Maestras distraídas

Por Gonzalo Neidal
gonzalo.neidal@gmail.com

maestrasHace pocos días y en el marco de la conmemoración de la fecha del golpe militar de 1976, docentes e intendente de la ciudad de La Cumbre no tuvieron mejor idea que hacer una representación en la que niños vestidos con ropas militares, aparecían fusilando a otros niños que se mostraban de rodillas.
Poco después, a raíz de los dichos de Hebe de Bonafini y su convocatoria a voltear al gobierno nacional, una maestra de Oberá (Misiones) dirigió una carta a la titular de Madres de Plaza de Mayo, reprobándole su conducta y declaraciones. Esta carta tuvo una amplia difusión en los medios y fue tomada como ejemplo de rectitud docente.
Lo de La Cumbre fue luego defendido por la propia directora de la escuela y el mismísimo intendente Rubén Ovelar, perteneciente al peronismo de Córdoba. El intendente dijo que le pareció una representación apropiada y la directora dijo que ella “sacaría las armas”. No aclaró si se refiere a hacer la misma representación pero con niños apuntando con el dedo índice a los “ejecutados” que lucían arrodillados y vendados. Pero a continuación aclara todo: “Haríamos la representación igual porque a los chicos hay que hablarles con la verdad y no esconderles nada”.
Cabe aclarar que estamos opinando sin ver la representación pensada por directora y docentes de la escuela de La Cumbre. Nos guiamos por las crónicas periodísticas, las imágenes y completamos con los dichos de la propia directora. Ese conjunto, creemos, nos permite formarnos una opinión suficientemente representativa y ajustadasobre la “obra”.
La directora probablemente ignore que circunscribir esos años sangrientos al horrible y repudiable hecho de los fusilamientos y desapariciones de prisioneros desarmados por parte del poder militar, es apenas un trozo de una realidad mucho más compleja y diversa. Esta visión parcial está siendo duramente cuestionada en estos momentos en razón de no expresar la verdad completa sino apenas una parte de ella, sesgada a favor de una de las partes involucradas en esa guerra. Como dijimos: no hemos visto la obra pero tenemos la fuerte presunción de que, por ejemplo, el asesinato del Capitán Viola y su hijita de tres años, no contó con un cuadro en la sesuda representación pensada por los docentes de La Cumbre.
También es preocupante que las autoridades provinciales se hayan mostrado conformes con este mamarracho y que hayan alentado a la directora de la escuela. Según ella misma cuenta, recibió el beneplácito de la Secretaria de Educación Delia Provinciali, lo que hace pensar que se trataría de ideas promovidas desde la cúspide misma del poder educativo provincial.
Nos resistimos a aceptar que en el gobierno se piense –y se trate de difundir esa idea- que la lucha de los guerrilleros contra el Ejército regular es digna de exaltación y que los terroristas son héroes. En todo caso, claro está, se trata de un debate que resulta impropio que se instale entre niños de 10 años, quienes pueden salir de la escuela con una idea completamente alejada de la realidad o que la refleja de un modo faccioso.
En el otro caso, el de la maestra misionera que le escribió una indignada carta a Hebe de Bonafini, hay algo de candor. Digamos que la maestra se demoró un poco para indignarse. Se tomó su tiempo. La maestra se enoja porque Hebe dijo que “Las Madres no somos más un organismo de derechos humanos… Somos una organización política y nuestro partido es el kichnerismo, somos de Cristina a muerte”. ¡Chocolate por la noticia!
La maestra misionera dice que ella ponía de ejemplo a Bonafini ante sus alumnos y ahora, ante esa confesión de Hebe, no sabe cómo explicarles. ¡Pobre! ¿Explicarles qué, señorita maestra? ¿Explicarles la liviandad que usted ha tenido hasta este momento?
Dice la maestra: “Aaah, y a mis alumnos siempre les conté su parte buena. no les dije nunca que los llama de “hijos de re mil puta, forros, pelotudos, mierdas, zorros, y etc. etc.” a quienes piensan distinto y que amenaza con volar la Casa de Gobierno con una bomba, tampoco les conté que no respeta a la justicia diciendo “metánse la declaración en el orto”, menos que menos les dije que se sospecha que ha lucrado con la necesidad de la gente”.
O sea, les ocultó a sus alumnos el verdadero rostro de Bonafini, les ocultó que Hebe amenaza con poner bombas, les ocultó que Hebe robó pero la maestra alega que lo hizo “porque prefiere ver el vaso medio lleno”. Débil explicación para tanta liviandad.
Algún suspicaz puede llegar a pensar que ahora, cuando Hebe se saca completamente su careta poniendo en evidencia su espíritu antidemocrático, también devela el falso dibujo que la maestra les había hecho a sus alumnos sobre lo que Hebe significaba. Y que por eso decide darse cuenta, con imperdonable mora, de su error y escribe su carta con la indignación propia de monja en un lupanar.
Pero bueno, nunca es tarde para aprender a conocer a alguien como Hebe. Al fin y al cabo, la maestra de Oberá se ha dado cuenta y ya no les dirá a sus alumnos que Hebe es un ejemplo.
Pues bien, señoras y señores, esta es la educación que estamos teniendo ahora.
Conviene que no perdamos la memoria y lo recordemos en un par de décadas.