Viejitos que dan batalla

Por estos días, la prensa musical inglesa habla de que el grupo The Kinks podría volver a actuar en vivo, en la edición 2017 del festival de Glastonbury. Ray Davies fue quien inició el rumor, sin brindar seguridades ni detalles. Y su hermano Dave, por supuesto, se encargó de minimizar la versión.

Por J.C. Maraddón
jcmaraddon@diarioalfil.com.ar

ilustra-the-kinksNo necesito ver viejitos en sillas de rueda, cantando ‘You Really Got Me’”. Así respondía Dave Davies, uno de los integrantes del grupo inglés The Kinks junto a su hermano Ray, cada vez que lo consultaban acerca de la posibilidad de que la banda volviera a reunirse, desde que en 1996 decidieron separar sus caminos. Y es que la historia del menor de los Davies y su vinculación con el grupo es uno de los capítulos más inquietantes de la mitología rockera, porque le tocó crecer y multiplicarse en el centro de la escena del swinging London, durante los dorados años sesenta.
Dave Davies fundó The Kinks cuando apenas se asomaba a la pubertad, mientras que Ray se sumó a ese proyecto un tiempo después, aunque luego se haría cargo del timón del grupo y sería el responsable de componer algunas de las canciones más conocidas entre las muchas que grabaron. Pero, además de haber puesto la piedra basal de la epopeya, Dave es el responsable del que fuera uno de los mayores aportes de The Kinks: es su guitarra la que se oye en “You Really Got Me”, una canción de 1964 a la que se considera como la primera que presenta un riff de hard rock.
Dave Davies tenía apenas 17 años cuando llevo a cabo esa proeza. Y venía de ser expulsado del colegio, por haber dejado embarazada a su novia. De cabo a rabo, durante esos años su biografía exponía los lugares comunes de una estrella de rock, plagada de excesos y sostenida en su pertenencia a una formación que estaba considerada casi a la par de los Beatles y los Rolling Stones. Arrebatos místicos, sexualidad promiscua, viajes lisérgicos y álbumes conceptuales lo tuvieron al Davies chico como partícipe necesario, al igual que varias de las otras figuras del género.
Pero, a diferencia del resto de los famosos, lo de Dave transcurría en un segundo plano, oculto tras el brillo preponderante de Ray Davies, que asumía un liderazgo natural en una banda que no paró de poner hits en órbita hasta los primeros años setenta. Después, el trayecto continuó de forma mucho menos estruendosa, con cambios de sellos discográficos que no se traducían en un posterior reverdecimiento de los laurales. Tras unos módicos aciertos en los ochenta, The Kinks se separó en 1996, porque sus miembros se cansaron de remarla y, sobre todo, porque la relación entre los Davies Brothers se tornó insostenible.
Dave Davies, que había superado serios trastornos psicológicos, publicó una autobiografía titulada “Kink”, donde contaba su versión de la aventura sonora sesentista, sin ahorrarse ni una coma en su relato. Y le puso unas cuantas fichas a sus impulsos como solista, que siempre habían estado ahí pero a los que ni siquiera el propio músico les había dado la suficiente importancia. En 2004, un ataque cardiaco lo puso al borde de la muerte, pero se repuso y, luego de varios años de recuperación, volvió a subir a los escenarios, como probándose a sí mismo que aquel adolescente de precoz talento todavía podía dar batalla.
Por estos días, la prensa musical inglesa habla de que los Kinks podrían volver a actuar en vivo. Y que lo harían en la edición 2017 del festival de Glastonbury. Ray Davies fue quien inició el rumor, sin brindar seguridades ni detalles. Y Dave, por supuesto, se encargó de minimizar la versión, aunque reconoció que había conversado al respecto con su hermano. A casi 60 años del arrebato infantil que los llevó a unirse en la música, y a 20 de su separación, los Davies volverían a intentarlo, montados sobre el nombre de The Kinks, que es sin duda su obra más preciada.