La baja de aranceles a la tecnología y el debate por el empleo

Argentina es armadora, no fabricante de computadoras. Empresas sostienen que seguirán los despidos; otros sectores aseguran que se generarán nuevos.

La decisión del Gobierno de establecer, a partir del 1º de abril, la quita de aranceles para la importación de productos electrónicos, fijada en el 35% -decisión exceptúa a los teléfonos celulares y smartphones- generó un amplio debate sobre el impacto de la medida. Por ejemplo, Bangho anunció que despedirá 400 trabajadores.
En Argentina las empresas son armadoras de equipos, no productoras. Lo mismo sucede con los teléfonos celulares que podrían sumarse a la medida aunque se la aplicaría de manera diferente a la que se tomó en el caso del resto de los productos tecnológicos.
Según trascendió se considerarán diferentes aspectos para evitar que la producción de industria nacional se desplome.
La decisión de quitar los aranceles generó mucha controversia; el ministro de Producción, Francisco Cabrera, destacó a principios de este mes que los precios de las computadoras bajaron un 36% en los últimos meses, a raíz de las medidas que tomó.
El secretario de Comercio Miguel Braun sostuvo que la decisión permitirá que se multiplique por dos la cantidad de computadoras que se venden”. “Esperamos una rebaja adicional a la que ya se registró en estos productos y estamos convencidos de que esta medida generará nuevos”.
El economista e investigador de la Fundación Libertad y Progreso, Marcos Hilding Ohlsson, señaló que la eliminación de los aranceles a notebooks, tablets y computadoras generará nuevos trabajos y oportunidades de progreso, contrariamente a lo que algunos dicen. “Eliminar los aranceles a las notebooks no solamente va a ayudar a que más personas estén conectadas y tengan oportunidades de estudiar; sino que será positivo para la creación de empleo, para bajar los costos de producción y aumentar la productividad”.
En su opinión, las computadoras son cada vez más una herramienta de trabajo vital para miles de estudiantes y trabajadores. “Cada vez hay más gente que tiene un emprendimiento o trabajo desde su hogar. Contar con laptops de mejor tecnología y que cuesten la mitad ayudará a muchos a arrancar su negocio o a producir con mayor eficiencia”.
Por otro lado, planteó que todas las empresas usan notebooks, y al poder comprar mejor tecnología a menor precio verán aumentada la productividad de sus trabajadores. “Por lo tanto, podrán contratar más empleados y pagarles mejor”, destacó el economista.
Señaló además que los empleos que se pierdan a raíz de la medida podrán ser reemplazados por otros. “Una primera mirada diría que si se reducen los aranceles, unas 1900 personas que trabajan en la producción de notebooks y en su ensamblado se quedarían sin trabajo. Y, quizás, los otros 2800 empleados vinculados al sector también. Sin embargo, estos trabajadores podrían pasar a trabajar en el sector de importación de laptops; su venta, reparación, distribución y los servicios de pos venta, ya que con la baja del precio van a venderse más equipos”, dijo.
“Los que piden la protección argumentan que cuando una persona compra una laptop argentina está pagando con su dinero parte del sueldo de un empleado argentino, lo que a su vez se gasta en el país y así se impulsa la demanda. Pero lo que no analizan es que cuando una laptop cuesta un 50% más por la protección, cada comprador de laptop reduce su capacidad de gasto en otras cosas, como comida, ropa, artículos para el hogar o esparcimiento, rubros que también generan empleo. Al poder adquirir equipos más baratos los compradores podrán destinar más plata a esos otros rubros”, dijo Hilding Ohlsson.
Según el economista, debido a la protección vigente las laptops llegaron a costar entre un 50% y un 100% más que en otros países, como Chile, Perú o Estados Unidos. “Algunos afortunados pueden viajar y traerlas, pero la gran mayoría tiene que conformarse con pagar mucho más por un producto que es mucho más barato en los países vecinos”, finalizó.