Oposición en UNC defiende voto calificado

El argumento central y desnudo que plantea la oposición sobre la reforma del sistema electoral en la UNC, es porque el proyecto oficialista prevé la ponderación simple (por claustro) y no doble (también por Facultades).

Por Gabriel Osman
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2016-11-14_recabarren_unc
Pablo Recabarren, decano de la Facultad de Ingeniería.

El argumento central y desnudo que plantea la oposición sobre la reforma del sistema electoral en la UNC, es porque el proyecto oficialista prevé la ponderación simple (por claustro) y no doble (también por Facultades). Si bien esto produce una asimetría electoral distinta entre las unidades académicas, evita que en ninguno de los claustros, y menos aún en el estudiantil, haya ciudadanos de primera y segunda categoría (cuarta, si se respetaran linealmente las proporciones).
En la actualidad, la Asamblea Universitaria funcionando como cuerpo electoral para elegir rector y vice determina, efectivamente, que el voto de un estudiante o docente de Famaf comparado con los de Médicas (por poner extremos en cantidad de matriculados y nómina de profesores) valga diez o seis veces más, para uno y otro claustro.

Esto es así porque la Asamblea Universitaria como cuerpo para designar autoridades es como el Colegio Electoral de la vieja Constitución argentina, antes de la reforma de 1994 que instituyó el voto directo. En la aun hipotética Asamblea que debe sesionar el próximo sábado, Famaf tendrá, con 619 estudiantes, 139 docentes y 28 graduados (número de participantes en los últimos comicios, aunque en el caso de los alumnos de toda la UNC participa en el comicios alrededor del 50% del padrón), las mismas 19 bancas que Médicas, que en las mismas categorías y en el mismo comicio participaron 6.033 alumnos, 590 profesores y 800 graduados.

La oposición, dicho sin eufemismos, quiere que siga existiendo el voto calificado, no ya transcripto en el sistema indirecto que supone el mencionado “colegio electoral”, sino directamente en las urnas. Una exigencia realmente opinable por provenir de agrupaciones estudiantiles de izquierda y docentes y graduados embanderados en el kirchnerismo o sectores progresistas

El copyright de esta perspicaz observación le pertenece a Pablo Recabarren, decano de Ingeniería desde hace pocos meses pero ducho en mirar bajo el agua. “No podemos ni debemos permitir que el valor electoral de un estudiante o docente de una Facultad mediana o grande valga la fracción del de una chica”, sentenció, y agregó con sentido refutativo: “Los que sostienen que con ponderación simple se van a desfinanciar las unidades académicas más chicas en beneficio de las más grandes, sencillamente mienten, porque la primera asignación la hace el Congreso Nacional; la distribución por universidades el CIN (Consejo Interuniversitario Nacional); y la final para cada unidad académica la realiza el Consejo Superior, que en el caso del nuestro está integrado por la misma cantidad de representantes para cada Facultad”.

Es improbable que la oposición progresista acepte que lo que ella pide vaya en línea con la legislación electoral pre ley Sáenz Peña. Pero en ese caso debería hacer un verdadero streep tease. Debería abandonar su proyecto de doble ponderación y confesar abiertamente sus objeciones netamente políticas, no ideológicas. ¿Por qué? Porque la oposición lidera unidades académicas medianas y chicas, y sólo tiene remotas posibilidades de colocar al próximo rector. Salvo conservando el sistema de elecciones indirectas y con las dos nuevas unidades académicas creadas pero no normalizadas. Aun así deberán explicar porqué durante nueve años (dos mandatos de Carolina Scotto y uno de Francisco Tamarit) prometieron a los cuatro vientos elecciones directas y ahora la bloquean. Todos sus argumentos llevan a un camino sin respuesta.