Desafío radical: retiro de dos días sin pelearse por el PRO

La mayoría de los dirigentes radicales está incómoda por la poca participación que tiene el partido en las grandes decisiones del gobierno de Mauricio Macri.

Por Alejandro Moreno
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mestre-aguad-zapiolaLos radicales cordobeses tendrán hoy y mañana un difícil desafío este fin de semana: permanecer reunidos durante dos días sin que sobresalgan las diferencias internas. Con ese objetivo, se realizará un congreso partidario en Villa Giardino, escenario en otras ocasiones de fuertes duelos entre los distintos núcleos.
El documento que saldrá el sábado, al final del segundo día de deliberaciones (en el hotel Luz y Fuerza), estará repleto de críticas al gobierno peronista de Juan Schiaretti, y si incluye argumentos nacionales serán celebratorios porque se ha corrido definitivamente la cortina que ocultaba la corrupción de las administraciones kirchneristas.
Del gobierno de Schiaretti, con toda seguridad, habrá fuertes señalamientos por los costos y los resultados de la obra pública, con escalas precisas, por ejemplo, en el hotel Ansenuza y el Camino del Cuadrado. También se cuestionarán los números de la economía provincial y de la Caja de Jubilaciones. Y, por supuesto, no extrañará que se ponga énfasis en la calidad educativa, en la situación de los hospitales y en la inseguridad.
Lo importante para los radicales será eludir cualquier debate sobre la relación de la UCR con el PRO. O, por lo menos, buscará disminuir el impacto de lo que se hable, porque en verdad, tratándose de un congreso abierto, algún dirigente de segunda o tercera línea podrá desobedecer el mandato fijada.
La mayoría de los dirigentes radicales está incómoda por la poca participación que tiene el partido en las grandes decisiones del gobierno de Mauricio Macri. Ernesto Sanz, el dimitente, es una excepción: llega hasta el oído del presidente. Mario Negri ha sabido ganarse un lugar porque su cintura se volvió imprescindible para Macri desde la conducción del híperbloque aliancista en la Cámara de Diputados de la Nación.
Otro tema tabú es la relación con el PRO cordobés, al que se sospecha de angurriento para el reparto de candidaturas de la lista de diputados nacionales del año que viene, cuando habrá apenas cuatro lugares seguros para la alianza Cambiemos.
De todo lo que no une, mejor no hablar, y ése será el gran examen para el presidente del Comité Central, el mestrista Alberto Zapiola. Total, hay tiempo para los malos momentos.
El PRO es parte del gobierno municipal y hace falta para el sueño provincial de colocar a Ramón Mestre en el Panal.

El programa
Las comisiones de trabajo tratarán los siguientes temas: “Modernización partidaria y reforma política” (coordinadores, Marcos Carasso y Gustavo Carrara), “Economía y obras públicas” (Ramón Darwich y Jaime Bravo), “Seguridad y narcotráfico” (Lorenzo Cortese y Sergio Piguillem), “Salud y prevención de la drogadicción” (Abelardo Rahal y Gaspar Lemos), y “Violencia de género” (Edelvira Olmedo y Antonio Márquez).
El sábado será el día más importante, cuando en la misma mesa se sienten los principales referentes del partido. Estarán el presidente Zapiola; el titular del Ente de Intendentes, Ramón Mestre; el ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad; el delegado al Comité Nacional, Carlos Becerra; el jefe de la Línea Córdoba y ex gobernador, Eduardo Angeloz; el cacique de Fuerza Renovadora y legislador provincial, Miguel Nicolás; y el presidente del bloque de legisladores provinciales, el mestrista Orlando Arduh. Se sumaría un diputado nacional, probablemente Diego Mestre, en reemplazo de Mario Negri, quien viaja a Estados Unidos para presenciar las elecciones presidenciales.
El invitado especial es el presidente del Comité Nacional de la UCR, el intendente de Santa Fe, José Corral, al que habrá que adoctrinarlo para que no vaya a ser, justo él, el que contradiga el relato que quiere transmitir el radicalismo cordobés.