Por merma en actividad, remiseros agitan fantasma Uber

Según la entidad que nuclea a los choferes, la rentabilidad disminuyó un 60 por cuento y casi no trabajan de noche. En junio pidieron que la Justicia investigara si la firma norteamericana opera en Córdoba.

remisesEl fantasma de la aplicación Uber volvió a agotar los ánimos de los remiseros y se concentraron en el puente Alvear para reclamarle a la Municipalidad que aumente las medidas de control sobre el transporte ilegal.

El titular del gremio, Víctor Taborda, aseguró que “la competencia desleal” ocasionó que la rentabilidad para los trabajadores del sector disminuyera un 60 por ciento.

Según el dirigente, el turno noche “no existe” y hay mil choferes sin empleo. “Nos oponemos a quienes buscan desde la ilegalidad hacerse millonarios”, dijo.

En abril, los remiseros locales se sumaron a la “resistencia” de los taxistas y manifestaron su férrea oposición a la posibilidad de que la empresa norteamericana operara en la ciudad.

Pese a que el secretario de Servicios Públicos de la Municipalidad, Julio Waisman, ya había descartado de plano que el sistema se utilizara en Córdoba, los choferes manifestaron que temían que hubiera conductores de autos privados prestando el servicio; puntualmente, en los hoteles de más categoría y en el Aeropuerto Internacional Taravella.

Aunque la empresa nunca declaró tener intenciones de operar en la ciudad, el sindicato acudió presentó una acción declarativa de certeza, para que la Justicia Federal constatara si tenía oficinas en Córdoba y personas trabajando como choferes, con sus propios vehículos.

El gremio fundamentó su pretensión en un cálculo. Según precisó Taborda, en la jurisdicción sólo hay habilitados unos 30 “remises de lujo” y, por eso, se preguntó cómo se estaba trasladando el turismo internacional, cómo salían de los hoteles y quién  buscaba a los pasajeros en el aeropuerto.

Taxistas y remiseros aducen que la aplicación representa una “competencia desleal”.

Todos opinan que Uber es ilegal, pero la compañía dice que su servicio se ajusta a las leyes nacionales; ello así, por que el Código Civil y Comercial establece la figura del contrato de transporte, una previsión que, según alega, posibilita que cualquier persona pueda transportar a otra a cambio de un pago.

Además, remarcó que las autoridades provinciales pueden trabajar en normas que regulen aspectos específicos de la actividad, pero que no pueden impedir el funcionamiento de la aplicación.

En general, la postura de los usuarios de la ciudad de Buenos Aires, el área en donde probadamente funciona Uber, es favorable a la empresa, que optó por vincularse directamente con sus potenciales clientes, para dar a conocer la aplicación en la práctica y generar aceptación.

Sin embargo, el Gobierno porteño se alineó con los gremios. La Administración de Horacio Rodríguez Larreta acudió al Ministerio Público Fiscal, que ordenó el bloqueo de las plataformas digitales de la compañía y anunció recientemente que, si es necesario, arrestará a los conductores. No obstante, la aplicación sigue funcionando, aunque con algunos problemas a la hora de pagar con tarjeta de crédito.

Cuando Uber desembarcó en el país, en marzo, dio su primer paso para operar lanzando una convocatoria para potenciales conductores porteños. La noticia generó histeria y llovieron las presentaciones judiciales para impedir dificultar las actividades de la firma. Casi todas tuvieron acogida favorable.

Sin embargo, recientemente un magistrado en lo penal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires desestimó una denuncia penal del sindicato que nuclea a los taxistas, al considerar que manejar un auto a través de la aplicación web no es una conducta criminal.

La sentencia fue apelada sin éxito por la entidad. Si bien el fallo no legalizó las operaciones de la compañía, le dio una especie de protección a los choferes.

La Justicia sostuvo que quienes manejan vehículos para Uber desarrollan una actividad comercial lícita y que, en todo caso, podrían existir faltas administrativas o infracciones de tránsito, pero no delitos.

Además, en ambas instancias se subrayó que no es lógico presumir que la intención de los particulares que conducen para Uber esté (o haya estado) dirigida a entorpecer el sistema de transporte. Por el contrario, se razonó que pretenden sumar sus servicios y que la presentación se basó en la disconformidad de los denunciantes con la aparición de un competidor comercial.

Uber enfrenta verdaderas batallas judiciales en todo el mundo. El diario británico The Guardian publicó una estimación de cuánto ha gastado en litigios de diverso tipo desde su fundación, y aventuró que ya desembolsó unos 60 millones de dólares para seguir operando.

En tanto, su expansión le generó pérdidas próximas a los 800 millones de dólares en el tercer trimestre. Pero no sólo está inyectando liquidez para estar en más ciudades, sino que también  está invirtiendo en el desarrollo de coches autónomos, una tecnología que podría revolucionar el ámbito de la movilidad.