Los préstamos en dólares ganan terreno

El volumen de créditos en moneda extranjera se multiplicó por cuatro en lo que va del año. Esas líneas venían cayendo desde 2012.

dolaresEste año, entre otros cambios, hubo de política monetaria y cambiaria. A partir del esquema de metas de inflación, el Central fija una tasa de interés de referencia positiva en términos reales y, después de la salida del cepo, rige un esquema de flotación cambiaria. Todo esto impacta sobre el crédito bancario.
La tasa en pesos de referencia positiva en términos reales (descontada la expectativa de inflación) le pone un piso elevado a los préstamos; el atractivo rendimiento de las LEBACs actúa como una alternativa frente a los créditos privados
a la hora de colocar los ahorros: pese a la caída de la demanda de crédito por parte de las empresas el sistema financiero local no enfrenta la necesidad de ajustar el costo de los préstamos.
La misma política monetaria que encarece el financiamiento en pesos a su vez alienta el endeudamiento en moneda extranjera. Las tasas de interés reales positivas que ofrecen las posiciones en pesos alientan el ahorro en pesos en detrimento
de la dolarización de activos, ayudando a estabilizar la cotización del tipo de cambio oficial.
Además, producto de un elevado influjo de capitales externos (colocación de deuda pública), las expectativas de devaluación están acotadas, por lo que contraer un pasivo en moneda extranjera luce atractivo. Esto se refleja en la evolución
de la composición del créditos a lo largo de 2016.
Un informe de Ecolatina indica que, más allá del notable crecimiento que viene experimentando los préstamos en moneda extranjera (que se asemeja más a una normalización del mercado que a un boom puesto que aún no se recuperaron los niveles
pre-cepo), el crédito total no tuvo un buen desempeño, especialmente si se analiza el financiamiento a empresas (adelantos y documentos).
Pese a los esfuerzos del gobierno por fomentar la inversión, en la actualidad los préstamos al consumo siguen superando a aquellos dirigidos a empresas.
Agrega el reporte que, si bien la política de tasas de interés real positiva impulsada por las nuevas autoridades es necesaria para aumentar el ahorro interno, no implica un incremento automático de la inversión: la condición para el surgimiento
de mayores proyectos productivos depende de las perspectivas de incremento de la demanda: en un contexto en que el costo del financiamiento es positivo en términos reales, se necesita de un horizonte de crecimiento sostenido de la producción en el mediano
plazo para poder repagar el crédito tomado.
Cerrado setiembre, el stock de préstamos al sector privado creció apenas 16,5% en relación al promedio de fines del 2015. Considerando una suba en el nivel general de precios en torno al 32% en ese período, hay una contracción del crédito
de alrededor de 12% en términos reales en lo que va del año. Pese a cierto repunte en los últimos meses, la tendencia luce irreversible para 2016: el crédito bancario cerrará el año en rojo.
En el análisis de los datos hay un comportamiento diferenciado según el tipo de moneda; el crédito en pesos avanzó tan sólo 6,2% en los primeros nueve meses del año, lo que significa (descontado el efecto del incremento del nivel de precios)
una caída en términos reales de casi 20% en lo que va de 2016, superando la contracción observado en dicho período de 2014(-13%).
En contraposición, los otorgados en moneda extranjera pasaron de US$ 2.900 millones en promedio a fin de 2015, a US$ 7.800 millones en septiembre último, es decir que más que se duplicaron en los primeros nueve meses de 2016, luego de que
cayeran cuatro años consecutivos tras la imposición del cepo cambiario.
Así, los préstamos en moneda extranjera pasaron de representar 5% del total del financiamiento en septiembre del año pasado, a casi 13% durante este año (aunque todavía por debajo del 15% previo a la instauración de las primeras restricciones
en el mercado de cambios).
El cambio en el mix de financiamiento se torna una consecuencia lógica de la política de tasas altas en moneda local impulsada por la autoridad monetaria para combatir la inflación y la virtual estabilización en el precio del dólar.
Durante septiembre los préstamos productivos en pesos se pactaron a una tasa superior al 30% anual, de modo que incluso con una inflación esperada para el próximo año del 25% (el techo del consenso del mercado), ello implica un costo real
positivo del 4% anual, contraponiéndose a la experiencia del kirchnerismo donde en la mayoría de los años el costo del crédito en pesos era negativo en términos reales.