En el 2017 se acaba la transición

Macri cumplió un año de gestión. Todos descontaban que no sería un período de definiciones, pero los resultados económicos fueron peores de los esperados. Deben empezar las realizaciones.

Por Gabriela Origlia

Macri-saenz-CarrioEl gobierno de Mauricio Macri cumplió un año. En lo económico fue peor de lo esperado. El “segundo semestre” no llegó nunca y ahora ya todos estiman que la recuperación llegará en ese período pero de 2017. Las expectativas sobre la gestión no se derrumbaron porque las irregularidades y la corrupción del kirchnerismo le dieron oxígeno al macrismo. Probablemente nunca fue tan positiva la imagen de la administración de Cambiemos como el día en que el ex funcionario José López apareció tirando bolsas con plata sobre una pared.
Pero no se puede vivir del pasado. Por si quedaban dudas, el golpe de realidad llegó hace una semana cuando en Diputados la oposición terminó uniéndose detrás del proyecto de reforma de Ganancias. Un tema que, en un país donde la mitad de los trabajadores gana menos de $10.000 al mes (es decir, son pobres) se convirtió en el eje del debate político y económico.
Macri y sus ministros insisten en plantarse frente a la política ninguneándola y subrayando que lo de ellos es la gestión. No hay gobierno sin política. Ahora les toca el Senado, donde tal vez tengan que negociar lo que no quisieron hacer en Diputados. El Presidente confía en los gobernadores pero las promesas demoradas de giros de fondos están agrietando algunos vínculos, aunque a las provincias les conviene la iniciativa oficial porque pierden menos ingresos.
La billetera de la Nación registra un año de “sí fácil”. A cada uno que va le prometen o le ofrecen algo; está claro que esa dinámica no puede continuar. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, repite que con el actual déficit fiscal no se puede seguir; efectivamente no es sostenible, pero para achicarlo hay que decir no y recortar. Sino, seguirá el endeudamiento.
Claro que el gobierno avanzó en algunos aspectos, como normalizar el mercado cambiario, reabrir el acceso al financiamiento externo y reinsertar al país en el comercio internacional. La eliminación y recorte parcial de las retenciones al campo y la quita de trabas a las exportaciones, impactó positivamente en el campo.
Con la inflación no pudo y la consecuencia inevitable fue el empeoramiento de las condiciones sociales no sólo de los sectores más vulnerables sino de los trabajadores, que perdieron capacidad de compra. Tampoco se corrigió el atraso cambiario; la devaluación inicial terminó “comida” por la aceleración en la suba de los costos. Hoy el tipo de cambio real está sólo 15% por encima de noviembre 2015, según Ecolatina.
Al comienzo de la administración el gobierno evitó dar cuenta de la herencia recibida; recién lo hizo a los 100 días, cuando ya no tuvo el efecto buscado. El “cambio” planteado por el macrismo terminó en un laberinto que, muchas veces, registró decisiones y anuncios por fuera de lo prometido.
Esa falta de GPS fue clave para que la gran apuesta del gobierno de provocar una “lluvia de inversiones” no se diera en este primer año. La incertidumbre condicionó las decisiones empresarias y todos los anuncios son de cara a fines del 2017 o 2018.
Tampoco reaccionó la obra pública de la mano del plan de infraestructura adelantado. El gasto de capital del sector público nacional se contrajo 25% en términos reales en los primeros diez meses del año.
Ecolatina, en su último reporte, avanza sobre un aspecto muy ventilado antes de la asunción de Macri: gradualismo o ajuste. “No habrá ajuste fiscal por lo menos en los primeros dos años de mandato Dado que el mercado local de capitales es pequeño y el Central está reduciendo la asistencia al Tesoro, la elevada brecha se va a cerrar con creciente financiamiento externo, lo que genera mayor endeudamiento y atraso cambiario”.
Termina un año de transición. Más allá de las promesas electorales, los principales agentes económicos descontaban que esa sería la característica del 2016. Para el 2017 –período electoral- las proyecciones apuntan un crecimiento del tres por ciento. Por la caída actual, sólo será un repunte de entre 0,5 y uno por ciento. El kirchnerismo pesará menos en la apreciación de la opinión pública y al macrismo le tocará demostrar de qué es capaz.