Provincia busca blindar “efecto Vidal”

Tras publicar la caída en la recaudación durante el mes pasado, El Panal apunta a reducir las pretensiones salariales de los gremios estatales.

casa-gobierno-panalLa decisión de la Provincia de Buenos Aires de reabrir la paritaria con los estatales no cayó bien en el amplio y luminoso despacho de la Casa Espejada. El anuncio de la gobernadora María Eugenia Vidal dejó a Córdoba en una posición incómoda frente a sus trabajadores, que reclaman una nueva instancia de discusión salarial desde hace más de cuatro meses.
El gobernador Juan Schiaretti eludía sin presión externa las demandas internas del SEP y la UEPC. Luego de la habilitación nacional para sortear los márgenes fiscales y otorgar un bono, la Provincia esperaba –estratégicamente- que Santa Fe o Buenos Aires dieran el primer paso y así tener una cifra de referencia sin ser la primera en dar el brazo a torcer.
Sin embargo, no estaba en los papeles que la respuesta de Vidal en materia de discusión salarial fuera tan pronto y en esas condiciones; sobre todo luego de que hace apenas unos días la misma gobernadora afirmara por televisión que no contaba con los fondos para afrontar el pedido de los trabajadores.
La reapertura de las paritarias en Buenos Aires impactó sobre Córdoba no solo por la sorpresa, sino porque potenció las expectativas de los estatales locales que apuestan al mismo trato que los trabajadores bonaerenses. Y aunque suponen que lo más probable es que el Panal sólo ofrezca una suma extraordinaria para fin de año, lo cierto es que el efecto Vidal apuntala su reclamo.
La Provincia pretende por todos los medios neutralizar este fenómeno y sólo habla del bono, aunque sin ningún tipo de precisión. Inclusive antes de que la administración bonaerense pateara el tablero de la discusión salarial, el mismo Schiaretti –quien admitió que estaban estudiando la situación- supeditó la entrega de un plus salarial a los rindes impositivos de la Provincia.
El martes por la tarde El Panal movió la primera ficha y dio a conocer, para reforzar su postura, una noticia poco auspiciosa para los gremios. De acuerdo con estimaciones publicadas por la Provincia “la recaudación muestra una disminución interanual del 3,9% en términos reales para el mes de octubre y aumento de sólo el 2,8% para los diez primeros meses” y calificó al último mes como el de “peor desempeño” en la materia. Aunque vale aclarar que tuvo un aumento interanual de sus ingresos del 35% según el mismo informe. La argumentación se completará con el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que estará disponible en los próximos días. El aumento de la inflación es la otra variable que marca la discusión salarial.
Además, esta misma semana, la Provincia salió a mostrar que el haber medio para los jubilados cordobeses trepó a casi 22.000 pesos. Una cifra considerable y una oportunidad también para rebatir los ataques gremiales por la Ley 10.333. Otro foco abierto para el gremialismo, que estudia minuciosamente los pormenores del convenio Nación-Provincia.
Retomando la cuestión salarial, la expectativa que genera la reapertura de la paritaria en la provincia de Buenos Aires repercute directamente en Córdoba, aunque las realidades no sean equiparables. Para Vidal una nueva negociación con los gremios es la salida menos complicada, se adelanta a la negociación del 2017.
Sin embargo, el impacto que puede tener sobre las arcas bonaerenses una suba de entre el 3,5 y el 4 por ciento a los empleados públicos, posiblemente sea menor a la que resulte de otorgar un bono de fin de año, dada la magnitud de la plantilla estatal y los sueldos de esa Provincia.
En Córdoba la situación es inversa. Una nueva instancia de negociación no sólo supondría una erogación mayor, sino que además significaría un piso más alto desde donde negociar la paritaria del 2017. El bono no se incorpora a la masa salarial y por lo tanto no impacta sobre el básico. Esa es precisamente una de las objeciones de los gremios.
Además hay que medir si esta suma extraordinaria incluye también a los pasivos. Otra preocupación de los sindicatos, principalmente de la UEPC, que en 2014 compartió el plus de fin de año con sus jubilados.