A la caza de noticias cotidianas

Una sección periodística de un diario de 1894 destacaba un estilo coloquial para narrar una variedad de reportes locales de actualidad cordobesa.

Por Víctor Ramés
cordobers@gmail.com

Publicidad temprana transportada sobre el techo por un tramway cordobés.

El diario La Patria, que dirigía el jurisconsulto y político Ánjel F. Avalos (así figuraba escrito en su portada) y que defendía la bandera del Autonomismo Nacional, comenzó a publicarse a fines de enero de 1894 y se mantuvo hasta el año 1910. Allí saltó a las letras de molde el joven Leopoldo Lugones, con su seudónimo “Gil Guerra”, y había otras buenas plumas colaborando a darle calidad de lectura.
En el contexto de los diarios de fin de siglo, se destaca en dicha publicación una sección de reportes personalizados que hablaban sobre diversas noticias, escritos con seudónimo por un repórter que firmaba como “El cazador”. La sección se titulaba “Caza al vuelo”, y más tarde “Notas callegeras” (sic). Con un tono simpático combinaba notas sobre asuntos municipales, sobre la industria, sobre las artes, y sobre aspectos cotidianos de la vida social, bajo una misma columna y con parágrafos que separaban unos triángulos de asteriscos. Lo que llama la atención al leerla es el empleo de un estilo narrativo escrito en primera persona, donde el repórter mantenía la idea de una crónica hecha a partir de lo que veía o lo que recogía del cotidiano, de su tránsito por las calles, a diferencia de la formalidad de otros periódicos.
En la primera publicación de “Caza al vuelo”, el 12 de febrero de 1894, el autor–sin dejar el anonimato- se presentaba así:
“Después de dos años, próximamente, retorno a mi oficio de cazador. Una amable e ineludible invitación del director de La Patria me arranca del rincón donde permanecía abandonado, cual si fuese mueble viejo e inservible, para entrar de nuevo a la tarea diaria y llenar con la mejor voluntad, ya que otra cosa no puedo ofrecer, el espacio que se me designa en esta hoja que ha visto la luz con más vida y bríos de lo que yo imaginara cuando se me anunció su aparición. Al saludar, pues, a los nuevos y antiguos cuanto amables lectores de la caza al vuelo, que se inauguró en la extinta República, pongo a sus órdenes el espacio de esta sección, esperando que ahora, como antes, me favorecerán con sus producciones”.
El mencionado diario La República, según el padre Grenón, había aparecido entre 1891 y 1892. En su primera aparición en La Patria, la sección hablaba sobre asuntos comunales, como cuando señalaba la venta en las calles de Córdoba de fruta verde, aunque también incluía noticia como ésta, que destaca otros aspectos de la actualidad:
“Verdaderamente este suelo atesora riquezas que no tardarán en ser utilizadas en las industrias que se desarrollan tan ampliamente en nuestra patria al amparo de leyes liberales y proteccionistas. (…) A las infinitas que son ya conocidas, hay que agregar una nueva producción debida al inteligente cuanto infatigable director de nuestro Museo Provincial, el presbítero Lavagna, quien ha descubierto una tierra llamada plastina, que se utiliza por los escultores para hacer bocetos, modelos y cualquier otro objeto que se quiera reproducir.”
En la edición de otro día, destaca el “cazador” lo siguiente, propio de un paseo por las calles de Córdoba:
“Al que recorre nuestra ciudad le llama la atención la inmensa cantidad de avisos que se ve por todas partes. La voracidad de los comerciantes, industriales e inventores de elixires, específicos, etc., aficionados al réclame, lo ha invadido todo. Las paredes, las veredas, los árboles de las plazas, el kiosko, los carros y principalmente los tramways por arriba, por debajo, por delante y por detrás, parecen mapas a causa de la variedad en los colores de los avisos que les han fijado”.
En la variedad de los párrafos que presentan sus reportes, el “Cazador” advierte de la siguiente manera a los lectores sobre el tipo de colaboraciones que no publicará:
Me han dirigido varias cartas adjuntándome versos y algunas otras tonteritas amorosas para que fuesen publicadas en esta sección. Han pasado directamente al canasto y sin reclamo. Quedan avisados sus autores.”
Fechada el 21 de febrero, el repórter incluye también este parágrafo que supone otro tipo de advertencia sobre envíos dirigidos a él:
“He recibido ayer un sobre conteniendo dos docenas de tarjetas para los baños del Paseo Sobremonte. Ignoro a qué precio debo esta galantería del amable empresario. Si con ello busca un bombo en mi sección, se equivoca por dos motivos: primero, porque no acostumbro a darlos –y segundo, porque no lo necesitan los espresados baños, tan conocidos en Córdoba por los higiénicos y saludables. Si por el contrario, ello ha sido únicamente un obsequio sin interés alguno, ya habrá visto que he comenzado a hacer uso de él ayer mismo, dándome un baño de media hora, de donde salí tan fresco como una lechuga y en condiciones de desafiar con éxito la canicula de estos días que amenazan ponernos hipocondríacos”.
Hacia el final de su colaboración del mismo día, reconocía no obstante lo siguiente:
“Examinando los originales de la caza de hoy, entregados a las cajas, me encuentro que, sin desearlo, le he dado un bombo a los baños del Paseo Sobremonte.-Me ha sucedido lo de un escultor novel, que queriendo debutar con una vírgen que llamase la atención en el mundo de las artes, se consagró al trabajo por algunos meses. Cuando concluyó su obra, vio con sorpresa que le había resultado… una mona!”
“Caza al vuelo” subsiste con ese título apenas unas semanas, y desaparece como tal luego de que se produce un cambio de director en La Patria, dejando Ángel Avalos su puesto para ser sucedido por Manuel J. Astrada, otro miembro del elenco político provincial de la misma línea. Entre los cambios que se notan en el diario se cuenta la aparición, en reemplazo de la mencionada sección, de otra titulada “Notas callegeras”, y firmada por “Repórter callejero”. No nos consta que se tratase del mismo autor, aunque en general mantenía el estilo y abordaba el mismo tipo de temáticas urbanas. Lamentablemente no se puede avanzar mucho más sobre el tema, debido al quebradizo estado de las hojas de la colección disponible en Córdoba de La Patria, que lo vuelven imposible de consultar.