Sesma incomoda a Mestre (¿para ganarse una banca de diputada?)

En la UCR sospechan que canjea su silla en el Concejo para que la ocupe un oficialista a cambio de otra en el Congreso Nacional

Por Alejandro Moreno
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sesma-carrioEl enérgico rechazo de Laura Sesma al pliego de licitación del servicio de recolección de residuos no sólo provocó malestar entre los mestristas, sino que disparó especulaciones sobre la estrategia política de la ex socialista.
Por estos días, pocos deben quedar en el Palacio 6 de Julio sin arrepentirse de haber llevado a Sesma en la lista de candidatos a concejales del 2015. Gracias a la Unión Cívica Radical, a lo largo de su carrera política, fue directora de Cooperativas y Mutualidades, concejala, diputada nacional y subsecretaria de Recursos Humanos; siempre, poco agradecida con sus mentores. Ahora, como concejala, rompió con el bloque y hasta se fue cuestionando que Miriam Acosta sea la presidente provisoria del Concejo Deliberante, pese a que ella misma la votó.
Sesma dijo que el pliego de la basura, que el intendente Ramón Mestre puso en consideración del Concejo, fue diseñado por el Surrbac, el gremio de los recolectores. Hasta anunció que judicializará el proceso para ponerle límites a lo que llamó “corporaciones cuasimafiosas”.
Tamaña verborragia, que perjudica al gobierno municipal del partido que la llevó a su banca, parece a simple vista entrar en colisión directa con sus expectativas, nada disimuladas, de integrar la lista de candidatos a diputados nacionales de Cambiemos en la próxima elección.
En Cambiemos se discute sobre cuatro candidaturas consideradas seguras (la quinta podría obtenerse sólo con una victoria contundente sobre Unión por Córdoba y sin un tercer protagonista en escena). Esas cuatro, por culpa del demagógico cupo, deben repartirse en partes iguales entre hombres y mujeres.
La actual diputada nacional de la UCR, Soledad Carrizo, parece marchar firme a ocupar una de ellas. Tiene, para lograrlo, el apoyo de Ramón Mestre. La incógnita es, entonces, quién será la beneficiaria del otro espacio reservado a las mujeres.
Sesma ha dejado que se ventilen sus aspiraciones de regresar al Congreso Nacional, adonde debutó en 2005, justamente, con los votos radicales, ya que fue segunda candidata en la alianza EPEC (Encuentro para el Cambio).
Su respaldo político es el de Elisa Carrió, quien prácticamente se quedó sin partido en la provincia de Córdoba, donde la Coalición Cívica está intervenida y en vías de extinción.
El problema para Sesma es que el PRO ha de querer por lo menos dos de los cuatro primeros, y la UCR, lo mismo. Además, podría aspirar el juecismo a una banca. ¿Qué chances tendría la candidata extrapartidaria de un partido que ya casi no existe?

La carta de Sesma
Pero la ex socialista podría estar jugando su carta secreta.
La maniobra sería así.
Desde la salida de Sesma del bloque Juntos por Córdoba, quedaron 15 concejales oficialistas, contra 15 opositores, y ella, la “independiente”.
Así, podrá mortificar a Mestre en cada proyecto clave, como el de la recolección de residuos, mientras permanezca sentado en esa banca.
Entonces, estaría despertando en los radicales el deseo de verla progresar y convertirse, otra vez, en diputada nacional. De ese modo, renunciaría a la banca de concejal y en su lugar asumiría el dirigente radical de la seccional Once, Isaac Montenegro.
El negocio para el Palacio 6 de Julio es que la UCR podría perder un diputado nacional pero, simultáneamente, ganaría un concejal, una pieza mucho más valiosa para el futuro político de Ramón Mestre y, en consecuencia, del partido.