Música, danza y ansiedad

Hoy comienza la 46ª edición del Certamen Pre Cosquín, en la plaza Próspero Molina. Encuentro tempranero y previo al gran Festival de Folklore, el Pre Cosquín se extenderá hasta el 16 de enero.

Por Gabriel Abalos
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Artistas de Río Grande (Tierra del Fuego) y de todo el país, presentes en el Pre Cosquín.
Artistas de Río Grande (Tierra del Fuego) y de todo el país, presentes en el Pre Cosquín.

Comienza por 46ª vez el certamen Pre Cosquín para nuevos valores musicales y de danza, evento que cada año desata una cascada de fiestas en las diversas localidades del país donde hay sedes autorizadas para preseleccionar a participantes. Por su gran convocatoria en la música y la danza folklórica, el tango e incluso géneros menos tradicionales, el Pre Cosquín es un acontecimiento cultural federal y uno de los certámenes más amplios y participativos, si no el más, que tiene la Argentina.

Cada año, como resultado de un intenso trabajo previo de selección, el Pre Cosquín permite catar el estado de las músicas regionales que confluyen para este evento en el escenario mayor de la ciudad de Cosquín;  o lo que queda de ellas, en medio de la masiva circulación musical, las fusiones, los contagios y las multiinfluencias de géneros que explotaron hace ya rato en las músicas del mundo.

El nombre de “Pre Cosquin” da cuenta del carácter que tiene este certamen respecto del Festival Nacional de Folklore, al que precede, gigante de los encuentros anuales. Éste también incluye a nuevos valores pero, sobre todo, le da cada año una actualización al mapa estelar de creadores e intérpretes consagrados de los géneros incluidos en la programación, de diversas generaciones.  Si hay una definición pragmática de lo que es folklore hoy en la Argentina, Cosquín la dará con puntualidad cada enero. En su programación, y también en la respuesta del público, se cocina ese dictamen.

El Pre Cosquín, por su parte, funciona merced a la intervención de músicos y coreógrafos profesionales en sus instancias selectivas, idóneos en los géneros y en las categorías concursadas. Sus participantes proceden de certámenes regionales, realizados en cada sede acreditada ante la Comisión Municipal, lugares donde estas instancias se viven como verdaderas fiestas populares.

Para hacerse una idea de esto, se puede tomar el caso de la subsede más austral: Rio Grande, en Tierra del Fuego, cuya jornada de selección se realizó el pasado 29 de octubre, calificada en una crónica como “Brillante y maratónica noche del Pre Cosquín 2017”, donde “con más de 30 presentaciones sobre el escenario de la Casa de la Cultura, se llevó adelante el selectivo, con artistas fueguinos y de la Patagonia sur, en una brillante noche con la Sala Ángela Loig colmada. Voces del Sur y el Ballet ‘Soles que Dejan Huella’ consiguieron por segundo año consecutivo su pasaje al escenario mayor, en tanto Alejandro Badilla por tercera vez consecutiva con canción inédita cantará en la plaza Próspero Molina…”.

Piénsese en la ansiedad y los deseos de brillar en el escenario Atahualpa Yupanqui de Cosquín, entre hoy y el 16 de enero, de cientos de participantes que fueron también seleccionados en eventos regionales de ese tipo, con un espaldarazo que les dará confianza  (aunque la plaza coscoína intimida bastante) para triunfar. Basta enumerar al azar algunas de las localidades donde obtuvieron un pase para este año músicos y bailarines de la zona: Crespo (Entre Ríos), Tancacha (Córdoba),  Junín (Mendoza), Santo Domingo (Santa Fe), Junín (Buenos Aires), Plaza Huincul (Neuquén), Pirané (Formosa), Purmamarca (Jujuy), Salta, Arauco (La Rioja), Banda Del Río Salí (Tucumán), hasta un total de 48. Aun así, llama la atención la ausencia en la grilla de una cuna de chacarera, gato y vidala como es Santiago del Estero.

Los de “nuevos valores” no necesariamente hace referencia a la edad de los participantes, ya que no hay restricción en este sentido, sino también a aquellos artistas “tapados”, o los que no pudieron profesionalizarse, o aquellos cuya carrera logró una resonancia local o zonal y quieren ampliar su horizonte. Esa amplitud dio lugar, durante los años del certamen, a la emoción de escuchar por ejemplo a una cantora vallista de setenta años, o reconocer viejos yeites casi perdidos en la interpretación de un tango, o escuchar con unción a un dúo gauchito capaz de emocionar por su simpleza, y que no tienen chance de proyección masiva. Por supuesto, los artistas que recién se asoman a las artes musicales y dancísticas son el gran caudal del Pre Cosquín, y muchos de ellos también deparan nuevas emociones.

El Pre Cosquín también se presta para el diagnóstico del oído atento a las modas, a las corrientes que se reproducen como olas, a las búsquedas no siempre con buen resultado, a los tics que los artistas consagrados contagian a sus seguidores… En fin, es una ocasión para probar unas cuantas rebanadas de lo que propone, dentro de ese estilo artístico, una masa de no menos de 500 participantes, distribuidos en unas quince noches de certamen. En cuanto a lo que les ocurra a las identidades, a los ritmos folklóricos, a los sonidos propios de las regiones, eso está más o menos bien garantizado por el ala conservadora de la danza y de la música, que cumple esa función. Claro que a veces no trata de defender tradiciones sino de seguir imitando viejas recetas. Hay de todo, y mucho más se pone en movimiento cada vez que llega la “temporada Pre Cosquín”.

A razón de cuatro sedes por noche, el Pre Cosquín irá cosechando los finalistas de cada una de las doce noches, en las doce categorías que entran en la competencia: Solista Vocal Femenino,  Solista Vocal Masculino, Dúo Vocal, Conjunto Vocal , Solista Instrumental , Conjunto Instrumental, Malambo Individual, Conjunto De Malambo, Pareja De Baile Tradicional, Pareja De Baile Estilizada, Conjunto De Danzas, Tema Inédito. Los días 15 y 16 de diciembre serán las noches de Gran Final.