Yani Castro, asesor

La actual dirigencia de Instituto, con Gastón Defagot a la cabeza, mantiene relación estrecha con el polémico ex dirigente del club. Atilio Pedraglio, padre del vice, es el nexo. Sus detractores se espantan y otros consideran oportuna su pasiva participación.

Por Federico Jelic

Gastón Defagot y Juan De Dios Castro_instituto
Gastón Defagot y Juan De Dios Castro.

Las reuniones se fueron llevando a cabo invariablemente en diversos escenarios, como el restaurante “La Chilca”, en La Cañada, y el hotel Quorum, por ejemplo. Cercanos a la dirigencia de Instituto y de otros sectores políticos los han visto juntos con frecuencia. No obstante, mientras algunos se horrorizan con la situación, otros catalogan la circunstancia como necesaria y hasta positiva. Gastón Defagot, actual presidente de Instituto, cuenta con un asesor muy particular a la hora de gestionar, y no es otro que el polémico Juan De Dios Castro, empresario gastronómico y vice de la gestión de Diego Bobatto, que condujo al club desde fines de los ’90 hasta 2008. Un hombre inteligente y habilidoso aunque no tuvo el mejor final que digamos con su salida de la institución, allá por cuando cayó en la compulsa electoral con Juan Carlos Barrera (616 votos a 531) en 2008. Una condena social pesa sobre sus hombros, al punto que no volvió a ir a la cancha del club de sus amores, historia muy habitual entre muchos ex dirigentes de varios clubes, no solo en Instituto.
El “Yani” fue el último bastión político que tuvo el núcleo “Juan Laserre”, agrupación que logró varias conducciones en el club, con Santiago Cemino como piedra basal y dos ciclos con Diego Bobatto al final de la era. En esa lista estuvo siempre Atilio Pedraglio, uno de los socios “notables” de la entidad, padre de Daniel, vice en ejercicio. Por sus influencias, logró contactar y armar reuniones entre Defagot y Castro, a modo de consulta, con un hombre que durante varios años fue de los más trascendentes, con legitimidad para opinar y orientar ante cada consulta. De todas formas, tiene sus detractores: lo acusan de ser personalista en las decisiones, de trabajar con pocos hombres y de no ser lo más democrático. Algo muy común en las conducciones de varios clubes, para ser sinceros.
Entonces, la actual mesa chica de la toma de decisiones en el club está compuesta por dirigentes y ex dirigentes: Defagot, Pedraglio padre e hijo, Mario Cavagliatto (hombre de fuerte del básquetbol) y a veces Feyro. Y a ese grupo, se le suma Castro. Otros dirigente de trayectoria y con buena imagen, como Gustavo Beggiato, quedan exentos en opinión. Es apenas un vocal sin voz ni voto, y eso que fue fogueado por algunos socios como candidato y hasta tuvo conversaciones con Leonardo Limia, otro aspirante en los comicios pasados, en función de fusionarse en fórmula proselitista.
A decir verdad, el know how de Castro en la institución es importante. Pedraglio padre nunca perdió relación con él. Al “Yani” se lo tilda de polémico por sus manejos. Tomó notoriedad pública con el incidente de la mujer que ingirió soda cáustica, el famoso caso “Marcelo Apanian”, en el ’97, causa que aún sigue sin respuestas por parte de la Justicia.

Polémicas y otros asuntos
¿Cuál es el problema con Castro, entonces? Formar parte del riñón de Bobatto, otro dirigente controversial por sus declaraciones espinosas y mecanismos de liderazgo prácticamente autoritario. Así y todo, los dos últimos ascensos de Instituto fueron con Bobatto y Castro en los pasillos de las calles Jujuy y Calderón de la Barca, tanto en el ’99 como en el 2004. Una a favor.
¿A qué se debe la imagen negativa? No solos sus perfiles, sino que además, comenzaron a adeudar algunas asambleas a los socios, sin presentar memoria y balance y otras obligaciones institucionales. Como que cerraron el club para pocos. Vale recordar que en las elecciones del 2002, hubo comicios con final escandaloso. El opositor Alberto Fonseca denunció que el día de la votación se actualizaron “irregularmente” 40 carnés, que habrían definido la elección, en 2002. En el padrón de vitalicios la oposición venció 212 sufragios a 181, pero Bobatto definió la elección en los plenos: triunfó por 201 votos contra 136.
Ya en 2005, Bobatto es reelecto venciendo a Carlo Bertona, también de “Unidad por la Gloria”. El ascenso a Primera fue el argumento más sólido a la hora de considerar por el sufragante albirrojo: 618 a 506.
Toda esta indiferencia pudo ser maquillada con resultados deportivos, solo que la salvación milagrosa en Primera División del 2005 en la Promoción ante Huracán de Parque Patricios, el descenso en 2006 más la mala campaña al año siguiente en la B Nacional (disputó un partido desempate en cancha de Newell’s ante Ben Hur de Rafaela, al que venció por penales, y evitó disputar la reválida con un equipo del Argentino A), alteraron los ánimos y sacaron a la palestra viejos rencores archivados. Barrera terminó proclamándose presidente 2008 prevaleciendo más por el voto castigo a la dirigencia oficial que por el deseo de renovación dirigencial por parte de los hinchas.
El último acierto de Castro fue el DT Jorge Ghiso. En 2007 el equipo deambulaba en mitad de tabla con riesgos en los promedios, y “Vitrola” encaminó el barco, quedando a un paso de jugar la Promoción. Recayó en Alta Córdoba el reemplazo del renunciante Héctor “Chulo” Rivoira, una de las apuestas de Bobatto al corazón del hincha, y por esa puntería oportuna fue ganando mayor consideración a la hora de tomar determinaciones en la intimidad del seno dirigencial. Por eso fue erigido candidato a presidente por el mismo núcleo, en 2008, sin éxito. El traspaso de mandato también fue escandaloso, sin libro de actas presentados y otra papelería que tardó en aparecer, según manifestaron del círculo íntimo de Barrera.
Concurso preventivo
Algunos aducen, además, que Castro es también motivo de consulta permanente por su experiencia con el concurso preventivo que pesa sobre Instituto. La gestión de Bobatto logró levantar una convocatoria de acreedores, en 2007, después de 15 años de transitar los pasillos judiciales.
Para esta ocasión, el club contrató al estudio de abogados de Fabián Barberá. ¿Lo recuerda usted? Dirigente con intervención directa en los tres procesos judiciales de los equipos cordobeses: abogado del primer fideicomiso de Belgrano, asesor en la confección del pliego de licitación en virtud de la concesión o gerenciamiento de Talleres y ahora, a cargo de las negociaciones del Concurso Preventivo de “La Gloria”. Castro también tendría sus injerencias en ese sentido.
A decir verdad, no es ningún pecado ni acto ilegal que Defagot tenga como asesor a Castro. Está en todo su derecho. Sobre el “Yani” no pesa ninguna condena por su rol en Instituto. Únicamente tendrá el “estigma” social, por decirlo de alguna forma, motivo por el cual lo mantienen en las sombras, sabiendo el costo político que esto puede significar. Mientras sus detractores se espantan con la chance de que pueda aparecer otra vez a escena, otras miradas opinan que puede ser más que oportuna su pasiva participación, ayudando al club con lo que mejor sabe hacer. El tiempo dirá …