Las internas dejaron un ministro menos

La cartera que ocupara Prat Gay se dividió en dos; Macri avanzó en un equipo más acorde a sus preferencias personales. El gran desafío es la reactivación y mejorar la coordinación interna del gobierno.

Por Gabriela Origlia

ilustra-prat-gay-en-canita-voladoraLa interna que, en este mismo espacio, fue varias veces mencionada terminó como se preveía: Alfonso Prat Gay abandonó el gobierno. Apenas un año después de asumir, directamente salió sin ni siquiera pasar a otro puesto como se había especulado. Y aunque siempre los especialistas criticaron al presidente Mauricio Macri por dividir en tantos segmentos el área económica, ahora profundizó esa tendencia. Quedaron Economía, a cargo de Nicolás Dujovne, y Finanzas, bajo la responsabilidad de Luis Caputo.
La salida de Prat Gay –más allá de las pretensiones del oficialismo- hace ruido. La decisión se tomó el viernes, horas antes de que Macri viajara a Villa La Angostura de vacaciones, pero la idea era anunciarla cerca del 10 de enero.
La renuncia del economista –pedida por el Presidente- se produjo a pocos días del de Isela Constantini en Aerolíneas Argentinas, que también –como el del ex ministro- se dio en medio de diferencias internas.
Las disputas entre Prat Gay y Federico Sturznegger, titular del Banco Central, existieron desde el inicio de la gestión de Macri. A esas se sumaron otras que se ahondaron en los últimos meses con los dos vicejefes de gabinete, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, hombres de extrema confianza del Presidente.
Claro que los vínculos personales con Macri tampoco eran los mejores. Fuentes cercanas al Presidente sostienen que lo incomodan los egos (al menos, los ajenos) y que las aspiraciones personales y políticas de Prat Gay no le caían bien. La prescindencia de su figura en el debate por Ganancias mostró a las claras lo que pasaba en el gabinete.
En ese debate Elisa Carrió –se supone, aliada política de Prat Gay- le salió al cruce a algunas propuestas del ahora ex ministro. Los del PRO, por su lado, le facturaron que ingresara el proyecto sin las negociaciones necesarias.
La salida del cepo, el acuerdo con los holdouts, la colocación de deuda y la marcha del blanqueo –que termina el sábado próximo- son los puntos a favor del ex ministro quien, sin embargo, no logró que la actividad económica repuntara.
El desgaste de la relación en un año duro y la falta de resultados en la recuperación económica que no se dio en los plazos previstos fueron desencadenantes. Para algunos miembros del gabinete, la conducta de Prat Gay era “demasiado parsimoniosa” para las necesidades del país.
La renuncia provocó –es cierto- menos temores e inquietudes que otras salidas de titulares de Economía: hacía semanas se descontaba que Macri terminaría armando su equipo más afín a su personalidad.
“Incomodidades” y “diferencias” sobre cómo organizar el equipo –admitió Marcos Peña- fueron las claves para el pedido de renuncia. El Jefe de Gabinete insistió en que no había desacuerdos sobre la política económica, sino sobre el funcionamiento del equipo.
Más allá de las declaraciones, lo cierto es que la política económica sigue buscando el rumbo. Es obvio que la solución no pasa por la división de ministerios; con 23, la administración macrista tiene un récord. Hace falta más.
La expansión del rojo fiscal y un gasto que no se frena son dos ítems que preocupan al gobierno y a los actores económicos, pero no es Prat Gay el único responsable. La “generosa” billetera de Cambiemos tiene bases políticas y de intentos de no abrir frentes de confrontación.
¿Qué se puede esperar de Dujovne? El último artículo publicado por el actual ministro en LA NACION (donde era columnista) da una pauta: al plan económico le falta más horizonte, más señales para confirmar que es consistente, que la deuda pública dejará de crecer en relación al PIB.
¿Es menos gradualista que Prat Gay? Es cierto que el ex ministro fue uno de los que planteó que la reducción del gasto debía ser menos severa que lo que, al inicio de la gestión, pretendieron otros integrantes. Después, la realidad terminó empujando a todos al gradualismo. Es probable que ahora lleguen medidas para reducir partidas de egresos sin afectar lo social.