Proyecto oficial sigue sin resolver problemas de Ganancias

Avanza en la corrección de algunas distorsiones pero no es lo integral que debería. En un país con altos niveles de inflación, la indexación de mínimos y alícuotas es imprescindible.

Billetes-de-100-pesosOtra vez Ganancias toma el centro de la escena. El kirchnerismo por la estrategia aplicada con el impuesto provocó un fuerte incremento en la tasa efectiva promedio del impuesto que hoy alcanza a 1,2 millones de trabajadores dependientes y a 800.000 independientes y cuentapropistas.
El mayor peso del tributo en prácticamente la totalidad de los tramos de ingresos tuvo una leve mejora este año por la suba de deducciones; según datos del Iaraf un trabajador con un sueldo bruto promedio en 2016 de $ 56.000 mensuales que se haya mantenido constante en términos reales en todo el período pasó de tributar un 6,6% en 2001 al 15,1% en 2014 con un leve respiro este año, que alcanzó el 13,2% de su ingreso.
Otra distorsión es que el impuesto afectó más significativamente a los niveles medios que a los niveles altos de ingresos, marcando un retroceso en la progresividad del tributo. En el 2013 -año electoral- el kirchnerismo dispuso un “parche”: quienes recibieran un sueldo bruto de hasta $ 15.000 mensuales no pagarían Ganancias cualquiera fuera su ingreso futuro, mientras que para los que superaran ese valor se mantendría tanto el atraso en el ajuste de las deducciones como el congelamiento de los tramos de escala y, en consecuencia, el constante aumento de la presión tributaria.
La decisión –describe el Iaraf- produjo una verdadera “grieta” ya que o bien no se tributaba, o se tributaban inmediatamente porcentajes notablemente elevados del ingreso personal.
En este laberinto de distorsiones la consultora señala que para avanzar en la racionalización definitiva del impuesto no debería reducirse significativamente (incluso debería tender a aumentarse) su participación relativa dentro del esquema impositivo nacional aunque aclara que esa participación relativa debe lograrse de una manera racional y no fruto de un aumento inequitativo de la presión tributaria.
Este año aportará unos $ 435.000 millones; mientras el IVA y el impuesto al cheque tuvieron un incremento nominal del 35% en el año 2016, Ganancias, como consecuencia entre otros factores de la actualización de las deducciones dispuesta a principios de años, subió el 14%. Esta situación por sí sola ya implicó un costo fiscal de aproximadamente $ 80.000 anuales.
La solución “integral” que reclama Iaraf implica un mecanismo de actualización automática de los parámetros para evitar futuras distorsiones; actualizar los tramos de escala para evitar que niveles salariales moderados queden alcanzados por alícuotas superiores; mayor desagregación de tramos para que el aumento de tasa efectiva promedio sea menos abrupto. El nuevo esquema de tramos de escala debiera permitir recuperar la progresividad perdida; debiera contemplarse la situación de los autónomos.
Para los economistas de la consultora el proyecto oficial ayuda a reducir las distorsiones pero no es una solución definitiva al problema. La gradualidad implica que las reducciones de tasa efectiva no sean importantes si se los analiza en forma aislada y no en su conjunto; sería mejor un cambio más profundo en el primer año.
No se plantea el ajuste de los valores de las deducciones desde 2017 a 2019 por lo que el efecto dependerá de que los índices de inflación (y por consiguiente los ajustes nominales de ingresos) sean acotados en los próximos años. Tampoco se estipula un mecanismo de ajuste automático de los parámetros de liquidación, como existe en la mayoría de los países que tienen impuestos similares.
Mantiene el diferencial en el monto de deducciones computables entre autónomos y dependientes, situación que aun deriva en tasas efectivas mucho más elevadas para iguales niveles de ingresos y tampoco contempla la adecuación del régimen simplificado (monotributo) para compatibilizarlo con el general, a los efectos de que el pasar de uno a otro no signifique un salto extraordinario de presión tributaria.
Además, se modifican deducciones computables, en el sentido de que se eliminan algunas (cónyuge), o se limitan las posibilidades de cómputos de otras.

*La actualización de los tramos de escala se plantea en forma progresiva a lo largo de tres años; es más significativa para los tramos más bajos de la escala.
*Se agrega un tramo inferior con una alícuota del 5%.
* Se elimina la deducción por cónyuge
*Se crea una categoría especial para el contribuyente que queda alcanzado por el impuesto, ya que en el primer año la alícuota del primer tramo será del 2%.
*Al final de la reforma, y siempre que los niveles inflacionarios sean decrecientes en el período la reducción en la alícuota efectiva será significativa en la mayor parte de los tramos de ingresos.