Lábaque fijó fecha de vencimiento a su actividad política

El viceintendente de la ciudad terminará su mandato pero advierte que no tiene “apetencias políticas”. Si el presidente Mauricio Macri no logra persuadirlo, deberán orquestar un “plan B” en caso que quieran manejar la Municipalidad de Córdoba más allá de 2019.

ilustra-suena-labaqueMayo de 2014. Mauricio Macri, con una amplia sonrisa, presentaba en sociedad a sus dos nuevas conquistas para la política de Córdoba. El presidente de Atenas, Felipe Lábaque; y el ex golfista internacional Eduardo “El Gato” Romero se incorporaban a la escudería macrista en medio de un festival musical que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires sacó de gira por la provincia. Distrito electoral del interior que le permitiría sumar los votos suficientes para lograr la Presidencia.
Julio 2015. En otro acto, la alianza entre el macrismo y la UCR tomaba forma para retener el gobierno de la ciudad por cuatro años más. También el primer desafío político de Lábaque, quien acompañaría a Ramón Mestre en la fórmula electoral.
Noviembre de 2016. El médico y empresario declaró que no tiene “apetencias políticas personales”. Fijó la fecha de vencimiento de sus servicios: 10 de diciembre de 2019, cuando la próxima gestión deba ocupar su lugar en el Palacio 6 de Julio.
“Yo no me imaginé nunca estar en política porque mi vocación es la medicina y el deporte. Mi pase se explica por la amistad con Mauricio Macri y su insistencia: él habló con mi familia, me fue entusiasmando y acepté su convite”, aseguró ayer el número dos de la Municipalidad a radio Mitre.
Si bien Lábaque afirmó que es un “ignorante político” no reniega de la posibilidad que la abrió Macri de “trabajar para la gente”.
“Yo estoy cumpliendo una función porque ganamos una elección. Bajo ningún aspecto, esto significa que vaya a abandonar la función. Voy a terminar mi período, pero si el Presidente me necesita yo lo voy a hacer aunque él sabe que no tengo apetencias políticas personales”, se sinceró.
Cuando el dirigente deportivo apelaba a su lugar en los planes de Macri, la especulación de rigor refería al deseo general del PRO de lograr comandar la segunda ciudad más importante del interior desde 2019 que, para colmo, es afín a sus propuestas.
Las condiciones de relativa igualdad con el radicalismo –que duda de caer en los excesos de utilizar el apellido Mestre nuevamente en la boleta- ubicaba a Lábaque como una buena apuesta del PRO. En el razonamiento macrista, Lábaque aumentó sus credenciales para ser un competidor con chances: tendría cuatro años de colaboración con la gestión de Mestre, palpó desde adentro los problemas del municipio y sus vecinos; y habría adquirido algo de experiencia política.
Los planes de Macri deberán revisarse si no logra persuadir a Lábaque. Desde el entorno del viceintendente afirman que dan por descontado que se acelerará la asistencia nacional para los proyectos que impulsa el titular del Concejo Deliberante.
Por caso, encarar la construcción de la nueva sede del Concejo Deliberante en un predio ubicado en el ex Mercado de Abasto o el programa de primeros auxilios en las escuelas y cursos de RCP.
Podría decirse que Lábaque si aprendió algo de política. No es casual que estas referencias a su futuro fuera del rubro se haya realizado en conversaciones con periodistas durante la presentación de su programa de trabajo, ayer por la mañana. Con o sin intención, ocupará a los macristas que atienden en Buenos Aires para que sus iniciativas vean la luz.