¿Por qué Argentina esta vez sí ganó la Copa Davis?

Una de las competencias más longevas a nivel mundial (se disputa desde el año 1900) y que más esquiva le resultó a nuestro país en toda su historia, esta vez sí se vistió de celeste y blanco.

Por Juan José Antonelli
juanjo.antonelli@gmail.com

copadavis-001Quizás “foco” fue la palabra que más repitió Daniel Orsanic (capitán del equipo argentino de Copa Davis) durante las últimas dos semanas, en la previa de la gran final que llevó a nuestro país a ganar, por fin, la ansiada Copa Davis. Orsanic se la jugó en silencio, persiguiendo convicciones, confiando en su olfato para palpar en cada entrenamiento sensaciones, movimientos, gestos, que le permitieran definir una estrategia y luego a los jugadores para llevarla a cabo.
Sin perder el “foco”, el capitán y su segundo, Mariano Hood, confiaron en ese termómetro y en su capacidad para incluir a Leo Mayer y ponderarlo como líder en la serie ante Polonia, en Gdansk, en los primeros días de marzo de este año, por la primera ronda de la Serie Mundial de la Copa Davis 2016. Mayer ganó dos puntos que le permitieron al equipo pasar de ronda.
Algunos meses después (mediados de Julio), en Pesaro (Italia), Orsanic y equipo volvieron a pergeñar un plan de juego arriesgado, ya con Juan Martín Del Potro en el equipo. Delpo había vuelto a jugar en febrero con una única consigna: De a poco y sin apuro. Apenas acompañaba desde el revés y utilizaba el slice desde ese lado casi como golpe único para correrse hacia la derecha o invertirla y disparar para acortar los puntos todo lo posible.
Del Potro viajó a Italia sin mayores pretensiones. Entendió que la historia estaba vez iba por otro lado. En Pesaro, pequeña ciudad italiana de unos 90.000 habitantes de cara al Mar Adriático, el equipo argentino encontró paz y equilibrio. “Buena energía y tranquilidad para focalizar” según palabras del capitán.
En realidad, la gestión de Orsanic había comenzado a principio de 2015 (un año y medio antes de jugar esa serie frente a Italia). Sin embargo, durante el año pasado el capitán ordenó al equipo en base a jugadores moldeados desde el sacrificio y no a partir de super estrellas con egos indomables (el karma argentino desde Vilas-Clerc a esta parte).
En Pesaro, Orsanic y Hood pudieron cautivar (mimar) al mejor jugador argentino. No solo eso, después de Italia, el capitán acompañó a Delpo en los torneos que pautó para continuar afianzando su juego, con momentos inolvidables para un jugador que a mediados de 2015 pensó dejar de jugar al tenis. Del Potro ganó medalla de plata en los JJ.OO de Río y alcanzó cuartos de final en el Us Open hasta ganar el torneo de Estocolmo, justo un mes antes de disputar la final en Croacia.

Un equipo sin fisuras
Orsanic fue el capitán que habló con todos desde la honestidad, sin entrelíneas ni decisiones que mostraran preferencia por un jugador sobre otro (tan habitual en convocatorias pasadas). Trató a todos por igual desde la franqueza. Dejando a un margen el costado económico. Con valores que terminaron en eslogan: “Un equipo, un país, un sueño”. Orsanic reformuló ese mensaje de unidad, adoptándolo desde el rugby.
Fue Bautista Segonds, fundador de “Rugby Sin Fronteras”, “coach holístico” del equipo de Copa Davis y asesor de la Asociación Argentina de Tenis, el encargado de bajar ese mensaje a chicos y grandes a través del programa “Valores”. Su objetivo: escamotear individualidad del ADN del tenista para robustecerlo en trabajo en equipo.
Pero volvamos a la serie frente a Italia. Del Potro aceptó la convocatoria después de 4 años sin participaciones. Decidió sumarse a un equipo que ya venía en competencia para aportar desde la incertidumbre que despertaba su juego, dubitativo hasta ese momento, con un revés a dos manos precario y a baja velocidad. Pero prefirió estar, eso fue lo valioso de su determinación. Estar, después de casi cuatro años (había jugado su última serie en septiembre de 2012) de idas y vueltas.
Ese fin de semana, Delbonis abrió la serie ganándole a Andrea Seppi en cuatro sets. Después el mejor jugador del local, Fabio Fognini, barrió a Pico Mónaco en tres. Con la serie igualada, Orsanic apostó en dobles a dos jugadores que nunca habían jugado juntos: Del Potro y Guido Pella. Más: hasta ese encuentro, ni Delpo ni Pella habían jugado siquiera un partido de dobles por Copa Davis. Y en cinco sets, le dieron el punto a la Argentina que pasó a ganar esa serie 2 a 1. Después, fue Fede Delbonis quien liquidó el pleito con una victoria bárbara ante Fognini en cuatro sets.
En semis, a mediados de septiembre, la historia tomó ribetes épicos. En Glasgow, nadie intuía que Del Potro abriría la serie ante Andy Murray. Menos que ganaría, en inolvidables 5 sets, dominando desde la mejor derecha del mundo. En 5 horas de juego, Delpo adelantó a la Argentina en la serie de semis ante Gran Bretaña. Después, Pella selló el 2 a 0 con un triunfo ante Kyle Edmund en cuatro sets.
Durante esos días en Glasgow, Orsanic se consolidó con decisiones arriesgadas. Mandó a la cancha a Del Potro a jugar el dobles (derrota junto a Mayer frente a los hermanos Murray). El tandilense con poco resto físico, jugó ese partido sabiendo que era su última aparición en la serie. Igual, ya había lastimado con su victoria (clave) ante el mejor jugador británico.
La derrota en dobles y el lógico triunfo el domingo de Andy Murray frente a Guido Pella puso las cosas pardas en dos. Y no fue Delbonis el encargado de cerrar la serie. Orsanic dejó en el banco a su jugador número 1 (por ranking) y mandó a jugar a Leo Mayer, el héroe menos pensado, que venció a Daniel Evans y le dio pase a la Argentina a una nueva ronda final. Delbonis viajó a Glasgow como raqueta 1 de la Argentina y no jugó un solo partido.

Las vidas de Delpo
copadavis-002Que Croacia haya sido el rival en la final fue un alivio para la Argentina. Porque más allá de disputar la serie en Zagreb y de contar con el enorme Marin Cilic en el equipo, la condición de país no copero (como Estados Unidos, Australia, Francia o España) le restaba al local ese plus de jerarquía y mística que suelen poner también en juego naciones con otra historia. Igual, en los papeles, el favorito seguía siendo Croacia, aunque un Del Potro inspirado emparejaba la balanza.
La serie Croacia – Argentina persiguió la lógica todo el viernes y sábado: 1 a 1 en singles por los triunfos de Cilic y Del Potro. Y esperable ventaja para el local por la victoria en dobles. Para el domingo, la vara de la historia oscilaría entre uno y otro equipo con momentos para el infarto.
En el cuarto punto de la serie, Cilic jugó de manera brillante los dos primeros sets ante Delpo. Lo movió de un lado al otro con variantes en ángulos para que el tandilense no lograra impactar casi nunca con naturalidad. El croata dominó desde el saque y apeló a ese tiro cada vez que estuvo en problemas (9 aces por set). También, confundió a Del Potro con su revés paralelo a la derecha del argentino. Fueron dos sets inapelables (7/6 y 6/2). Pero más allá del resultado, Cilic fue abrumador, preciso, elegante, con drops y globos de altísima distinción. Dos sets a cero y la ensaladera que nos eludía otra vez.
Pero fue en el tercer set cuando Del Potro reaccionó, fruto también de una merma física del croata que (por fin) empezó a errar algunos tiros desde la derecha y a no lastimar tanto desde el saque. Con Cilic en “dimensión terrenal”, Delpo pudo afianzar su juego desde la derecha y dominar con golpes desde la base. Al ganar ese tercer set (7/5), la confianza se corrió de lado, con el público argentino (más de 3.000) sosteniendo al tandilense desde lo anímico.
Cuarto y quinto set fueron de resurrección para Del Potro que volvió a dominar a Cilic también desde lo mental: se enfrentan desde chicos (ambos nacidos en 1988, Delpo solo 5 días mayor que el croata) y en profesionales el argentino tiene un récord favorable de 9 victorias a 2. El triunfo del tandilense, inolvidable, mágico y hasta inesperado después de dos primeros sets para el lamento, devolvió al equipo nacional a ese lugar expectante, el de estar ante una posibilidad única.

Delbonis épico
El santiagueño Marco Trungelliti (26 años, 147 en el ranking ATP) tuvo un rol protagónico durante la serie final. Sin formar parte del plantel titular, “Orsa” lo convocó como sparring del seleccionado. Tuvo en cuenta su potente saque para darle una tarea específica: plantarse unos tres metros por delante de la línea de base y desde ahí sacar con toda la furia. Un “Karlovic” unos 30 centímetros más bajo.
Así fue durante las casi dos semanas de entrenamiento. Palo y palo desde el saque para que Del Potro y Delbonis encontraran el timing justo para impactar y devolver semejante pelotazo con la fuerza y el efecto necesario para que cayera justo en los pies del gigante croata de 211 centímetros de altura.
Esa fue la clave en el choque final. Entre el partido frente a Del Potro y el segundo ante Delbonis, Karlovic bajó del 85% al 67% los puntos ganados con su primer saque. Y del 64% al 48% los ganados con su segundo saque. Delbonis devolvió fantástico, siempre con el top spin necesario para que su bola rotara hasta caer a los pies de Karlovic en su avance a la red. El argentino, también, tuvo la paciencia suficiente para hacerlo volear a Karlovic una y otra vez, sin intentar un passing ante el primer intercambio.
Sorprendió en todo momento la frialdad con la que Delbonis afrontó semejante partido. Jugó con la calma y el temple suficiente para no desenfocar. Para hacer de esta final un momento único e irrepetible. En tres sets, le dio a la Argentina ese punto que tanto buscó. La histórica y escurridiza ensaladera de plata que en otras cuatro ocasiones (1981, 2006, 2008 y 2011) tuvo al alcance y dejó pasar.
Argentina ganó la Davis por Del Potro, Delbonis, Pella y Mayer. También por Orsanic, el capitán de sangre croata que con serenidad y entereza supo dominar un juego de egos y enérgicas individualidades. También es la victoria del genial Guillermo Vilas y de David Nalbandian y de otros 76 jugadores que tuvieron el honor de representar al país en Copa Davis desde 1923, año en que Argentina comenzó a participar en esta competencia.
Argentina tiene su ensaladera de plata por fin. Ganó la Davis como tantas veces soñó. Pudo alcanzarla cuando menos se lo esperaba. Desde la humildad y el sacrificio. También desde la inteligencia para tomar decisiones correctas en momentos de plena crisis. La ganó desde el bajo perfil y con un único objetivo: Ser campeones desde la unidad y la fuerza compartida. Héroes, en equipo.

Viernes 25 de noviembre
Marin Cilic (CRO) a Federico Delbonis (ARG) 63 75 63 61 62
Juan Martín del Potro (ARG) a Ivo Karlovic (CRO) 64 67(6) 63 75
Sábado 26 de noviembre
Marin Cilic/Ivan Dodig (CRO) a Juan Martín del Potro/Leonardo Mayer (ARG) 76(2) 76(4) 63
Domingo 27 de noviembre
Juan Martín del Potro (ARG) a Marin Cilic (CRO) 67(4) 26 75 64 63
Federico Delbonis (ARG) a Ivo Karlovic (CRO) 63 64 62