El impacto del triunfo de Trump

La negociación de un tratado de libre comercio entre Argentina y Estados Unidos es, ahora, incierta. Las decisiones de inversión de las empresas dependen más de la rentabilidad que de la administración elegida.

Por Gabriela Origlia

donald_trumpUn signo de interrogante domina el escenario. Es que más allá de las especulaciones, ningún especialista –ni económico ni político- puede proyectar qué hará el nuevo presidente estadounidense, Donald Trump, cuando asuma. El gobierno argentino había manifestado abiertamente su preferencia por la demócrata Hillary Clinton pero, con el resultado a la vista, eligió un tono amigable.
Entre los analistas económicos hay cautelosos y otros decididamente pesimistas, como el ex secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, quien dijo que la Argentina “la puede pasar muy mal; todo esto no es una cosa suave, es un cambio de paradigma muy grande. Sería equivalente a la victoria del que se vayan todos, es el hastío de la gente hacia la política”.
Claramente la mayor cantidad de alertas se enciende en la esfera comercial por la visión proteccionista que durante toda la campaña erigió Trump y que podría modificar el escenario que en lo va de este año la gestión de Mauricio Macri fue construyendo con la administración de Barak Obama.
Además, mientras Macri busca tratados de libre comercio, Trump anunció que caminaría por el sendero opuesto. De consolidarse ese planteo el gobierno argentino debería rever su esquema que se basa en la exportación de materias primas y la toma de deuda.
En general se espera más venta de activos en los países emergentes ya que los inversores se cubrirían ante el posible cierre de puertas en lo financiero y en lo comercial.
La consultora Ferreres & Asociados agrega otro ingrediente: el riesgo de que la victoria de Trump afecte el comercio con China porque ese país corrija su tipo de cambio o demande menos commodities.
El reaseguro al que todos echan mano en sus análisis es que en Estados Unidos el margen institucional para poner en marcha medidas radicales es acotado y el Congreso juega un rol clave. Aunque el republicano domina las cámaras, muchos de sus compañeros de partido ya dejaron en claro que no compartían al pie de la letra sus dichos.
Además, la Reserva Federal (FED), principal órgano decisor de política económica, tiene un objetivo dual (apuntalar el empleo y mantener una inflación acotada) que ejerce con independencia. Un informe de Ecolatina indica que el plan de la FED pasa por subir las tasas lentamente para no generar efectos adversos, pero la incertidumbre generada por el triunfo de Trump podría posponer la hoja de ruta.
“En el mediano plazo, un reemplazo del presidente de la FED (Janet Yellen tiene mandato hasta febrero de 2018) podría cambiar el rumbo trazado, pero igualmente hay que considerar que la toma de decisiones es colegiada. Cualquier cambio significativo en la política económica deberá ser ratificado por el Congreso”, agrega.
En el corto plazo en el plano financiero, la reacción natural es una tendencia devaluatoria de las monedas emergentes respecto del dólar y una demanda de los metales como activo refugio, típica de períodos de incertidumbre.
Ecolatina confía en que las condiciones financieras de Estados Unidos no cambiarán sustancialmente. Además, el posible impacto negativo sobre la economía argentina podría diluirse si la administración Macri logra reconstruir el fluido vínculo que consiguió Obama lo que, por supuesto, no depende de una sola voluntad.
Respecto de las inversiones estadounidenses en Argentina, la influencia del cambio de administración sería nula ya que esas decisiones dependen de los niveles de rentabilidad que se relacionan con las condiciones internas.
Hay que recordar que la expectativa de inversión de Estados Unidos es de unos 35.000 millones de dólares en la Argentina en los próximos tres años. Así lo aseguró el ministro de Producción, Francisco Cabrera, luego de reunirse con la secretaria de Comercio de los Estados Unidos, Penny Pritzker.
Claro que el mismo ministro dijo que la clave es que pueda haber libre comercio para poder atraer más inversiones; ese punto entraría en revisión con Trump. Cabrera se comprometió a que el Gobierno adherirá antes de fin de año al tratado de facilitación del comercio de la OMC, que había sido frenado durante el kirchnerismo.