Cooked: no se traduce, se asimila

Entre la gran variedad de series documentales que incorporó Netflix en el último año, las referidas al mundo de la gastronomía ocupan un lugar destacado.

Por Lic. Florencia Bernthal

cookedSi hay otro modo de cocinar, hay otro modo de alimentarse. Con esta idea, Cooked (Netflix, 2016) pretende que volvamos a ese lugar físico lleno de herramientas simples y sofisticadas a la vez, que todas las culturas compartimos como lugar común para la preparación de nuestros alimentos, la cocina.
Ahora bien, ¿cómo se hace para volver a un lugar al que quizás nunca hemos pertenecido? Los seres humanos somos una de las únicas criaturas en el mundo que preparan su alimento antes de consumirlo. Si lo pensamos bien, estamos en contacto con esta elaboración desde el momento en que la leche materna deja de ser nuestro sustento exclusivo.
Explorando un sinfín de culturas a lo largo del tiempo, como así también sus circunstancias geopolíticas, económicas, sociales y religiosas, esta serie-documental no encuentra un sólo ejemplo en el que no hayamos ingresado naturalmente en el universo que propone el arte de cocinar, su práctica y el significado de compartirla con nuestros semejantes.
Es por ello que el valor de la entrega de Netflix basada en el último libro de M. Pollan no se centra sólo en la nutrición y en lo que la postmodernidad ha hecho con ella, sino en la representación simbólica que el acto de alimentarse tiene para los sujetos. Un acto que refleja recuerdos, sentimientos pero, por sobre todas las cosas, un lenguaje propio en el que se forja una relación particular entre la supervivencia y el placer.
“Cuando observas un alimento, no importa si es una cebolla o chocolate, no estás observando una cosa. Estás observando la relación que el mismo construye con otras especies en la naturaleza. Claro que todo esto es mucho más fácil de olvidar hoy en día, ya que todo llega procesado”, explica M. Pollan. Así, no se refiere sólo al procesamiento del alimento sino también a la escasa información que tenemos sobre su procedencia. Confusión que, en la actualidad, apunta en línea directa al goce inmediato sin elaboración. De este modo se pierde mucho más de lo que creemos ya que se cancela la oportunidad de conectar con lo sensorial, con la creatividad en el hacer y con el valor agregado que radica en compartir con el otro. Entonces, ¿el acto de cocinar mantiene su valor simbólico en esta era 3.0?
Vamos por parte. El director de la serie denomina al arte de cocinar como aquella práctica en que las grandes civilizaciones transformaron los milagros alimenticios de la naturaleza, en logros de la cultura. Hoy, estos logros de la cultura tienen que ver con la tecnología, con las necesidades inmediatas del ser humano, con sus intereses personales. Por ello, no hay un único modo de abordar una receta, o el hecho más general de alimentarse. Con esta perspectiva, el lugar para la representación simbólica queda asentado. El desafío es encontrarlo.
La intención de Cooked no es analizar el alimento en sí, sino su transformación, que es en definitiva donde se haya el valor simbólico. A todo eso que llenamos con sentido lo encontramos en la elaboración, en la superficie de lo construido.
Si bien esta serie deja ver su opinión respecto del fastfood, la filosofía vegana y las políticas detrás de ello, el relato se centra en el acto de transformación, y más aún en la creatividad que acontece en un sitio determinado en cada uno de nuestros hogares.
Retomar esas recetas heredadas de la familia y la elaboración primitiva de los alimentos nos retrotrae a los sabores de la infancia y a su vez nos invita a comprender la complejidad que hay detrás del arte de cocinar. Es en el estilo, en el sello personal, en lo no razonable de nuestros movimientos y elecciones en la elaboración, el lugar donde encontraríamos algo del inconciente. Y aún más, en la asimilación de la propia cultura obtendríamos el secreto de la construcción de los cimientos de nuestra civilización. Allí se revela el valor simbólico de la cocción.
Enfocada en los cuatro elementos- tierra, aire, fuego y agua- Cooked nos invita a un viaje de ida, en el que la práctica de cocinar está proporcionalmente ligada al destino del hombre. Si hay comida en la mesa, hay celebración. Me pareció un concepto hermoso para pensar la vida en general. Hacer con lo mismo algo diferente y transformar en lo cotidiano, detalles que nos inviten a crear, a innovar, a repensar.
Vuelvo a la propuesta de Cooked, si hay otro modo de cocinar, hay otro modo de alimentarse. Está en cada uno el sentido de la elaboración. Y si bien el recorrido es individual, culmina en un punto de encuentro con otros. Quienes a su vez, encontrarán o no un sentido diferente en la misma escena.