Maqueda, el rebelde

En la causa “Villamil, Amelia”, la Corte Suprema de Justicia ratificó que las acciones civiles en contra del Estado por delitos de lesa humanidad prescriben.

maquedaEn la causa “Villamil, Amelia”, la Corte Suprema de Justicia ratificó que las acciones civiles en contra del Estado por delitos de lesa humanidad prescriben.

La mayoría del Alto Tribunal -integrada por los ministros Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco y Carlos Rosenkrantz- se basó en el precedente “Larrabeiti Yáñez”, del 2007, y reiteró que en supuestos así está en juego una pretensión patrimonial, mientras que en los expedientes penales está comprometido el interés de la comunidad internacional para que aquellos crímenes no queden impunes, lo que impide asimilar los supuestos.

También recordó que el Estado garantizó la reparación de los daños, tanto mediante la habilitación de las demandas indemnizatorias oportunas como con regímenes especiales.

El cordobés Carlos Maqueda se rebeló. Votó en disidencia y opinó que como la acción por daños y la penal derivan del mismo ilícito, una vez reconocida la imprescriptibilidad desde el punto de vista criminal es “inadmisible” sostener que la compensación económica pueda quedar sujeta a plazos.

Horacio Rosatti también se apartó del criterio de sus pares Lorenzetti, Highton de Nolasco y Rosenkrantz y razonó en sentido similar al ex político.