Uecara se baja en la CGT

El gremio de peajes y la construcción se retiró de la CGT Regional Córdoba luego de no adherir nuevamente al paro de la semana próxima. Su titular Gustavo Rossi, aduce presiones de sectores kirchneristas.

Por Juan Pablo Carranza
jpcarranza@diarioalfil.com.ar

uecara-rossiEl gremialismo cordobés sufrió una baja previsible: Uecara ya no integrará más la CGT Regional Córdoba. Hacía tiempo que su secretario general, Gustavo Rossi, venía planteando sus diferencias con los lineamientos de la confederación local por la convocatoria y adhesión a las medidas de fuerzas nacionales. La tensión se agudizó con el paro previsto para la semana próxima.
Con una nueva huelga en el calendario, la presión interna sobre Rossi, obligó al dirigente del partido FE a abandonar la confederación que comanda José Pihen. El ahora ex secretario de prensa renunció a su cargo – y por ende a su participación en la central- luego de abstenerse nuevamente de concurrir al paro decretado para el próximo 6 de abril a la Casa Rosada. Hacía unos días que circulaba la versión de su desvinculación, pero recién se hizo oficial ayer.
“Por disentir en las motivaciones del paro, el cual sigo sosteniendo que se trata de una huelga político-partidaria, y por haber protocolarmente saludado en forma deferente a un medio de comunicación, que para los dirigentes sindicales kirchneristas se trata de un noticiero hostil; me llevó a que amablemente me invitaran a pedir la renuncia como secretario de prensa y comunicación de la CGT Córdoba”, aseguró Rossi en su comunicado, que en los hechos no tuvo este año mucha participación en la central y que tampoco quiso especificar qué sectores de manera concreta le había sugerido su apartamiento.
“Me retiro de esta noble tarea sin haber perdido la coherencia en mis dichos y sin haber justificado nunca imprudencias y convencido que la tolerancia y la construcción colectiva que respete el disenso, son las conductas que como sindicalistas aportamos a la sociedad. Mientras sigamos dividiendo a los argentinos entre amigos y enemigos por no pensar igual, estamos condenados al fracaso como dirigencia por no respetar los mandatos del pueblo trabajador”, continúa el comunicado.
Rossi está ubicado en un gris sui generis del tablero político. A nivel local, el partido que conduce el Gerónimo “el Momo” Venegas integró Unión por Córdoba en las últimas elecciones. E inclusive el titular de los peones de campo llegó a coquetear con participar de UNA, junto a José Manuel de la Sota y Sergio Massa, pero finalmente se inclinó estratégicamente por apoyar a Mauricio Macri, que necesitaba el auxilio de su herramienta partidaria.
El referente cordobés de FE oscila entonces en la delgada línea que separa al Panal de la Casa Rosada, y que tiene múltiples vasos comunicantes. Aunque por una cuestión de cercanía geográfica e identificación su referencia más directa es con el peronismo provincial y más precisamente con el schiarettismo. Y a través de Venegas hay una terminal innegable en el oficialismo nacional.
Esta ubicación política, sumada a la negativa de acompañar nuevamente el paro – durante tiempo del kirchnerismo tampoco se plegó a las medidas de fuerza- precipitaron la decisión de Rossi, que ahora podría buscar la compañía de otros dirigentes gremiales que alguna vez coquetearon participar Cambiemos.
Ya desde el año pasado, el lugar de Rossi estaba complicado. La CGT Regional Córdoba estuvo bastante activa desde el segundo semestre del 2016 y le insistió a la cúpula nacional para que tomara cartas en el asunto.
Luego de un diciembre contenido por los acuerdos entre la Casa Rosada, los empresarios y los sindicalistas nacionales, la efervescencia gremial comenzó a tomar temperatura al calor de las paritarias y las complicaciones económicas.
El primer indicio de ruptura lo dio en la primera movilización de este año, cuando Rossi marcó una línea diferente al interior de la CGT, que bregaba por el paro.