Fittipaldi y Argentino Peñarol, las dos caras

El secretario general del SOELSAC, sindicato de limpieza, es presidente del club de Argüello, empezó su ciclo con un gran proyecto general y social, con ambiciones deportivas, pero ayer se salvó milagrosamente del descenso. Es criticado por su manejo autoritario.a

Por Federico Jelic

penarolArgentino Peñarol, histórica e humilde institución de más de 100 años de existencia, vivió una revolución que lo llevó desde soñar con ascensos hasta padecer cimbronazos deportivos y de otras características en menos de un año. El club de Argüello, mejor dicho de barrio Autódromo, hizo un paréntesis en el mandato casi de dinastía de los Allende en la presidencia (por más de 10 años), para dejarle lugar a Sergio Fittipaldi en la conducción. Fittipaldi, secretario general del SOELSAC (Sindicato de Obreros y Empleados de Empresas de Limpieza, Servicios y Afines de Córdoba) y ahora desde 2015 presidente del “Millonario”, introdujo algunos cambios con inversiones que fueron pasando desde un progreso palpable hasta un estancamiento que hoy padece en varios sentidos. El proyecto social sigue, a pesar de que en lo futbolístico, por errores propios, penó mucho más de la cuenta para no descender del Federal B. El gol agónico de Agustín Fazio en el quinto minuto de descuento ayer ante Las Palmas sirvió de desahogo y alivio pero no tapa déficits en el manejo y la conducción en este último tramo de la gestión.

Crecimiento e inversión
El progreso de Argentino Peñarol comienza en 2013, con el ascenso del Federal C al Federal B, tras superar primero a Las Palmas en el Mario Kempes, para después vender en la final a Tinogasta Central de Catamarca, inolvidable epopeya que terminó con la vuelta olímpica, un jugador herido en la cabeza con una botella de vidrio y huyendo a través de un cementerio hasta la ruta para poder volver a casa con vida. Parece un cuento del Gordo Soriano, pero en las inhóspitas canchas del interior, estos episodios ocurren regularmente.
Ya en el Federal B, los Allende se encontraron con la necesidad de no profesionalizar al fútbol pero sí de darle algo más desde lo económico que dietas, premios o becas que ofrecían en la Liga Cordobesa. Entonces, todos los jugadores además de jugar, tenían su trabajo particular. Desde pizzeros, remiseros hasta albañiles. Uno de los grandes colaboradores en ese tiempo fue Alfredo ”Cuchillo” Peñaloza, extitular de la UTA (Unión Tranviarios Automotor), aportando desde algún premio por objetivo y hasta las instalaciones del hotel del gremio en Anisacate, que servía de concentraciones para las pretemporadas para algún partido trascendental.
Fittipaldi apareció por el club primero con auspicios en la camiseta y con algunos carteles en la cancha, y con obras también. El sindicato cuenta con 15 mil afiliados, y es uno de los más emergentes de la ciudad, a cargo de la limpieza de los edificios públicos. El presupuesto de Allende, 100 mil pesos por mes de presupuesto, se pudo aumentar casi un 50 % ciento, con el agregado de haber concretado obras en la cancha auxiliar, en la pileta y con la incorporación de chicos en las divisiones inferiores, que crecieron en volumen a casi 200, de los 90 que solía tener. Todos mostraron entusiasmo, a colación de lo deportivo, donde a mitad de año alcanzaron las semifinales del torneo, siendo eliminados por Central Norte en Salta. Pero la campaña fue de las mejores en la historia.

El segundo semestre…
Mientras a nivel nacional los argentinos aguardaban con esperanzas el famoso segundo semestre, augurando bonanzas económicas para el país, en Argentino Peñarol pasó lo contrario. Al DT Raúl Maldonado le avisaron que el presupuesto debería recortarse, y por ende, tuvieron que prescindir de aquella base que hizo ilusionar a todos. Muchos venían de la Liga Cordobesa incluso. Las negociaciones no fueron muy diplomáticas porque 15 futbolistas que formaron parte del patrimonio del club emigraron a otras latitudes: José Sánchez, Ezequiel Quaglia, Rodrigo Gaitán, Sebastián Troilo, Cristian Núñez, Villa, Gastón Quevedo Mayco Ochoa, Darío Ceballos, Facundo Martínez, Maxi Villa, entre otros. ¿Consecuencias? El equipo marchaba último hasta ayer, y logró evitar el descenso a una fecha del final, con la complicidad de la derrota de Atenas de Río Cuarto, que cayó al Federal C. El admonitorio ofrecimiento de “si no te gusta lo que te ofrecemos te vas” no causó los efectos deseados, al contrario, fueron perjudiciales a la vista de los resultados.
¿Qué ocurrió? Falta de cintura o imposición sin diálogo. ¿Qué se les critica desde la tribuna a la gestión Fittipaldi? Manejar al club con los mismos mecanismos que a su sindicato. Lejos de aceptar críticas, se volvieron intolerantes, prohibiendo el ingreso a aquellas voces disidentes y con aplicación de derechos de admisión a los que pensaban distinto, sin importar su antigüedad en el club. Como le pasó al futbolista Rodrigo Gaitán, vedado de ingresar tanto como ex jugador como en su condición de periodista. Y ayer fue amedrentado nuevamente en cancha de Las Palmas, y de no ser por la intervención de la barra, pudo convertirse en agresión. Innecesario.
En la entidad, Fittipaldi no aparece comúnmente, solo los días del partido. Maneja todo por teléfono. Sus laderos en Argüello son Luis Acuña y el “Lito”Ángel Fernández, desde la secretaria, junto a un “grupo de choque” que les ayuda a calmar los ánimos con intimidación cuando la situación se vuelve espesa, para decirlo de alguna manera. En eso no han sabido ser democráticos en la conducción, y es precisamente el aspecto que más se les cuestiona.

Fittipaldi y su historial
Cada vez que los jugadores van a entrenar al predio de AGEC o ahora en el Azteca, o cuando viajan a los partidos, llama la atención que en frente y los costados del colectivo que los transporta la leyenda “Fittipaldi conducción” sea lo más atractivo. Por mucho tiempo figuraba ploteada la cara del presidente Fittipaldi, incluso de mayor tamaño que el escudo del club. En la cancha, los auxiliares lucen pecheras azules con la misma inscripción y llama la atención la veneración, respeto y abnegación que tienen todos hacia el conductor, único órgano decisorio, rodeado siempre de dos de “seguridad”, con handies en las manos y constante comunicación. El “presi”, le dicen. Y detrás del arco Sur, se hizo armar una especie de VIP, donde mira los partidos con comodidad, justo donde se encuentra la boca del túnel que conduce al vestuario.
Fittipaldi es líder supremo. En su pasado cuenta con participación activa en la barra de “La Fiel” de Talleres allá por los ’90 y algunos otros episodios que marcan su espíritu combativo. Algunos cuentan que tuvo un enfrentamiento agresivo con Pablo Moyano, hijo del titular perpetuo de la CGT Hugo Moyano (también presidente de Independiente) y pesa sobre su persona una imputación a cargo del Fiscal Federal Guillermo Lega por daños y lesiones leves. Fue por los disturbios agravados tras una protesta en la Universidad Nacional de Río Cuarto, allá en 2014, mientras se reclamaba por la precarización de 50 empleados en el área de higiene. Arrojaron huevos y piedras contra el hall principal, dejando como saldo tres heridos. Es decir, un hombre de trato autoritario y personalista que no titubea a la hora de actuar en pos de la defensa de algún compañero. Por eso el respeto que recibe de los afiliados es total e incondicional.

Sigue el proyecto
De todas formas, hubo aciertos y virtudes también, Lo que más se le cuestiona fueron sus manejos y el hecho de haber impuesto temor e intimidación a aquellos que piensan diferente. Asimismo, sería injusto soslayar los avances en su gestión el club, tanto en infraestructura del “Trampero” (apodo del estadio) como en la cantera. Hubo un trabajo social importante. Se incorporó el ídolo de Talleres Daniel “Chancha” Albornós como coordinador de divisiones inferiores, apuntando a la formación deportiva y humana de los niños. Hubo promoción de campañas para el uso de preservativos y también con charlas con educación odontológica. La zona es conocida como en “situación de riesgo” y sin embargo, hay contención que se brinda, con extensión de entrenamientos con la finalidad de que ningún chico se quede sin concurrir a la escuela secundaria por la tarde. Aspectos que deben ser valorados y que no se dejan apreciar quizás por un gobierno vertical sin tolerancia para las críticas. Y que se agigantan más cuando los resultados no aparecen.