La pelea 2017: Nación y provincia debaten ingreso y reparto de fondos

El debate de la reforma fiscal y de una posible nueva ley de coparticipación marcará el año. La asignación de $25.000 millones extras a Buenos Aires recalentó la escena.

Por Gabriela Origlia

gobernadores-nacion-provincia-reparto-fondosHace un año la Nación convocaba a los gobernadores para discutir la reforma electoral. A mediados de enero del 2016, el ministro Rogelio Frigerio se reunía con representantes de todas las provincias para impulsar el voto electrónico que, meses después, se mancó en el Congreso. Ahora es el turno de la reforma impositiva que –se espera- no termine igual porque a la economía argentina le urge ganar competitividad.

La preparación del escenario empezó con el pie cambiado. Muchos gobernadores consideraron como una “provocación” –aunque no le tocaron fondos a ellos- que el presidente Mauricio Macri favoreciera a la bonaerense María Eugenia Vidal con
25.000 millones de pesos en un intento de compensar el absurdo techo de 640 millones de pesos anuales del Fondo del Conurbano.

La decisión implicó similar polémica a la de enero de 2016 que duplicó la coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires; el porcentaje pasó de 1,4 a 3,75 para que el distrito se hiciera cargo del traspaso de la Policía Federal.

Esta vez apuró a la Nación la búsqueda de un paliativo para el déficit de la provincia de Buenos Aires y la necesidad de achicar sus necesidades de endeudamiento para este año. Más allá del reclamo airado de algunos referentes provinciales –liderados por el chubutense Mario Das Neves, que mantiene diferencias en varios ámbitos con la Nación- lo cierto es que el tema se venía planteando en todas las reuniones.

Vidal amenazó con judicializar su planteo sino se arregla el techo del Fondo que rige desde hace 20 años. Todos sus pares le habían dado la razón; admitieron la racionalidad de su reclamo pero dejaron en claro que la plata la tendría que poner la Nación. Fue lo que pasó.
¿Por qué la reacción de las provincias? Probablemente porque abren el paraguas ante la necesidad de tener que ir a pedir fondos extras a la Nación en un año electoral y buscan hacerse de un argumento para plantear si se los niegan.

Hace unos meses, por decreto, Macri reasignó 100.000 millones de pesos para obras, el 70% de las cuales corresponden a CABA y Buenos Aires; aunque la comisión Bicameral de Trámite Legislativo lo rechazó, sigue vigente.

Varias administraciones provinciales –entre ellas la de Juan Schiaretti, aliando indiscutible de “Cambiemos”- se quejan de que la Nación prometió recursos para obras que o no llegaron o lo hacen a cuentagotas. Un caso concreto son los 740 millones de pesos para la sistematización de la cuenca hídrica que comparten Córdoba y Santa Fe y cuyo desborde viene causando, desde hace años, problemas en el corazón de la pampa húmeda.

Además de la reforma impositiva hay que discutir el nuevo régimen de coparticipación (debate que acumula un histórico atraso). Pero, antes de plantear cómo se va a repartir, hay que definir qué es lo que se va a distribuir. Este año –todavía sin cambios en ningún impuesto- están presupuestados 750.000 millones de pesos por copa.

Un aspecto clave en el que la Nación está decidida a avanzar es en auditar la performance fiscal de las provincias (ingresos y gastos). A partir de esa información tendrá elementos para “premiar” o “castigar” las gestiones de los gobernadores.

En la torta de ingresos propios provinciales Ingresos Brutos –la carga más regresiva de todos- creció unos 20 puntos porcentuales en la última década mientras que Inmobiliario y Automotores, perdieron participación. Uno de los ejes de la reforma que diseñan en Hacienda es, precisamente, IIBB.

La Nación ya devolvió, a través de un acuerdo, los 15 puntos de coparticipación que se retenían para financiar Anses y, este año, los cambios de Ganancias se compensarán con más ATN. Hacia adelante hay que sentarse a conversar.

Todos entienden que la presión impositiva en los actuales niveles es insostenible. Con el 36,6% del PIB la carga tributaria es récord; igual lugar ocupa en el país en la alícuota impositiva como porcentaje de las ganancias de las empresas: 137,3%. Duplica largamente el promedio de América Latina y el Caribe (51,2%). Que se entiendan no implica que se acepte perder recursos. La torta es una y nadie quiere resignar porciones. La pelea que se viene será más que interesante.