Los ausentes y los presentes

La semana hábil nace en martes y la definen el cine, la música y las artes visuales.

Por Gabriel Abalos
[email protected]

Revelar al padre

Fotografía de Juan Arruti en la película “El Padre”, de Mariana Arruti. Centro Cultural Córdoba hoy y mañana.
Fotografía de Juan Arruti en la película “El Padre”, de Mariana Arruti. Centro Cultural Córdoba hoy y mañana.

En el Centro Cultural Córdoba comenzó ayer la programación de cine que se ofrece hasta el miércoles, y se destaca en dicha oferta el estreno de El Padre, película de Mariana Arruti, un documental que echa mano a inserciones dramatizadas, donde la premiada directora de Trelew registra una búsqueda de información sobre la muerte de su padre, ocurrida en 1973. La película fue producida por La Fundación Alumbrar, con el apoyo del Instituto de Cine y Artes Audiovisuales. Se puede ver hoy y mañana a las 21.15.
El comienzo de El Padre da la sensación de que se estar por ver un documental más sobre la búsqueda del padre ausente, tópico literario y cinematográfico inspirador de casi un género propio. En la película de Mariana Arruti las imágenes remiten a unas recreaciones de época que simulan fragmentos documentales familiares, mientras la voz de la realizadora –se trata de su historia- sitúa a aquella familia de madre, padre, hijo e hija pequeños, y de ese padre que murió demasiado joven en un accidente de tren. Tan joven como para no dejar recuerdos ni sensaciones en la hija que hoy cuenta esa historia.
En un segundo conjunto de imágenes dramatizadas en blanco y negro, un niño –el padre en su infancia- da una larga corrida hasta el mar que recuerda al Antoine Doinel de Truffaut, y hay también escenas que parecen inspiradas en Tarkovsky. En este segmento de la película -irreprochablemente realizado y fotografiado- el espectador teme que un nuevo universo privado esté a punto de ser presentado a la altura de un mito.
Sin embargo la cámara se dirige luego a los testimonios de entrevistados: el hermano del padre muerto, los sobrinos mayores, todos trabajadores de la construcción, proletarios de Monte Hermoso, donde el padre se radicó durante unos años. En los recuerdos de ese grupo familiar, se filtran los primeros trazos de emotividad de la película y a través del recuerdo de quienes compartieron momentos de la vida con él, la figura de Juan Arruti comienza a aparecer como la de aquel a quienes los que estaban cerca veían como a un referente de coraje y de lucha sindical. La revelación se acentúa con el emocionado testimonio de sus compañeros de militancia obrera en el gremio de la construcción. Y luego de armar ese retrato mínimo de su padre, al que suma elementos la madre de Mariana Arruti, la realizadora pone en movimiento una segunda serie de artefactos que dejan ver todavía más: que ese hombre joven y combativo no fue alguien a quien por accidente pisó un tren, sino que fue en realidad una temprana víctima de la represión de los años setenta, por su actividad como dirigente gremial de la Unión Obrera de la Construcción y tras ser expulsado del PC por su “desviación trotskista”. Su cuerpo fue arrojado cerca de la vía del tren.
La película, por el camino, se ha ido convirtiendo, en un testimonio imprescindible, porque ese padre trasciende ese vínculo para encarnar en una figura que, como tantos otros anónimos luchadores por los derechos obreros, merece mucho más que el silencio, la presunción de muerte accidental, el olvido. El culto necesario, a través del cine se vuelve colectivo. La película de su hija ha puesto un granito de arena en la memoria.

Bajo el signo de San Jorge
Hay noche de gala de la comunidad armenia en el Teatro del Libertador: la Orquesta Académica Juvenil, con dirección de Finlay Ferguson concluye los festejos por el 90º aniversario de la Iglesia Armenia Surp Kervok (San Jorge) de barrio Pueyrredón. La celebración dedicada al primer templo en Sudamérica perteneciente a la Iglesia Apostólica Armenia, inaugurado en 1926, se ha venido desarrollando desde el pasado mes de julio.
El concierto con que cierran los festejos cuenta con dos solistas invitados de gran nivel: la cantante Solange Merdinian y el maestro Gagik Gasparian en clarinete y dudúk (instrumento de viento tradicional armenio). La orquesta y los solistas recorrerán obras de compositores rusos: la suite para orquesta Masquerade, de Aram Khachaturian compositor cuyos padres emigraron de Armenia en 1870; y de Piotr Ilich Thaikovski la Sinfonía N° 5 en Mi menor, Op. 64.
A las 20 en Av. Veléz Sarsfield 365. Entrada gratuita.

Irresistible muro blanco
Comienza hoy una acción artística en vivo sobre los muros de Sala Farina, que se extenderá hasta este viernes 2 de diciembre. A realizar sobre los casi 50 metros de pared blanca de la sala de Ciudad de las Artes, la intervención lleva el título de Muro Cero y estará a cargo de un conjunto de artistas locales e invitados, que aportarán dibujo, pintura mural, instalación, objeto, serigrafía, xilografía, collage, intervenciones con afiches y otras producciones.
Estos “muros en acción” contarán, entre otros, con la participación de los locales Juan Canavesi, Luli Chalub, Laura Colombo, Noel Löeschbor, Mariquita Quiroga, Martín Villaroel Borgna y Luciano Giménez, y artistas venidos de Río Negro, Buenos Aires y Neuquén.
Desde las 19 en Av. Pablo Ricchieri 1955. Entrada gratuita.

Hacia ninguna parte
En el espacio de Revista Cinéfilo, el Cineclub Municipal proyecta a las 21.25 Road to Nowhere (EE.UU., 2010. 126’) de Monte Hellman. Un director comienza el rodaje de un filme que trata sobre un hecho real: un asesinato que involucra a una bella joven, un político poderoso, una fortuna perdida y un suicidio. La actriz obsesiona al director, por su parecido con la mujer fatal de la historia. Esto lo lleva a vivir realidades superpuestas, y a Monte Hellman a explorar las posibilidades del digital y los límites de la ficción.