En junio la devolución del IVA era importante; ahora dejó de serlo

El Gobierno, a mitad de 2016, fomentó la bancarización de jubilados con el reintegro. Eliminó la devolución a tarjetas de débito porque no era “eficiente”.

Por Gabriela Origlia

dujovne-ivaEl flamante ministro de Economía, Nicolás Dujovne, se mostró obsesionado por resolver los problemas de la economía sumergida, de la informal. En la serie de entrevistas a todos los diarios que dio –debería ser algo normal, pero como este país no lo es, hay que mencionarlo- insistió en la necesidad de formalizar al 35% de los trabajadores. Sin embargo, el mismo día eliminó el reintegro del 5% del IVA a los pagos con tarjeta de débito. Se terminó una herramienta que impulsa a la bancarización.

“Teníamos un subsidio a los usuarios de tarjetas de débito, y no era el más eficiente en términos de equidad”, señaló. Para Dujovne el esquema no promovía un mayor consumo con los plásticos y, además, recalcó que el equipo avanzará en el mayor uso de dinero electrónico. Una paradoja que se explica sólo por el ahorro de recursos para el Estado.

En un año en que se está por discutir –según prometió el presidente Mauricio Macri- una reforma impositiva integral que reduzca la presión y genere competitividad, la decisión implica un menor fomento al uso de medios electrónicos, menos actividad en blanco de la economía y, por lo tanto, menos pago de IVA lo que siempre redunda en los niveles de recaudación.

Además, es ilógico que la misma administración que en junio fomentaba la bancarización devolviendo parte del IVA a los jubilados y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo ahora plantee que devolverles una fracción del impuesto a los usuarios de las tarjetas de débito no sirve para nada.

Otro aspecto discutible es que si se elimina la devolución del 5% del IVA para recuperar parte de lo resignado en la reforma de Ganancias, en la misma jornada se hayan aumentado los reintegros para las exportaciones agroindustriales. La medida tendrá un costo fiscal superior a los $ 2600 millones (la mitad de lo que recupera con la que alcanza a las tarjetas de débito) y busca darles más competitividad a los productos con valor agregado.

Para resolver qué impuestos eliminar y/o reducir –tanto a nivel nacional como provincial y municipal- primero es necesario ampliar la base de contribuyentes porque si no los números no cerrarán. Con el actual nivel de informalidad de la economía una reducción drástica de la presión impositiva sería también una baja de ingresos para el Estado difícil de compensar.

Dujovne, al hablar sobre a qué impuestos le dará prioridad en la reforma tributaria, admitió que en lo fiscal tienen “muchos objetivos y pocos instrumentos. Queremos bajar el déficit fiscal, subir el gasto en infraestructura y disminuir los impuestos distorsivos. Me preocupa mucho el impacto que tienen las cargas al trabajo”.

En las distintas entrevistas insistió en que son “anormalmente altas frente al resto del mundo” y eso explica en buena medida que la Argentina tenga 35% de empleo en negro. “Un objetivo importantísimo en cualquier reforma tributaria es incorporar más trabajadores al sistema tributario para lograr una mayor equidad y aumentar la base de recaudación”, dijo.

La bancarización es una vía de formalización. Ejemplos concretos de cómo funciona el sistema argentino es que hoy hay incentivos para el pago de contado (descuentos, por ejemplo) y castigos para el uso de plásticos. ¿Por qué? Porque es una manera de evadir.

Si no se avanza de manera crucial en ese aspecto, la reforma seguirá siendo tema de debate pero seguramente se mantendrá más en el plano del discurso que de los hechos.

“Vamos a trabajar para diseñar una reforma tributaria lo más eficiente posible porque queremos atacar muchos frentes a la misma vez sin perder recursos. Apuntamos a reducir la informalidad, mayor equidad y eliminar impuestos distorsivos”, insistió el Ministro.

Para no perder recursos hay que agregar contribuyentes. La eliminación de la retribución del IVA es una señala que va en el sentido contrario y que, además, tampoco colabora con la intención del gobierno de impulsar el consumo. Seguramente ese 5% no es decisivo para todos los compradores, pero sí lo es que las señales vayan en el mismo sentido.