Aumenta el déficit en las provincias y, en lo político, ayuda a Macri

La mejora de los ingresos tributarios propios no alcanzó. En Córdoba ese dato marcó un registro del dos por ciento positivo.

2016-09-08_deficitEl año pasado no fue bueno para las finanzas provinciales, lo que explica el apoyo de los gobernadores al acuerdo con los holdouts porque también ellos necesitan salir a financiarse. En ese contexto, muchos legisladores de jurisdicciones más complicadas terminaron apoyando el proyecto del oficialismo.
En 2015 se verificó un comportamiento heterogéneo en lo que refiere a recaudación impositiva propia, ubicándose Formosa al tope de la lista de mayor incremento con una variación interanual de 44,9%, en contraposición a Catamarca que aumentó sus ingresos tributarios propios apenas en un 18,1%. Le siguieron  Chaco con un 38,3%, Jujuy con un 38,1% y Buenos Aires y CABA, ambas con un 34,7%.
Entre las provincias que vieron subir su recaudación tributaria por debajo de la inflación promedio registrada en el acumulado anual, de acuerdo al IPC Congreso, se encuentran Mendoza (27,9%), Entre Ríos (27,7%), San Juan (27,2%) y San Luis (21,6%). Además de Catamarca.
Por otro lado, la mayoría de los incrementos registrados en la recaudación total se han ubicado por encima de la inflación interanual registrada para el período. De esta forma, se consolida la tendencia a que los ingresos provinciales crezcan en términos reales, al contrario de lo que se observó en años anteriores (o incluso en el primer trimestre del 2015).
A excepción del caso mendocino, en las otras provincias de mayor tamaño, CABA, Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe se experimentaron subas relevantes a valores constantes (con un 5,2%, 5,2%, 2,1% y 2,8% respectivamente). El informe del Ieral indica que por disponibilidad de datos, para Buenos Aires y Tucumán se tomaron variaciones para el período enero-octubre, mientras que para las provincias de Santa Fe y Tierra del Fuego se calculó la variación interanual para el período enero-noviembre.
En lo que respecta a la recaudación en el impuesto a los Ingresos Brutos, tributo directamente relacionado con la actividad económica, el crecimiento entre provincias presentó diferencias respecto a las otras series.
Catamarca y Río Negro se ubican en las posiciones de menor crecimiento, con variaciones de 23,5% en términos nominales, seguida por San Juan, Mendoza y Entre Ríos, con un 24,0%, 24,8% y 27,7% respectivamente. En el extremo  opuesto se encuentra Formosa con una suba de un 41,7%, acompañada de Chaco (38,1%), Tucumán (36,5%) y Jujuy (36,3%). El resto de las jurisdicciones se ubicaron entre 28% (Córdoba) y un 30% (Buenos Aires).
A pesar de este interesante aumento de recursos tributarios las provincias han experimentado en 2015 un “severo deterioro de sus saldos fiscales consolidando para ese año un déficit financiero importante de 0,9% del PBI”. En ese marco, los economistas de Ieral sto señalan que hay que poner en cuestión el grado de racionalidad o sustentabilidad con las cuales son llevadas a cabo las políticas de gasto público provincial, “pregunta más que relevante para un año donde constituirá todo un desafío para las administraciones subnacionales corregir importantes desequilibrios en un contexto de escasez de recursos”.

Ayuda politica
La debilidad financiera de las provincias se constituyó en una herramienta para el presidente Mauricio Macri para quebrar al bloque del Frente para la Victoria y conseguir “gobernabilidad” en el Congreso. Muchos de los legisladores que acompañaron al kirchnerismo son de jurisdicciones comprometidas que necesitan fondos nacionales para hacer obras públicas o que deben salir a tomar dinero.
Saltaron el esquema partidario referentes como  Juan Manuel Urtubey (Salta), Domingo Peppo (Chaco), Rosana Bertone (Tierra del Fuego), Carlos Verna (La Pampa) y Sergio Casas (La Rioja). El salteño no sólo cortó por necesidades financieras, sino porque pretende instalarse como la renovación del peronismo, para lo que precisa mostrarse como un “opositor moderado”.
El Presidente y sus ministros cierran acuerdos para obras, avalan créditos internacionales o prometen auxilio financiero. Por otro lado, recogen los frutos de esa estrategia en votos en el Congreso.