Nuevo rumbo para la relación entre Argentina y Brasil

Brasil representa alrededor del 25% del intercambio comercial argentino;  Argentina ocupa el tercer puesto en el intercambio que mantiene ese país con el resto del mundo.

2016-12-06-macri-rumboLuego de varios años en que Argentina  perdiera terreno dentro del comercio de Brasil, en lo que va de 2016 la participación de las exportaciones en el país vecino, aunque en el margen, volvió a aumentar. De cualquier manera, la relación bilateral está lejos de ser lo suficientemente dinámica como para generar beneficios mutuos. La evidencia de este año muestra que, pese a la mejora de la competitividad cambiaria, la crisis de Brasil sigue impactando con mayor fuerza sobre nuestras ventas.
Ya hubo una reunión entre el flamante presidente de Brasil, Michel Temer, y Mauricio Macri. Si bien en términos formales se buscó poner de relieve la relación comercial entre Brasil y Argentina, con especial foco en el Mercosur, de manera simbólica se abrió camino a una etapa de mayor apertura al mundo, corrección de desequilibrios y una creciente búsqueda de inversiones extranjeras.
Un informe de Ecolatina plantea que después de un extenso período bajo un mismo ciclo político, ahora hay nuevos gobiernos que comparten el objetivo de corregir los desequilibrios existentes para volver a colocar a las economías en un sendero de crecimiento sostenido, del que estuvieron fuera en los últimos años.
En lo que respecta a Brasil, el deterioro del resultado fiscal, la aceleración de la inflación, el atraso del tipo de cambio, la profundización de déficit de cuenta corriente y la creciente dependencia del ingreso de capitales, sumado a un frente internacional más adverso, se tradujeron en un deterioro progresivo de la actividad: tras el estancamiento en 2014 y la contracción de 3,8% del PBI en 2015, en el primer semestre de este año la actividad acumula una caída promedio de 4,6% interanual.
En los últimos cuatro años la actividad de Argentina también se estancó y los desafíos económicos del gobierno actual son ya de conocimiento público: reducir la inflación, corregir precios relativos, recomponer el resultado fiscal, además de revertir los problemas de descapitalización productiva y fragilidad social heredados del deterioro de la inversión de los últimos años.
Más allá del paralelismo entre ambos países, el escenario actual toma relevancia por la fuerte correlación entre las economías, y si bien los canales de interrelación van en ambas direcciones (lo que ocurre en el país vecino tiene impacto sobre la actividad local, y viceversa), desde el plano estrictamente comercial Argentina tiene una mayor dependencia de lo que sucede en Brasil.
Desde el punto de vista comercial la relación no es simétrica entre los dos países: Argentina ocupa el tercer puesto en el intercambio que mantiene este país con el resto del mundo (secundando a China y Estados Unidos, pero la participación en el comercio exterior brasileño apenas supera 6,5% del total), Brasil en cambio representan alrededor del 25% del intercambio comercial argentino.
Brasil adquiere el 20% de nuestras exportaciones, en tanto Argentina es el cuarto destino de las colocaciones brasileñas, representando sólo el 7% de las mercancías totales enviadas por el país al resto del mundo. La importancia de nuestras exportaciones a Brasil es incluso mayor en sectores particulares, tal como las manufacturas de origen industrial, donde el 40% de las ventas al exterior están dirigidas a nuestro principal socio comercial.
Ecolatina subraya que, dadas las complementariedades en la producción, el crecimiento brasilero tracciona las exportaciones por la mayor demanda (efecto cantidad), pero por el lado de la rivalidad entre las economías, el grado de competitividad externa impacta negativamente sobre el comercio bilateral: por caso, en la medida en que nuestra moneda se aprecie respecto de la de Brasil, resulta más difícil colocar nuestras mercancías en su país (efecto precio).
Desde la salida de la crisis de la Convertibilidad y hasta 2010 estos dos factores fueron relativamente en la misma dirección: Brasil mostró un sostenido crecimiento (+4,4% promedio por año entre 2003-2010) y su moneda se encareció notablemente (el Real brasileño se apreció más de 40% nominalmente en el período), abaratando nuestros bienes incluso a pesar del proceso inflacionario local.