Suoem legisla: suma licencia por violencia de género al estatuto

El gremio de los municipales envió una nota al Concejo Deliberante para que se incorpore una dispensa para los empleados públicos que sufran maltratos. La iniciativa fue aprobada por mayoría (menos Sesma) en la sesión de ayer.

Por Yanina Passero
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ilustra-labaque-y-daniele-pide-la-palabraLos agentes públicos del Palacio 6 de Julio y de sus dos centenas de reparticiones tendrán un rubro más en el compendio de licencias y franquicias que fija el Estatuto de Personal. Con el voto de la mayoría –menos de la concejala del bloque Socialdemócrata, Laura Sesma- aquellos colaboradores que sufran violencia de género podrán disponer de 10 días de franquicia para realizar “trámites inherentes” a su situación personal, que no podrán exceder las 10 horas mensuales.
La iniciativa fue promovida por el Suoem, específicamente por la Comisión de Género del sindicato comandado por Rubén Daniele. Entre las disposiciones, el proyecto aprobado en la sesión de ayer establece que el empleado que hubiera sufrido violencia no necesitará autorización previa para hacer uso de la dispensa, aunque deberá justificarla con la correspondiente certificación que emita la Dirección de Violencia Familiar de la provincia de Córdoba o dependencia judicial interviniente.
La encargada de justificar el proyecto en el recinto fue la concejala de Juntos Por Córdoba, Miriam Acosta. “El flagelo de la violencia de género cruza todas las clases sociales, y para enfrentarlo necesita de una educación orientada a la inclusión y a la equidad. No hay otra forma de poner en un mismo plano a mujeres y hombres como sujetos de derecho, que sustituir un modelo patriarcal que es fuente de los femicidios en el país y en el mundo. Este es un día para festejar”, expuso la presidenta provisoria del Concejo.
Luego explicó que el espíritu del proyecto es “aportar a la visibilización de la violencia de género”. Es de popular conocimiento que los empleados municipales no sólo ostentan niveles salariales envidiables, también cuentan con un nutrido esquema de franquicias y licencias que no dejan escapar ninguna situación que pueda presentarse al servidor municipal.
Incluso, hay varias etiquetas “grises” en las que un empleado puede ampararse para ausentarse de su trabajo como es el caso de licencias por “razones de fuerza mayor o caso fortuito” o “razones particulares”; ocurre lo mismo con las categorías “trámites oficiales de carácter personal” o “razones particulares”.
Como son recursos públicos los que abonan los salarios municipales, cabe preguntarse cuál es la necesidad de agregar un inciso más al generoso estatuto municipal que ya prevé permisos especiales a los que podría apelar el agente violentado. La respuesta es política y acorde a los movimientos sociales que pugnan por concientizar sobre una problemática creciente.
Es por esto que desde el Concejo recuerdan que el empleado que utilice estas prerrogativas laborales de manera injustificada deberá atenerse a las sanciones que establece el mismo estatuto. El periodismo revela casos de femicidio casi a diario, pero también quedan al desnudo situaciones de pareja que apelan a la figura de violencia de género para manipular resoluciones judiciales. También, casos inversos donde el hombre es víctima de la manipulación o violencia femenina y su testimonio es relativizado.
Si bien la corrección política manda cuando se aborda flagelos tan delicados, las disposiciones sugeridas inicialmente por el Suoem fueron moderadas.
El gremio había solicitado 60 días de licencia anual por razones de violencia de género. Imposible que sus dirigentes ignoraran que el año pasado se aprobó una iniciativa similar que incorporó al estatuto 30 días de permiso con goce de haberes para la recuperación médica del colaborador que haya padecido agresiones de su pareja.

Sesma, en contra
La concejala y ex funcionaria municipal fue la única que votó en contra de la suma de franquicias al estatuto por violencia de género. La enemiga pública del Suoem, referente del bloque Socialdemócrata, impugnó la injerencia del sindicato en la vida legislativa. Lo cierto es que el sindicato, organizaciones o vecinos pueden sugerir temas de ocupación a los ediles, quienes al fin y al cabo resolverán si son viables, de interés y necesidad.