Guapeada de Vidal cambia escenario de paritaria del Suoem

La gobernadora de Buenos Aires reabrirá la discusión salarial, pese a que el Presidente había dispuesto lo contrario. Los avales inevitables a la macrista impactan de lleno en las jurisdicciones que intentan bloquear una nueva suba salarial.

ilustra-daniele-y-vidal-tangueandoEl intendente Ramón Mestre y sus funcionarios saben que están en falta, aunque los contribuyentes le agradecen. Acordaron con el Suoem dividir, en al menos dos etapas, la negociación salarial correspondiente al segundo semestre del año. Hasta el momento, no sería así. No habría más subas para la populosa planta municipal.
Una propuesta que convenía al gremio porque podría negociar el incremento con los índices de inflación en caliente; también al Ejecutivo, porque dilataba la pulseada entre el número final y la expectativa de Rubén de Daniele de no menos de 39 puntos para 2016. Una dosis de suspenso que convenía a las parte por igual.
Apenas se rubricó el 30,9 por ciento de incremento para los agentes públicos que dependen de la Municipalidad, el presidente Mauricio Macri clausuró la posibilidad de una reapertura de paritarias a nivel nacional en lo sucesivo. Su argumento: la inflación se mostraba a la baja. El mes de agosto era auspicioso. Los meses siguientes, no tanto.
En el Palacio 6 de Julio aprovecharon el escenario político. También el gobernador Juan Schiaretti, que ofreció a duras penas un bono de fin de año.
Lógico: ¿cómo los principales resortes de Macri en la provincia no iban a convalidar las primeras señales positivas de la intervención amarilla en la economía del país? Abrir la pugna salarial con sus sindicatos asomaba como políticamente incorrecto.
El flujo de fondos frescos que llegaron a las arcas provinciales y municipales fruto de la bonanza institucional entre los distintos niveles del Estado no sería, en esta oportunidad, para los gremios y sus afiliados.
La gobernadora María Eugenia Vidal realizó una guapeada, entre varias. Fijó posición sobre el aborto, saneó el sistema penitenciario de la provincia y, no terminó allí: no pagará un bono de fin de año ergo habrá aumento salarial para los estatales bonaerenses. Su muestra de autonomía irritó a miembros del gabinete nacional y también causó resquemores en el Panal.
Cierto es que Macri no puede vetar las decisiones de una de las dirigentes de su espacio con mayor consideración pública, que crece a pasos agigantados. Hasta un ciego pudo ver que en momentos de crisis, el mandatario se refugió detrás de la sonrisa amable de su ex vicejefa de gobierno porteño, durante la reedición de los timbreos de campaña electoral. Heydi, le decían.
Habrá que ver cómo se reacomoda el ministro de Trabajo de la Nación, Jorge Triaca; y su partner en esta danza, Alfonso Prat Gay (Finanzas), que avanzaban con un bono. La mandataria bonaerense ofreció 3,5 por ciento, la posibilidad de efectivizar a 15 mil contratados y el posible pago de un plus por presentismo para el año que viene.
Schiaretti y Mestre, como tantos otros referentes políticos alineados con Cambiemos, esperaban el desenlace de las negociaciones con el triunvirato de la CGT. Con Vidal y su decisión, se alteró el curso natural de la historia.
En el Panal patalearon y desaprobaron la actitud de la gobernadora. En el municipio, entendieron que la novedad del cierre de la semana pasada podría ser usada a favor. Mestre aseguró al gremio que no iba a haber una nueva suba. Daniele lanzó un cronograma de asambleas que cerrará este jueves con una nueva cumbre de delegados para evaluar los pasos a seguir.
La puja por un punto –el Suoem recibió 30,9 y la inflación oficial es cercana al 32 por ciento- podría ser costosa para Mestre por el impacto en la prestación de los servicios. La diferencia de criterios entre los máximos referentes del PRO es una oportunidad. Mestre podrá resistir la embestida sindical y, si considera que es suficiente aumentar salarios y, a la vez, dormir tranquilo porque él no fue el primero que se descolgó del relato construido por el Presidente.