La meta fiscal de este año quedó sólo en papel

Los lineamientos muestran cierto optimismo; los recursos parecerían estar sobreestimados, y en el caso de los gastos, subestimados.

Congreso-TELAMEl gobierno nacional presentó su proyecto de presupuesto -ya en análisis en el Congreso- en el que ratifica la banda de inflación de entre 12 y 17 por ciento anual, la que la consultora Ecolatina considera difícil de alcanzar porque la misma iniciativa incluye un incremento superior del resto de las variables nominales como tipo de cambio, salarios y tarifas. Lo mismo ocurre con el déficit fiscal.
Para el estudio las proyecciones fiscales son optimistas. Del proyecto se deduce que el resultado primario devengado de la Administración Pública Nacional (APN) finalizaría este año con un déficit de 4,8% del PBI, cuando en el 2015 fue de 4,2% del producto. Este resultado pone en evidencia que las presiones sociales que surgieron a raíz de la recesión condicionaron los esfuerzos del gobierno por ajustar el resultado operativo del sector público nacional, y como el set de políticas que en los últimos meses puso en marcha para apuntalar la economía deterioraron el resultado fiscal.
Ecolatina indica que estas medidas no sólo impactaron sobre las cuentas de este año sino que además dejan un importante arrastre para el 2017, lo que se refleja en el presupuesto: para el año que viene el gobierno fijó una meta de un déficit primario (excluye el pago de intereses y rentas del Central y del Fondo de Garantías) de 4,2% del PBI, casi un punto por encima del objetivo de 3,3% del PBI que había planteado al poco tiempo de asumir.
En lo que respecta a los Ingresos Corrientes, crecerían 22% anual, siendo los recursos tributarios (los que mayor peso tienen sobre el total) los que apuntalarían esa expansión con un incremento de 26% anual. La recaudación nacional (previa a la coparticipación) aumentaría 27% anual, es decir casi cuatro puntos porcentuales por encima del PBI nominal estipulado en el presupuesto.
Se destaca dentro de los impuestos la recaudación del IVA, con una suba del 26% anual para el próximo año, es decir casi tres puntos por encima de la combinación de actividad e inflación. Este guarismo luce elevado ya que el Presupuesto supone un crecimiento del consumo en línea con el PBI, y habría un impacto negativo en los primeros meses por la Ley Pyme y de alrededor de $ 17.000 millones por la devolución a la Canasta Básica.
Por su parte, la recaudación por Ganancias (+28% anual) también parece elevada, sobre todo teniendo en cuenta que estiman $ 10.500 millones menos por las inversiones de las Pymes (por el pago a cuenta de ganancias por las inversiones productivas), y que los ingresos de las empresas en 2016 habrían caído. En otras palabras, esta cifra estaría reflejando un impacto leve de la reforma sobre las escalas para la cuarta categoría.
Seguridad Social crecería sólo un 24% anual, lo cual implícitamente muestra que el dinamismo esperado de las paritarias y el mercado laboral serían acotados.
Se destacarían en cambio los tributos del Comercio Exterior. Los Derechos de Importación (+40% anual) crecerían muy por encima del resto de los impuestos, en línea con el fuerte crecimiento de las compras al exterior proyectado en los supuestos macro.  Por su parte, los Derechos de Exportación aumentarían 37% en el año.
Por el lado del Gasto Primario (+21% anual), las erogaciones de Consumo (remuneraciones, bienes y servicios) crecerían en torno al 26% interanual. Se repite la técnica de los años anteriores de no contener aumentos de salarios, lo cual lleva a pensar que esta línea de gasto estaría subestimada.
Las Transferencias Corrientes a empresas privadas y públicas no financieras (por donde se cursan los giros a Cammesa, Enarsa y transporte) caerían 28% por lo que se estima un recorte total del gasto en subsidios de 30% anual, lo cual parece una baja muy fuerte para un año electoral (más aún, teniendo en cuenta el revés judicial en el incremento del gas), sostiene Ecolatina.
La consultora enfatiza que de no poder conseguir en 2017 un déficit fiscal igual al de 2015 las externalidades negativas serían importantes: la tasa de interés a la cual el gobierno logre cubrir el rojo fiscal aumentaría si las metas no se concretan y mientras mayor sea ese rojo, más financiamiento local necesitará, lo que le pone un techo a la inversión y a la baja de la inflación.