Acuerdo por el bono y pelota en otra cancha

Los 2000 pesos consensuados entre la Nación, la CGT y los empresarios no distendió el clima. Las Pymes no pueden afrontar, en la mayoría de los casos, el pago. Los gobernadores lo harán para calmar los ánimos.

Por Gabriela Origlia

cgt-bono-nacionEl acuerdo por el bono de 2000 mil pesos entre el gobierno central, la CGT y los empresarios –que se extenderá a los estatales nacionales a cuenta de las próximas paritarias- trajo alivio a los gobernadores de las provincias más grandes como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza porque centra la discusión en ese aspecto y no en la reapetura de la discusión salarial.
En Córdoba, la semana pasada, la CGT local y los gremios estatales dejaron en claro sus diferencias con la central obrera nacional porque terminó acordando por un bono y saltó así el conflicto de la derrota que este año tuvieron los salarios frente a la inflación.
Desde la administración macrista, el ojo sigue puesto en los empresarios. Los funcionarios continúan planteando que los precios subieron por “avivadas” y por quienes se “aprovecharon” y especularon.
Lo cierto es que –además de ese ingrediente- decenas de precios en el país venían ficticiamente atrasados como consecuencia de la política instrumentada por una década: pisar para no levantar olas. Y que el que siguiera se hiciera cargo.
Con todo, el acuerdo por el bono no terminó por diluir las tensiones. Ni puertas adentro de los sindicatos ni en la relación con los privados. Más allá de que la pelota está en la cancha de cada sector que debe definir si paga el extra o no, es claro que el antecedente fijado pesa. Una vez más serán los empleados que dependen de las empresas más chicas y los que están en la informalidad los que se quedarán sin nada.
Héctor Daer ya planteó que el bono es “imperativo” para todos; así salió al cruce del rechazo de varios sectores empresarios que manifestaron que no puede hacerle frente.
“Cómo se articula el bono queda a criterio de las organizaciones, es para todos los trabajadores. A partir de ahí, si hay organizaciones que tienen dificultades tendrá que ver cómo articula la forma de pago, pero esto es imperativo para todos”, lanzó.
En muchos casos –como siempre- seguramente se terminará imponiendo la realidad. Pymes que no tienen con qué y empleados que prefieren conservar su puesto. El argumento de que, si todos pagan, se volcará al consumo $ 20.000 millones que contribuirán a “poner en marcha la economía” no sirve para que quienes no tienen fabriquen moneda.

Debate en las provincias
En el caso de las provincias, ya hubo contactos informales a nivel directamente de gobernadores. La intención sería asumir una posición común para que tenga más fuerza; claramente el otorgar la suma a fin de año es una decisión política, no económica.
En las últimas semanas las administraciones provinciales se negaron sistemáticamente a reabrir paritarias –aunque algunas reconocen que las subas salariales de este año, en la mayoría de los casos, perdieron con la inflación- porque implica condicionar la discusión de 2017.
Por ahora no hay definiciones sobre de cuánto podría ser el bono; al igual que en las empresas, dependerá de la marcha de las finanzas de cada distrito. El piso, reconocen, lo puso el acuerdo por los 2.000 pesos.
El ministro de Hacienda de la Nación, Alfonso Prat Gay, insistió ante la radio local Cadena 3 que el bono para los estatales provinciales es “potestad de cada distrito”. Fue claro respecto de los recursos: “Que no se preocupen los gobernadores por conseguir los fondos de la Nación, porque no es lo que se discutió”.
Ya el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, aseguró que no se reabrirán paritarias, aunque dejó abierta la posibilidad de un bono de fin de año.
“No vamos a reabrir las paritarias. No tenemos recursos. La recaudación de la Nación, de las provincias y de los municipios viene por debajo de la inflación porque el país está en recesión, por lo tanto no hay recursos para pagar”, dijo.
“En segundo lugar, cuando uno mira el aumento salarial del año pasado, sumado al de este año, el año pasado todos los empleados públicos recibieron un 8,9% más que la inflación en Córdoba”, agregó Schiaretti. “Este año todavía no ha superado la inflación en la provincia, por lo tanto no hay posibilidad de reabrir paritarias”.