Impuestos: ocho de cada diez pesos provienen de producción y consumo

Frigerio adelantó que en 2017 habrá una reforma que aporte "alivio fiscal". En Argentina las cargas a los ingresos y a la propiedad contribuyen con un quinto de la recaudación.

consumoEl ministro Rogelio Frigerio planteó que el Gobierno prepara para el año próximo una reforma tributaria “integral”. “Heredamos una presión impositiva de las más altas del mundo y de nuestra historia. Lo que necesita la Argentina es alivio 
fiscal”, afirmó en diálogo con Radio 10.
Adelantó que el oficialismo aspira a que “a partir de marzo” la Comisión Bilateral de Reforma Tributaria inicie una discusión seria en torno a “una reforma integral de los impuestos”.
“El problema es que heredamos una de las presiones tributarias más altas del mundo y, además, uno de los déficit fiscales más altos de la historia. Por eso la solución a todos estos problemas se puede hacer de forma gradual”, señaló.
Un informe de la consultora Idesaratifica que Argentina sufre una estructura impositiva compleja y perversa que grava mucho al consumo y a la producción y poco a los ingresos altos y a la propiedad: “Para promover progreso e inclusión 
social la prioridad no es reducir la incidencia del impuesto a las ganancias sino cambiar el resto del sistema tributario”.
Respecto de Ganancias, indica que el acuerdo terminó con una versión mejorada del muy “desprolijo y deficiente proyecto” que la oposición había sancionado en Diputados. El aumento en los mínimos no imponibles es inferior, se actualizó por 
primera vez después de décadas la tabla de alícuotas, no se crean impuestos muy cuestionables y se evita incorporar algunos mecanismos que incitan a la elusión (como desgravar las remuneraciones por productividad). 
Sin embargo, advierte que la nueva ley no deja de ser defectuosa. En la comparación con la experiencia internacional los mínimos no imponibles son todavía altos y las alícuotas crecen de manera muy brusca en el tramo medio de los ingresos. 
Además, se burocratizó el cálculo sumando exenciones en el aguinaldo, las horas extras y las jubilaciones. Pero el hecho de que se haya estipulado una mecánica de ajuste automático de los parámetros del impuesto para que no se desactualicen con la inflación 
alienta la esperanza de que el impuesto a las ganancias deje de acaparar tanta atención en la agenda de políticas públicas. 
Idesa indica que para detectar los temas pendientes en la Argentina en materia tributaria sirve analizar la estructura impositiva por tipo de impuestos. Según datos del Ministerio de Hacienda de la Nación en el año 2016 se estima que se 
recaudará alrededor del 30% del PBI en impuestos nacionales y provinciales. Su distribución será la siguiente: el 23% corresponderá a impuestos a los ingresos y a la propiedad; el 39% a impuestos al consumo y el 38% a cargas a la producción.
Estos datos muestran que la estructura tributaria argentina es regresiva y distorsiva. Los estratos sociales más acomodados (altos ingresos y muchas propiedades) pagan apenas dos de cada 10 pesos de impuestos. La contrapartida es que la 
mayor responsabilidad en el sostenimiento del Estado reposa en los estratos bajos y medios. 
El reporte afirma que es “muy sugerente” que ocho de cada 10 pesos de recaudación se generen a través de impuestos al consumo y a la producción. Los impuestos al consumo (cuyos pilares son IVA nacional e Ingresos Brutos provinciales) afectan 
proporcionalmente más a los sectores populares. En paralelo, un complejo entramado de impuestos gravan los factores de la producción (impuesto al cheque, a los combustibles, al empleo formal, al comercio exterior) contribuyendo a que haya menos inversión, 
menos empleo formal y menores salarios. 
“Asumir como meta prioritaria la inclusión es inconsistente con apelar a sostener al Estado tan intensamente con impuestos al consumo y a la producción. En países altamente productivos e inclusivos, como Dinamarca y Canadá, los impuestos 
sobre los ingresos y a la propiedad contribuyen con entre el 60% y el 70% de la recaudación tributaria total”, añade. 
Aun tomando puntos de comparación más cercanos, como Chile, aparece que los impuestos a las ganancias y a la propiedad representan el 37% de la recaudación total. En la Argentina, en cambio, los impuestos a los ingresos y a la propiedad 
apenas contribuyen con un quinto de la recaudación.