Cambiemos la marcha

En la marcha sonaron algunos hits con referencias a los soldados de Perón y la liberación, que es lo más parecido a escuchar una AM de pueblo que hace sonar a Los Iracundos o El Club del Clan. Es raro escuchar a jóvenes repetir las mismas canciones de hace 40 o 50 años.

Por Javier Boher

marcha¡Qué país hermoso que es la Argentina, amigo lector! Cada día que pasa tenemos una nueva marcha para comentar. Marcha por la memoria, marcha de la gorra, marcha docente, hasta marcha por Brochero. Con tanto caminar van a reactivar el sector del calzado y a bajar el colesterol. Hay una cosa que es segura: escuchando los discursos y cantos que resonaban en la conmemoración del (afortunadamente) último golpe de estado que sufrió nuestro país, la única marcha que goza de muy buena salud en la Argentina es la marcha atrás. Uno escucha los discursos que pronuncian algunos políticos y se da cuenta de que atrasan entre cuarenta y setenta años.
Alguna vez me contaron que el pañuelo blanco de las Madres de Plaza de Mayo simbolizaba el pañal de sus hijos. Escuchando las palabras que pronunció Hebe de Bonafini el viernes, no quedan dudas de que le rindió honor a la función primigenia del mencionado objeto, considerando que en una marcha por la democracia se expresó abiertamente en contra de la misma. Como referente del movimiento de Derechos Humanos, alentó a no respetarlos, metiéndole pata a la marcha atrás. Acusó indirectamente de asesina a la gobernadora de Buenos Aires, de traidora a la titular de Abuelas de Plaza de Mayo y de dictador al presidente. Sabiendo que la selección había jugado la noche previa, sólo le faltó decir que Higuaín está gordo porque desayuna contingentes de refugiados que llegan a Turín.
En la marcha del viernes sonaron algunos hits con referencias a los soldados de Perón y la liberación, que es lo más parecido a escuchar una AM de pueblo que hace sonar a Los Iracundos o El Club del Clan. Es raro escuchar a jóvenes entre 15 y 30 años repetir las mismas canciones de hace 40 o 50 años, las que cantaban personas que hoy están más pendientes de que la Anses les reconozca el 82% para la jubilación o que el gastroenterólogo sea cuidadoso cuando les hace la colonoscopía. Con el gusto que tienen por la memoria parece que no recordaran cómo le cayó a Perón que le cantaran esas canciones el 1° de Mayo del 74.
Entre todas las marchas que se vienen sucediendo en el país, la de los docentes no pasó desapercibida. Según los sindicatos que la convocaron, marcharon 400.000 educadores. Si nos guiamos por los errores de ortografía que tenían muchos carteles, no podemos asegurar que hayan hecho bien las cuentas, así que nos quedará la duda. Lo que más llamó la atención (o no, según cómo sigamos la evolución de la situación política) fue el discurso de Carlos De Feo, titular de Conadu, deseando que al gobierno le vaya mal. No le importó que quedara feo y avaló la antigua tesis de que “cuanto peor, mejor”, aunque si leemos algo de historia vamos a ver que acá nos fue bastante mal con esa idea. Mientras algunos docentes se imaginaban reeditando la lucha de quienes armaron la carpa blanca, apareció otra muestra de la marcha atrás, diferente esta vez, cantando desde el escenario “vamos a volver”. Por ahí me cuesta entender un poco las consignas, pero estoy casi seguro de que no hablaban de volver a las aulas.
Hablando de aulas, hay que hacer un paréntesis en nuestro relato sobre el “marchismo” para hablar del conflicto docente. Si el gobierno nacional pretende que en octubre en las aulas no sobren boletas de Cambiemos, tiene que desactivar la bomba. Distintos sectores de la oposición están haciendo “all in” en el tema para recuperar capital político. En respuesta a esto, el gobierno nacional jugó una ficha y difundió los malos resultados obtenidos por los alumnos el año pasado en las pruebas Aprender para presionar a los maestros.
Para resolver el entuerto, la gobernadora de Buenos Aires intenta romper el frente docente con un artilugio del manual de ramónbautistamestrismo educativo: Presentismo y descuentos. Heidi quiere hacer una demostración de fuerza, como si en lugar de arriar los corderos estuviese acostumbrada a cargarlos en los hombros. En el otro rincón del cuadrilátero está Roby Baradel, que pasó de los sueños de levantar minas como coordinador estudiantil a su sueño actual de convertirse en la cara del movimiento obrero antiajuste. Aparentemente su mayor ambición es ser como Moyano, no como el que levantó a Su Gimenez, sino como el padre, que la levantó en pala que unificó al movimiento obrero después de la paliza que le había pegado el compañero Carlos Saúl. Detrás del coordi está la ex presidenta, que para pelear por un cargo en la provincia de Buenos Aires tiene que roer la buena imagen que tiene Vidal, por lo que pretende dilatar el conflicto lo más que se pueda. Si esto se sostiene en el tiempo y nos aseguran una marcha por semana, dejo de ir a dar vueltas alrededor de la plaza de Argüello y me voy a caminar con los maestros, así por lo menos veo algunas caras nuevas.
En este retroceso que significa la movilización permanente parece que los muchachos que repiten consignas de hace 40 años no se han dado cuenta de que la gente cambió. Alrededor del 15% de la población tiene entre 16 y 25. Son el 20% del padrón. Los más grandes de este último grupo tenían 10 años cuando el país explotó en la crisis de 2001. No recuerdan lo que vivieron durante el menemismo, ni siquiera saben lo que era vivir sin celulares o computadoras. Los que gustan de marchar piensan que el mundo es el mismo, con las mismas consignas y las mismas ideas, en el que ganar la calle era ganar las elecciones. Cuando Alfonsín resultó electo, el peronismo movilizaba más gente. Desde entonces sabemos que no todo pasa por salir a recorrer las calles atribuyéndose la voz del pueblo. La lógica del marchismo está pensada para los más grandes, los consumidores de aquellos medios que replican las imágenes y testimonios. En esa misma lógica, lo lógico es que el discurso atrase.
Amigo lector, no desespere. No pretendo desanimarlo con mis palabras. Si gusta marchar, marche. Como consejo le puedo decir que no insista y no lo haga para atrás, porque así, probablemente, octubre le quede cada vez más lejos.