los contrayentes:
“Casamiento desgraciado
Estamos indudablemente en la época de algunos casamientos desgraciados, por más que otros sean muy felices.
En un departamento de campaña, se ha casado un caballero con alguna edad ya, con una señorita santafesina.
Parece que uno y otro no aspiraban a ser canonizados representando la virtud de la paciencia.
Se trató de muebles al tiempo de ir la novia a casa del novio, e mismo dia de las bodas, y allí fue Troya.
El viejo solterón, aun que de las primeras familias de Córdoba, no gastaba lujo en el campo donde vivía, y parece que la niña hizo observaciones sobre eso y que el marido flamante recibió mal como debía suceder, aquella insinuación.
El hecho es, que esa misma tarde quedó disuelto el matrimonio por mutuo convenio.
He aquí dos que no han salido de la curiosidad… sobre el modo de llevar la cruz del matrimonio.”
Los laureles de la temática se los lleva un no-matrimonio, hecho confuso que tuvo lugar en la iglesia de Santo Domingo, que El Progreso ofrece con algunas estribaciones. La primera noticia dice:

“Tragicomedia
En Santo Domingo ha tenido lugar antes de ayer, un casamiento embrollado que puede calificarse de tragicomedia.
El joven G. con una Señorita C. se presentaron en Santo Domingo a tiempo que el clérigo K. daba la bendición en la misa para retirarse.
Declararon que se recibían por esposos y agregaron algunas frases más que creyeron necesarias, para explicación de este singular casamiento.
¿Pero qué resultó?
El clérigo parece que no tiene ni buena vista ni oído fino, y no vio ni oyó lo que pasaba y solo cuando sintió cierto movimiento inusitado en la iglesia y algunas exclamaciones de escándalo, preguntó al que le ayudaba a misa.
-¿Qué es eso? ¿Qué hay?
-Sr. son unos novios que lo han sorprendido a Vd. y se han dado por casados a tiempo que Vd. echaba la bendición al público.
-Pues buen chasco se llevan los pobres por que yo ni soy cura, ni ayudante, y además de eso, ni he oído ni visto cosa alguna.
La niña se desmayó o quasi!…
Sucedió lo de siempre; cuando falta un desmayo a tiempo en esos casos.
Las devotas se escandalizaron y todo el mundo hablaba del asunto en cuchicheo,
Al fin el joven G. dio el brazo a la niña creyéndola su esposa, y le dijo «vamos a mi casa.»
Pero no contaron con la huespeda y aquí entra la comedia, habiendo terminado la parte trajica en el templo.
La policía recibió la pareja en el atrio del templo donde se despidió el duelo…
Efectivamente, el joven fue a parar a la policía y la joven a una casa respectable.
Así, ha concluido este casamiento traji-cómico.
Lo que es sorprender a un clérigo que no es cura!!”
El caso es retomado como comentario, días después, atribuyéndose a la joven el motor del hecho:

Obras son amores
El joven que llevó a su novia a Santo Domingo y se chasqueó pensando sorprender al párroco y quedar casado, ha tenido en vista el proverbio de obras son amores y no buenas razones.
La novia exijía pruebas y el novio pidió la niña a los padres.
Siguió exijiendo pruebas la niña y el joven la llevó a sorprender a un cura, y solo consiguieron
Dar con un clérigo que nada tiene que ver ni oír en estos asuntos porque además de no ser párroco ni ayudante es corto de vista y tardo del oído.
Pero el novio ha cumplido con su deber, y ha dicho obras son amores.”
La “tragicomedia” finaliza con la siguiente información:
“Se la llevaron
Los padres se han llevado al campo la señorita C. que en compaña de su novio fue a Santo Domingo, pretendiendo sorprender a un sacerdote para casarse.
Como no se realizó el casamiento el padre ha llevado la señorita al campo y la novela ha concluido del modo más prosaico del mundo.
La niña olvidará las cosas pasadas, todo quedará como antes…
Moraleja; las cosas que no se hacen bien desde el principio quedan mal para siempre.”