“Mafia de taxis” revelaría complicidad de funcionarios

El próximo martes será la segunda audiencia en el debate seguido en contra de 11 choferes, por asociación ilícita, amenazas y lesiones, entre otros hechos. Se espera que los testigos señalen a las autoridades que permitieron que la banda operara entre el 2006 y el 2014.

2016-10-02_taxi_aeropuertoLa Cámara 1ª del Crimen comenzó a juzgar ayer a 11 taxistas sindicados como integrantes de una asociación ilícita que operaba en el aeropuerto Ambrosio Taravella.
Nueve acusados están detenidos y dos permanecen en libertad. En tanto, hay dos imputados prófugos.
Los 13 implicados pertenecían a la Asociación de Taxistas del Aeropuerto Córdoba (Atac) y los que llegaron al banquillo podrían recibir condenas efectivas de hasta 10 años de prisión.
El caso llegó a los medios en el 2014, cuando el programa periodístico local ADN puso al aire un informe en el cual mostró cómo operaba el grupo, que desarrollaba una mecánica de permanente hostigamiento hacia sus colegas para que no ingresaran a buscar pasajeros.
Mientras operaba, sus integrantes se arrogaron exclusividad para trabajar en el lugar y sólo habilitaban a otros taxistas para tomar viajes si pagaban una “tarifa”.
Además del cargo por integrar una presunta asociación ilícita, a los encartados se les enrostra la comisión de otros ilícitos, como coacción, amenazas, lesiones leves reiteradas y daño.
El fiscal de instrucción Pedro Caballero estima que la denominada “mafia de los taxis” comenzó a funcionar en el 2006, durante la gestión del Frente Cívico en la ciudad, y que tuvo actividad durante ocho años, al menos.
Caballero quiere determinar cómo funcionó tanto tiempo y, por eso, la causa tiene dos partes. La primera se centró en los conductores y los hechos que habrían cometido hasta el 2014. Ese tramo se cerró con bastante rapidez porque casi todos los imputados están con prisión preventiva.
Luego –según cómo avance la pesquisa- llegará el momento de determinar las responsabilidades de quienes se desempeñaron como funcionarios públicos entre el 2006 y el 2014, tanto en la Secretaría de Transporte de la Municipalidad de Córdoba como en la Policía de la Provincia y de Seguridad Aeroportuaria.
La hipótesis de la posible complicidad estatal en los sucesos investigados surge de un dato de la realidad, ya que si bien los testigos –en su mayoría, taxistas y remiseros- adujeron que fueron golpeados y amenazados durante años y que hicieron los reclamos y denuncias correspondientes, la “mafia” siguió operando.
El próximo martes se reanudará el debate, con la recepción de los testimonios y es previsible que haya señalamientos concretos contra autoridades, lo que permitiría profundizar y ampliar la investigación.
Caballero siempre valoró que los acusados actuaron con apoyo de funcionarios o empleados de la comuna o de miembros de las fuerzas de seguridad, pero puso el foco en la parte del proceso relacionada a los choferes directamente señalados como autores.
De hecho, afines del 2014, al confirmar los encarcelamientos cautelares, la jueza de Control en lo Penal Económico, Ana Lucero Offredi, le sugirió al representante del Ministerio Público que investigara los presuntos vínculos de los conductores con funcionarios de Secretaría de Transporte de la Municipalidad de Córdoba, de la Policía provincial y de la Policía de Seguridad Aeroportuaria.
La magistrada razonó que era llamativo que nadie hubiera tomado medidas mientras los imputados agredían a otras personas o dañaban sus autos.
En marzo, el bloque Movimiento ADN, presidido por el periodista Tomás Méndez, quien difundió las cámaras ocultas que aceleraron la tramitación de la causa, presentó un proyecto de ordenanza para eliminar la bajada de bandera múltiple que pueden marcar los taxistas que inician el viaje en el aeropuerto.
En esa oportunidad, el edil David Urreta explicó que el objetivo central era acabar con procederes mafiosos en ese punto estratégico de la ciudad, propiciados por la modalidad institucionalizada durante el mandato del actual embajador en Ecuador, Luis Juez.
Hoy, los taxistas desarrollarán una jornada de protesta y movilización, hasta confluir en la esquina de Chacabuco y San Jerónimo.
Si bien ya plantearon su descontento por el nuevo servicio diferencial “Aerobus”, esa prestación no figura entre los reclamos que ventilarán.