Infantino, populista “Mundial”

El aumento de 32 a 48  los países participantes para la Copa de 2026 deja en claro que FIFA elige jugar el campeonato económico por encima de la calidad del espectáculo. Las primeras estimaciones hablan de mil millones más de ganancias por encima de lo que recaude Rusia 2018.

Por Federico Jelic

infantinoAl final la intención de esta nueva FIFA renovada, después de los escándalos de FIFAGATE y la alfombra destapada con la corrupción en las altas esferas, se calmó con decisiones populistas, generales e integradores, pero con negocios siderales de fondo. Giani Infantino, sucesor del gran Josep Blatter en la máxima autoridad del fútbol planetario, con el objeto de quedar bien con todos y empezar a ganar adeptos en todo sentido, terminó imponiendo su criterio de organizar un mundial con 48 equipos. Este nuevo sistema de campeonato se empezará a aplicar para el 2016, con consecuencias dispares: se atenta contra la deportividad y la jerarquía aunque aumentan los negocios y la rentabilidad económica.

Números y países

Del mundial de Qatar ´22 (elegido con sospechas de sobornos, al igual que Rusia 2018) al del 2016 en sede no definida (no podría ser ni en Europa ni Asia); aumentan en un 50 por ciento la cantidad de países participantes: de 32 a 48. Pensar que en Uruguay ’30 fueron 13 los participantes. Ahora creció en casi un 400 por ciento.

No vamos a descubrir ahora esto de que el fútbol se convirtió en un negocio por encima del  deporte, con futbolistas e hinchas más pensados como mercancías y productos comerciales que aficionados. A eso lo entendió muy bien el brasileño Joao Havelange, muy bien secundado por el suizo Blatter. Pero resulta que Infantino, suizo también, quiso mostrar otra imagen de transparencia y en su primera medida, abre lugar a 16 países más en los mundiales, como muestra de generosidad e integración.

Pero de todas formas, el reparto deja en claro la necesidad de mostrar una FIFA más contemplativa, más diseñada para los más débiles, cuando en realidad es todo lo contrario: un mundo de números y negocios infinitos.

El reparto es también cuestionable: por ejemplo, seis plazas y media para CONCACAF (América del Norte, Centro América  y Caribe) lo mismo para COBMEBOL (Sudamérica), que tiene menos países pero cuenta con tres campeones del mundo (Brasil, Argentina y Uruguay). ¿No se atenta contra la deportividad y la calidad? Y claro, no olvidar que el país que investiga el FIFAGATE es precisamente Estados Unidos, miembro de esa confederación y que recientemente organizó la Copa América Centenario…

África tendrá 9 plazas y media, Asia ocho y media, Oceanía por fin tendrá una clasificación directa sin repechaje (eje de campaña de muchos opositores a Blatter aunque nunca les sirvió para llegar al sillón presidencial) mientras que Europa, poseedor de la mayor cantidad de inscriptos, tendrá 16, es decir, dos o tres más de los habituales. Quizás el más perjudicado.

Hablando de negocios

FIFA en total tiene 211 miembros, con chances de sumarse algún que otro principado árabe, isla caribeña o del Pacífico, y hasta incluso Mónaco.  Superan en casi 20 países a la ONU, por ejemplo, dejando  en claro que la pasión futbolera supera incluso la necesidad de una soberanía nacional con tal de pertenecer.

De todas formas, Infantino y sus asesores solo miran la calculadora y la caja registradora. No les interesa un 9 a 0 en primera ronda, o la humillación de un rival. Porque al mundial antes clasificaban los mejores y ahora concurrirá cualquiera que sea medianamente regular dentro de la cancha.

Sin embargo, el mundial que verdaderamente observa y planea  FIFA es el económico: por eso el traslado de la organización de una copa en Rusia (potencia recuperada), Qatar (el país con más petróleo en el mundo per cápita) y próximamente China, no quedan dudas, porque el gigante asiático está armando la liga más competitiva desde lo numérico, con la importación de figuras occidentales, como el reciente caso de Carlos Tevez, quien deja Boca Juniors por un suculento contrato de 40 millones de dólares anuales.

Este incremento de participantes le proporcionará a FIFA según calculan sus cuestores, más de mil millones de euros de ganancias. Por eso el interés repentino de incluir y dar más espacio a los de menor relieve deportivo. Se apunta a facturar, sin importar la calidad del espectáculo.

Pero números son números: la FIFA recaudará un 35 por ciento más por derechos de TV y marketing: en total, más de  600 millones de dólares por arriba de lo que producirá Rusia 2018. Entre los gastos, más equipos recibirán su premio por participar, por lo que la inversión en ese ítem pasará de los  780 millones de dólares a los 1030 millones de la misma moneda, es decir, un 32 por ciento más. Los costos locales del comité organizador se incrementarían desde los 580 millones de dólares hasta los 650 millones del billete “Verde”. En total, la inversión global de un Mundial de 48 equipos rondará los 2315 millones de dólares, en lugar de los 1980 millones proyectados por FIFA para Rusia.

Chau calidad

El formato tampoco colabora: 16 zonas de tres equipos, clasificando los dos primeros a 16 avos de final, con la novedad de que en caso de empate, se definirá por penales, por la obligación de que exista un ganador por partido. Esto también motivará un riguroso estudio del Fair Play, especulación de los resultados, que no le suceda como a Argelia en España ’82 con aquel bochornoso acuerdo entre Austria y Alemania…

Aprendimos  a amar a los mundiales, por su competencia y su esencia. Los tiempos cambiaron, los productos comerciales se fueron imponiendo y manda la ley del mercado y la sociedad de consumo.

Incluso Diego Maradona, repentino amigo de su archinémesis FIFA, con esta reconciliación espontánea, apoyó la idea de un mundial que llegue a todas las regiones del mundo. La primera medida de Infantino, no dista demasiado de lo que proponía Havelange en su momento y Blatter después. Pero con la salud financiera de FIFA se revitaliza y nadie hablará del escándalo FIFAGATE. Panza llena, corazón contento, bolsillos llenos, corazones más contentos todavía…