La sumisión americana

Michel Houellebecq estará dando una conferencia hoy en Buenos Aires, sobre el tema “Los intelectuales abandonan a la izquierda”, para continuar luego con disertaciones y diálogos públicos, en los que, inevitablemente, le pedirán opinión sobre la victoria de Donald Trump.

Por J.C. Maraddón
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ilustra-huellebecqEn su novela “Sumisión”, el controvertido escritor Michel Houellebecq imagina para el futuro cercano de Francia un gobierno de un partido musulmán moderado, que llega al poder en connivencia con el socialismo. El autor mira ese paisaje inédito a través de los ojos de un profesor universitario que da clases de Lengua en la Sorbona y que subordina a todo a su propia carrera docente. Mediante un tono entre satírico y realista, el relato describe cómo sería una Francia islamizada, en la que sus habitantes deben adaptarse a las normas de comportamiento que empiezan a regir con la instauración del nuevo régimen.
La paradoja consiste en la manera en que el protagonista analiza y digiere estos cambios que se producen en un país que ha sido el faro de la libertad para la cultura occidental, y que termina aceptando como un mal menor la entronización en el poder de un movimiento político impregnado de fe religiosa. Y cómo esa religiosidad se introduce en uno de los centros de estudios que fueron el epicentro de la protesta juvenil de 1968 y que está mundialmente asociado con la idea de que no existe dogma ni creencia que pueda justificar la conculcación de la libertad de pensamiento.
El acierto literario de Houellebecq consiste en llevarnos de paseo por esta fantasía no tan improbable, sin cargarnos de gritos de alerta ni llamados a la rebelión. Simplemente, se limita a plantear una posibilidad. Y a desarrollar en una narración su conjetura sobre cómo podría comportarse la sociedad francesa ante un panorama que, a priori, aparece como traumático, pero que en el devenir de “Sumisión”, se convierte en natural y, hasta en cierto sentido, irrelevante. Lo inaceptable se soporta, lo innegociable se negocia y lo inconcebible se torna cotidiano. Es en ese quiebre de la estructura mental políticamente correcta donde Houellebecq clava su dardo más doloroso.
Donald Trump no es precisamente un musulmán moderado ni los Estados Unidos son Francia, pero su triunfo electoral ha sido asimilado a una catástrofe natural por la elite cultural estadounidense, que veía en Hillary Clinton la última posibilidad de resguardar algo de la herencia que dejaron los librepensadores de ese país, y que ahora se vería en peligro. En cierto sentido, la distopía de “Sumisión” tiene puntos de contacto con lo que ocurre en el país del norte. La coyuntura política ha llevado a la nación por caminos en los que muchos de los que allí viven podrían ver afectados algunos de sus derechos fundamentales.
Para que la hipótesis que Houellebecq aplica sobre Europa se corrobore también en Norteamérica, hay que esperar a ver cómo evoluciona la conducta ciudadana. Averiguar si los opositores acérrimos al multimillonario se mantienen en sus trece; o si finalmente transigen con las medidas que tome el gobernante elegido por el voto popular. Desvelar cuán coherentes son algunas celebridades con las críticas que dispararon durante la campaña electoral. O si, por el contrario, acallan su ira y establecen un pacto tácito de no agresión con aquel a quien demonizaron a lo largo de los últimos meses.
Michel Houellebecq estará dando una conferencia hoy en Buenos Aires, sobre el tema “Los intelectuales abandonan a la izquierda”, para continuar luego con disertaciones y diálogos públicos que se extenderán hasta el próximo domingo. Invitado por los ministerios de Cultura de la Nación y de la Ciudad de Buenos Aires, el autor tendrá la posibilidad de exponer sus polémicos puntos de vista sobre cuestiones de actualidad y sobre acontecimientos históricos. Y la victoria de Trump estará, inevitablemente, en el temario.