Ganó el que nadie quería

Lo impensado ocurrió. De nuevo, un cisne negro. Sin embargo esta vez los encuestadores acertaron: fue Hillary la que obtuvo más votos. Pero sucede que en los EEUU, para ser presidente, esos votos deben estar apropiadamente distribuidos. Porque allá hay colegio electoral. Ellos no tuvieron su Pacto de Olivos.

Por Gonzalo Neidal
[email protected]

2016-10-11_trumpLo impensado ocurrió.
De nuevo, un cisne negro.
Sin embargo esta vez los encuestadores acertaron: fue Hillary la que obtuvo más votos. Pero sucede que en los EEUU, para ser presidente, esos votos deben estar apropiadamente distribuidos. Porque allá hay colegio electoral. Ellos no tuvieron su Pacto de Olivos.
Cuando se postuló, Donald Trump era motivo de mofa por parte de la clase política. Cuando empezó a avanzar en las primarias, los políticos republicanos tomaban distancia de él, para no quedar pegados con semejante personaje. Un millonario extravagante, de modales rústicos, que ataca a la prensa y manosea a las señoritas que se le sientan al lado en un avión, que quiere expulsar a los inmigrantes y abomina de los musulmanes. Un personaje que jamás ocupó un cargo público, un “outsider” de malos modales cuya propuesta central fue restablecer a los Estados Unidos en su lugar de gloria.
Muchos de sus pares republicanos se apartaron de él, con severos cuestionamientos. Sesudos analistas hablaban de que los republicanos estaban muy preocupados porque la amplia diferencia que sacaría Hillary Clinton los dejaría en ridículo y los hundiría en la mofa general durante años.
Ayer, el título más reiterado en las notas de opinión fue el pretencioso “Por qué ganó Trump”, donde multitud de maestros de Siruela nos explicaban, con el diario del miércoles, las razones de una victoria inesperada.
La prensa argentina ve una catástrofe que se avecina. En eso coinciden derecha e izquierda. Página 12 dibuja un mapa de los Estados Unidos con una bomba encendida llamada Trump. La Nación habla de un “mundo en vilo”. Negros nubarrones que preanuncian vendavales y destrucción.
Lejos del escenario, renunciamos a ser expertos en profundidades sociológicas ajenas. Muchas veces nos cuesta comprender nuestro propio país, es inimaginable que nos animemos con uno que desconocemos. Solo podemos añadir un par cuestiones generales. Como, por ejemplo, que ganó lo que en Argentina llamamos “el país profundo”. El mapa teñido de rojo nos habla de votantes internados en la inmensidad del territorio, ajenos a las grandes ciudades, lejos del mundo cosmopolita y global.
Un mundo donde los valores son distintos, donde los políticos tradicionales pierden su peso, donde se respeta y admira lo que Trump es donde se prefiere votar a un empresario exitoso antes que a una abogada exitosa. Hasta podría decirse que con Trump emerge en los Estados Unidos lo “nacional y popular”. ¿El populismo también llega al gran país del norte?
Los datos indican que los “millennials” votaron por Hillary y los más viejos, por Trump. Muchos norteamericanos blancos, sin título universitario, votaron por Trump. El 53% de las mujeres blancas, votó por Trump pese a la confesada misoginia de éste. Ese porcentaje se eleva al 64% entre las que se declaran protestantes. También la gente sin partido político votó mayoritariamente por Trump. El fenómeno de los EEUU es, en algunos aspectos importantes, comparable con el Brexit de Gran Bretaña y con el crecimiento de los movimientos nacionalistas en Europa. Una reacción a la fluidez del mundo global.
¿Ocurrirán las catástrofes que se anuncian? Muchos temen que Trump sea un “loquito” que, con estilo pendenciero, desate algunas catástrofes a escala mundial. Recordemos que el Teorema de Baglini rige también para él. Ya pudo verse en su discurso inicial. Además, en Estados Unidos el Poder Ejecutivo no gobierna solo. Lo hace en medio de un sistema de antigua institucionalidad, donde el Congreso y la Justicia funcionan en serio.
Además, hemos visto ya muchos casos de presidentes condenados de antemano por la cátedra que luego resultan reelectos en razón de que satisficieron las expectativas de sus votantes. Uno de ellos, quizá el más notable, fue Ronald Reagan.
En definitiva, pronto sabremos si el tenor de los giros anunciados finalmente se verifica. Y qué supone ello para Argentina y para el resto del mundo.