Reflexiones sobre las elecciones presidenciales de Estados Unidos

Cuando a las 3 AM del 9 de noviembre apareció Donald Trump en televisión y anuncio que había recibido una llamada telefónica de Hillary Clinton aceptando los resultados y reconociéndolo como presidente electo de los Estados Unidos, para la gran mayoría de televidentes esto parecía una situación irreal.

Por Enrique Mu, PhD(*)

hempstead-nueva-york-la_489893Donald Trump fue primero una celebridad empresarial, quien no solo amasó una gran fortuna en la industria de la construcción sino que su fama le permitió escribir una serie de libros tales como “El Arte de Negociar”, cuando estaba en la cumbre de su Carrera, y “El Arte de Regresar”, después de sobrevivir a la crisis financiera de sus negocios. Luego incursionó en la televisión en un reality show titulado “El Aprendiz”, donde actuaba como juez de futuros hombres de negocios. Su celebridad fue tal, que en la última década su principal negocio fue vender su nombre para que fuera puesto en edificios en diferentes partes del mundo, donde siempre suena mejor decir que uno vive en la Torre Trump que en el edificio de Juan Pérez. Por lo tanto, toda América lo conocía como un personaje exitoso y pintoresco y lo llamaba afectuosamente “El Donald.”
Hace año y medio, Trump decidió que el país lo necesitaba y decidió ser candidato presidencial. Aunque siempre fue conocido como un millonario liberal de N.Y.(amigo de los Clinton, que asistieron a su boda), su pública oposición a la gestión de Obama (en su opinión, el peor presidente de la historia) y la certeza que Hillary Clinton sería el candidata presidencial demócrata, hizo que hiciera gestiones con el partido republicano para entrar a la nómina de posibles candidatos. Dada su gran celebridad, el partido republicano consideró que era mejor tenerlo de aliado dentro del partido y aprovechar de su fama a que el Donald se lanzara de candidato independiente y quitara votos al eventual candidato presidencial republicano. De hecho, esta ultima preocupación hizo que el partido republicano comprometiera públicamentea Trump que de no ser nominado por el partido, no se lanzaría por su cuenta.

La Campaña de Nominación
Es probable que con la excepción de Trump mismo, nadie tomó su participación seriamente. Jeb Bush era el hombre con la mayor experiencia (fue gobernador de Florida), Ted Cruz era el popular representante de los conservadores republicanos y Marco Rubio era la joven revelación del partido. En fin, junto a Trump había una lista de otros 16 candidatos, la gran mayoría de los cuales tenia más experiencia política que él. Esto se hizo claro cuando Trump tomó posiciones populistas y poco creibles respecto a la economía e inmigración. Además, su estilo vitriólico y burlón fue algo no visto anteriormente, sobre todo por el uso de apodos tales como “el apático Bush”, “Ted el mentiroso” y “el pequeño Marco” para referirse a los rivales. Sin embargo, fue eliminándolos uno a uno hasta quedar como el ganador, a pesar que los líderes republicanos hicieron su mejor esfuerzo para que Trump no ganara. ¿Por qué? Trump no sigue lineamientos de ningún partido sino su propio criterio. Lo que ha dicho y no dicho no refleja necesariamente la posición partidaria sino su opinión personal. Sin contar que ofendió a la mayoría de sus rivales., la prensa y parte de la población (cuando refirió que una gran parte de los inmigrantes ilegales de México eran “ladrones y violadores”). Se dijo que había secuestrado y usado al partido republicano para lograr su propia agenda, condenándolo a una derrota humillante. La respuesta de Trump siempre fue “me eligieron los votantes”. Y, contra todo pronóstico, se convierte en el candidato republicano para la presidencia de los EEUU.

La campaña
En la fase de la campaña presidencial, Trump se enfrenta a la formidable Hillary Clinton, quien tiene la experiencia política y el reconocimiento que Trump está muy lejos de poder emular. Además, Clinton tiene una gran cantidad de donantes, sobre todo de personalidades y millonarios de Hollywood y Silicon Valley. Un staff que llegó a sumar 800 personas, versus unas pocas decenas y familiares de Trump. En términos de recursos financieros, Trump parecia no tener oportunidad. Había invertido 66 millones de su propio bolsillo en la nominación pero se necesitaban centenares de millones de dólares para la campaña. Hillary Clinton tiene las arcas llenas (llegó a gastar hasta $450 millones de dólares en su campaña) y muchas de las donaciones provienen de grandes empresarios y celebridades. Sin embargo, Trump comienza a recibir donaciones de pequeñas cantidades de dinero ($61 por persona en promedio) pero viniendo de una gran cantidad de simpatizantes de todo el país y poco a poco comienza a obtener los recursos financieros que necesita (llegó a gastar $350 millones de dólares en su campaña). Por otro lado, casi no tiene staff a sueldo sino que usa voluntarios y a su familia como oficiales de su campaña. En términos de conocimientos políticos, sus falencias se hacen notar prontamente. En cambio, cada tema que Clinton discute es claramente un tema que ella ha analizado al detalle y esto se nota en los debates. Por otro lado, Trump es envuelto en escándalos debido a revelaciones de haberse expresado vulgarmente sobre mujeres y haberse acercado inapropiadamente a otras. Se dice que para que Hillary Clinton gane, solo hace falta que deje hablar a Trump. El solo es su peor enemigo. Sin embargo, Hillary Clinton también tiene escándalos que la persiguen: el haber usado correo electrónico personal para asuntos de estado (aparentemente para poder filtrar que información entra al registro público), las revelaciones de Wikileaks que muestran que su campaña complotó con los líderes demócratas para desacreditar a su rival de nominación Bernie Sanders, la eliminación de 33,000 correos aun cuando ya se había iniciado una investigación del FBI, el desfile de ex-amantes de Bill Clinton, los discursos de $250,000 cada uno en Wall Street (en uno de los cuales ella dice que hay que tener 2 políticas, la que uno va a mostrar al público y la que uno realmente quiere realizar) y así sucesivamente. El punto es que los escándalos de Trump se relacionaron a su falta de tacto, vulgaridad y aparente racismo, mientras que los de Hillary sugerían una falta de sinceridad (el apodo que Trump dio a Clinton fue “Hillary la deshonesta”) y claramente mucho de los votantes (incluso de los que votaron por ella) lo percibían así. Si bien hay discusión acerca de cuál de los dos era el peor, en general se considera que ambos son los candidatos presidenciales percibidos como menos sinceros en la historia. Desafortunadamente, Hillary Clinton se dejo arrastrar con el tono vitriólico de la campaña y públicamente declaró que la mitad de los simpatizantes de Trump deberían estar en una canasta de gente deplorable. Esto enojó y galvanizó aun más a los simpatizantes de Trump que comenzaron a usar camisetas con la leyenda “soy uno de los deplorables y apoyo a Trump.”

Las elecciones
Llegan las elecciones y las encuestas, hasta las 5 PM del día de las elecciones dan por ganadora a Hillary Clinton con márgenes que varían entre 4 y 10 puntos. Otros medios le dan entre 60 y 80 % de chance de ganar. Los demócratas hacen una campaña implacable para que la gente salga a votar (en mi caso, recibí tres cartas y dos personas fueron a tocar mi puerta, incluso el mismo día de las elecciones para preguntarme si ya había ido a votar). La pregunta es si Clinton ganara por un margen estrecho o por un margen amplio. Sin embargo, cuando comienzan a llegar los resultados, la realidad es muy distinta. No sólo Trump ha ganado sino que es una victoria humillante para Hillary Clinton. Estados que eran llamados la muralla azul porque han votado por los demócratas durante décadas (Michigan, Pennsylvania y North Carolina) votaron por Trump. En adición, el senado y la cámara de representantes también son republicanos. Como mencionó un comentador de CNN, si el ejecutivo, el senado y la cámara son republicanos, el partido Demócrata se vuelve irrelevante.
Decir que Trump galvanizó a los hombres blancos sin educación de las zonas rurales, que participaron en el proceso electoral en mayores proporciones que otros años, es cierto. Pero sería una simplificación decir que esta fue la única causa. Se dice que los votantes hispanos y afro Americanos votaron abrumadoramente por Hillary Clinton. Pero Trump obtuvo más votos de ellos que los que obtuvo Mitt Romney en las elecciones anteriores. Por otro lado, aunque los hispanos y afro Americanos votaron mayoritariamente por Hillary Clinton, ella obtuvo menos proporción de votos que Obama en las elecciones anteriores. Es decir, pareciera ser que Trump capturo más votos de estos sectores que sus predecesores y Clinton obtuvo menos de lo que podía haber obtenido basado en las estadísticas. Esto dio el margen que necesitaba Trump para ganar estados como Florida y Pennsylvania; y la elección misma.
Un artículo en el diario británico The Guardian se preguntaba por qué solamente 51% de las mujeres votaron por ella. Dejando de lado estos detalles, Trump motivó a sus partidarios, mostrándose como como agente de cambio y la oportunidad de romper con el establishment político mientras que Hillary Clinton, quien claramente representaba el establishment, nunca pudo ofrecer un mensaje motivador fuera del “no voten por Trump” y “yo tengo más experiencia.” En conclusión, más gente votó por un cambio y la ruptura de las dinastías políticas de Bush y Clinton. La principal razón por la que Hillary Clinton perdió la nominación de su partido frente a Barack Obama hace poco más de 8 años fue porque Barack Obama no era percibido como parte del establishment y ofrecía cambios (“Sí podemos” fue su slogan). Esta fue la misma razón por la que gano las elecciones presidenciales. Por lo tanto, se puede considerar que el pueblo Americano (no solo blancos sin educación como le gustaría simplificar a los partidarios de Clinton), está cansado y desconfía de las elites políticas y desea un cambio.

Consecuencias
No es posible saber las acciones que tomara Trump como presidente dado que ha mostrado que puede cambiar de opinión con facilidad y por esto no creo que nadie pueda decir cuál es su posición real en mucho de los asuntos. Por ejemplo, después de haber dicho que iba a repeler el sistema de salud instaurado por Obama durante la campaña, ha declarado que simplemente va a modificarlo. Por lo tanto, discutir los cambios políticos y económicos que puedan ocurrir bajo su presidencia borda en la especulación y no se puede tener una base concreta. La gran esperanza con Trump es que es un hombre muy inteligente, pragmático y sin bagajes o compromisos políticos. La gran preocupación naturalmente es su falta de conocimiento y experiencia, y su temperamento volátil.
Es más provechoso discutir algunas las lecciones aprendidas de estas elecciones históricas:
La naturaleza de la democracia: Se ha dicho que un presidente electo basado en el movimiento de sus partidarios y que vence a los líderes de su partido y a rivales opositores mejor posicionados y con experiencia refleja la virtud del sistema democrático que impide perennizar dinastías y elites políticas.
La factibilidad de la gobernabilidad: unas elecciones tan dividas hacen cuestionar la factibilidad de un gobierno eficiente. En el momento en que escribo estas líneas hay personas protestando contra el presidente electo en diferentes ciudades del país. El fundamento moral de estas protestas es que el partido demócrata obtuvo la mayoría popular. Sin embargo, hasta este momento el margen de mayoría popular reportado ha sido entre 0.2 y 1% como máximo. Por lo tanto, este es un argumento poco convincente.
La dificultad de pronosticar cambios: Las encuestas y expertos daban por ganador a Hillary Clinton sin lugar a dudas. Este error será discutido por muchos años, en forma similar al famoso pronóstico erróneo de “Dewey vence a Truman”.
La dificultad de mantener información secreta: Wikileaks jugó un papel muy importante al revelar varios aspectos de la campaña de Clinton que no la mostraban en muy buena luz a los ojos del publico: desde la colusión con los lideres del partido demócrata para desprestigiar a Sanders (su rival en la nominación) al pase de preguntas en anticipación a debates por una líderdemócrata y comentarista de televisión. Claramente tenemos que aceptar que vivimos en un mundo en que todas nuestras comunicaciones electrónicas pueden ser hackeadas y hechas publicas.
La rebelión contra el establishment: Estas elecciones al igual que el referéndum del BREXIT en Inglaterra han puesto al descubierto la gran desigualdad en visión del mundo y de la historia entre los líderes políticos de los diferentes partidos y una gran mayoría de personas comunes para quienes la política y la historia se concentran en tener un trabajo y la posibilidad de sostener a una familia y para quienes el desarrollo macroeconómico y la geopolítica son abstracciones no de su interés.

Conclusiones
Estas elecciones tienen una gran importancia histórica porque primero, puede significar un cambio radical en las corriente de pensamiento aceptadas de progreso mundial (comercio global, inmigración). Por otro lado, el proceso electoral y la campaña presidencial será estudiado por mucho tiempo. Paul Ryan, el líder republicano de la cámara de representantes y hasta hace poco enemigo acérrimo de Trump, dijo que el presidente electo había realizado la hazaña política más impresionante de su generación y las preguntas sobre cómo lo pudo hacer y –parafraseando a Kennedy después de la fallida invasión de la Bahia de Cochinos- “¿como pudimos estar tan equivocados?” serán ampliamente debatidas.
Las opiniones vertidas en este artículo son de carácter más bien informal y tienen como único propósito motivar reflexión y discusión sobre estas elecciones históricas y lo que podemos aprender de ellas y no el respaldar un bando o partido específico.

(*)Director, SLADE USA