Las perspectivas del empleo no mejoran

No hay búsqueda de trabajadores, salvo en un sector, el tecnológico. En ese segmento lo que las empresas no consiguen son perfiles que se adapten a lo que requieren.

Por Gabriela Origlia

empleo-telamCon una desocupación en el tercer trimestre del 8,5% y una subocupación del 10,2%, (2,3 millones de argentinos con problemas de empleo), las perspectivas no mejoran de manera crucial para los próximos meses ni en Argentina ni en Córdoba.
Al menos esa es la percepción de una de las consultoras de recursos humanos más importante del país, Adecco.
La incertidumbre continúa entre los empleadores y en ese marco no hay un alza en la demanda proyectada para los próximos meses y en el tecnológico –un sector que es una excepción porque hay búsqueda, no hay perfiles que se ajusten a las empresas. Es un segmento que ofrece buenos salarios; para un programador junior, alrededor de 25.000 pesos.
“El segundo semestre no llegó y las expectativas cambiaron –dice Marcos Solis, director para Córdoba de Adecco-. Textiles y alimentación están sin tomar gente, ni siquiera para las suplencias de vacaciones que son de rigor”. Un ejemplo es Arcor, que adelantó las vacaciones para los empleados de su planta de chocolates en Colonia Caroya.
En construcción, pese a los anuncios de obra pública para el año que viene, tampoco hay un despegue. Las empresas más grandes, que tienen obras paradas o demoradas en algunos puntos del país, la trasladan a donde arrancan trabajos.
Solis define la dinámica como “a cuentagotas” e incluso –por la experiencia de la compañía- señala que los picos de las dotaciones están proyectados por “poco tiempo”. Al menos este es el modelo con el que se vienen moviendo en el mercado.
Por supuesto, en el sector automotriz está todo parado. Natalia Agüero, directora para Córdoba en el área, apunta que “los pedidos contados son para los proyectos de inversión” que comenzarán a producir recién a finales de 2017 e inicios de 2018. “Perfiles profesionales, de alto valor agregado”, señala.
Los últimos datos de Indec –divulgados el viernes- dan cuenta de que 1.069.000 personas no tienen trabajo y otras 1.274.000 están subocupadas. Si se compara con el tercer trimestre de 2015, cuando la desocupación había sido de 5,9 por ciento, el desempleo aumentó 2,6 por ciento.
La impresión es que hasta que los empresarios no vean “más claro” el panorama no tomarán empleados. Incluso los que tienen menos espalda trataron de sostener sus planteles pero, frente a una economía que no arranca, debieron despedir gente.

Los jóvenes, una preocupación
En Argentina, según un estudio realizado para Adecco, hay más de un millón de jóvenes que no estudia ni trabaja (NI-NI) y de ese total, el 70 por ciento ni siquiera están intentando insertarse en el mercado laboral (589 mil mujeres y 179 mil hombres). Son los “triple NI NI”, describe Pablo Liotti Figueras, gerente de marketing de la consultora.
En el país hay 4,4 millones de jóvenes de entre 18 y 25 años, de los cuales un 34,2 por ciento trabaja, un 26,7 por ciento estudia, un 10,3 por ciento hace las dos actividades y un 3,3 por ciento estudia y busca empleo. Además hay un 24,6 por ciento que no estudia ni trabaja.
La probabilidad de inserción laboral en un empleo formal aumenta entre 20 por ciento (mujeres) y 30 por ciento (varones) cuando: finalizan los estudios formales, acceden a una experiencia formal y participan en un curso de formación profesional.
Liotti Figuereas sostiene que la informalidad es un problema a la hora de que los jóvenes consigan un trabajo en blanco. “Hay quienes tienen la experiencia exigida por las empresas pero no la pueden validar”. Una preocupación es que “hay familias donde ya van por la tercera generación en la informalidad y eso incide sobre el hábito del trabajo”.
Los resultados de un trabajo de Adecco entre 6700 casos marca que mientras un 87 por ciento afirma haber tenido alguna experiencia laboral, el 76 por ciento reconoce haberlo hecho de manera informal alguna vez.
Además del problema de no contar con experiencia, un 14 por ciento no posee el título secundario o universitario solicitado, otro 10 por ciento no está en el rango de edad, el cinco por ciento cuenta que le piden idiomas y otros tienen complicaciones con el lugar de trabajo y la cercanía a sus hogares (tres por ciento).