Agenda gremial 2017: unidad y lugares en la lista

El año próximo los sindicatos debatirán si finalmente conjugan una sola central obrera. También algunos dirigentes apuntan a lograr lugares dentro de la nómina de diputados de UPC.

crdoba-los-gremios-esta_488904Los gremios cordobeses envidian el diálogo que tienen las cúpulas nacionales con la Casa Rosada. Una relación que no se replica a nivel local con el Panal, que este año estuvo en el centro de las críticas sindicales junto con la administración de Mauricio Macri, tal como se comprobó en la última movilización de la coordinadora de gremios estatales la semana pasada.

Esa imagen contrasta con la que se vio en Buenos Aires hace unos días. En la víspera de la Noche Buena, el presidente recibió al flamante triunvirato de la CGT junto con otros dirigentes de peso en la Quinta de Olivos. Fue la primera vez que Héctor Daer, Carlos Acuña y Juan Carlos Schmid pisaban la residencia para reunirse formalmente con Macri y el ministro de Trabajo de la Nación, Jorge Triaca. El pedido presidencial fue de mayor mesura para el 2017.

La foto de ese encuentro fue una síntesis de que las negociaciones entre el Gobierno y los gremios  -que se intensificaron en la última parte del año- llegaron a buen puerto. El traspaso de fondos a las obras sociales sindicales, el acuerdo por el bono de fin de año y el consenso final por el Impuesto a las Ganancias se convirtieron en la prenda de unión de un sindicalismo nacional, que estrenaba una temporada sin las grandes referencias como Hugo Moyano o Luis Barrionuevo.

En Córdoba una imagen similar parece estar lejos; no solo por las diferencias entre un sector importante del gremialismo con el gobernador Juan Schiaretti, sino por desencuentros al interior del mismo frente gremial.

En primer lugar, la unidad del movimiento obrero cordobés aún está lejos. Si bien hay sectores que trabajan de manera conjunta en reclamos puntuales, cada gremios termina negociando por separado sus reivindicaciones (inclusive algunas que podrían ser comunes). La demanda por la derogación de la ley 10.333 es la mayor de las coincidencias.

El verano será clave entonces para que los dirigentes comiencen a evaluar ciertas estrategias. La unidad de los gremios bajo un mismo paraguas está pendiente. La reunificación de la CGT es la voluntad de todos los dirigentes. Pero las buenas intenciones no lograron madurar este año. Desde Buenos Aires ya dijeron varias veces que no intervendrían con el proceso en Córdoba. Saben que es una cuestión doméstica.

Seguir el ejemplo nacional es hasta ahora la opción más potable para todo el arco sindical. Una conducción tripartita dejaría conforme a los tres sectores que hoy se debaten el liderazgo: el que conduce la CGT Regional Córdoba, actualmente a cargo de José Pihen; el que comanda el titular del Surrbac, Julio Mauricio Saillén y el espacio denominado Movimiento de Trabajadores de Córdoba, que tiene como referentes Pablo Chacón (AGEC) y a Rubén Urbano (UOM)

Pero hay un factor que incide a la hora de lograr la comunión gremial bajo una misma CGT: la conformación lista de diputados nacionales del año próximo.

En el peronismo aún es una incógnita quién será el número uno para encabezar la boleta. No hay nada confirmado, más allá de algunos rumores que señalan las intenciones del exgobernador, José Manuel de la Sota de competir por una banca en la Cámara Baja.

Los padres fundadores de Unión por Córdoba deberán decidir quiénes serán los ungidos que tendrán la responsabilidad de revalidar su condición de primera fuerza política en la provincia frente a Cambiemos. Aunque ahora el lápiz, por estar a cargo de la gestión, le corresponde a Schiaretti, cualquier tipo de decisión que surja, implica acuerdos con los segmentos más bajos de la cadena.

El gremialismo tiene una pequeña porción de incidencia. Vale recordar los legisladores que integran el bloque del oficialismo en la Legislatura. Siempre hubo dirigentes sindicales interesados en ocupar una banca en Diputados. El 2017 no será la excepción.