Evo en problemas

La lucha de los cooperativistas mineros de Bolivia contra el gobierno de Evo Morales ha cobrado ya 5 víctimas fatales: cuatro mineros y el viceministro del Interior, Rodolfo Illanes, asesinado tras su secuestro por parte de los manifestantes.

Por Gonzalo Neidal
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2016-08-30_MORALESLa lucha de los cooperativistas mineros de Bolivia contra el gobierno de Evo Morales ha cobrado ya 5 víctimas fatales: cuatro mineros y el viceministro del Interior, Rodolfo Illanes, asesinado tras su secuestro por parte de los manifestantes. La violencia de los enfrentamientos entre los mineros y el gobierno forman parte de la tradición política boliviana aunque esta vez tiene por protagonista a un gobierno que se reivindica como nacional y popular y al menos en la teoría, alejado de la represión y la confrontación violenta con los trabajadores.
Claro que los cooperativistas ya no son obreros sino pequeños empresarios, productores mineros de pequeña escala que lo que buscan es una solución a la crisis del sector. El gobierno de Evo ha lanzado sobre ellos una terrible acusación: que buscan el lucro, que pretenden ganar dinero. Eso es exactamente lo que ha dicho el ministro Juan Ramón Quintana, quien además acusó a los medios de prensa locales de conspirar junto a los rebeldes, en contra del presidente Evo Morales.
Los cooperativistas rechazan la sindicalización de sus obreros y además aspiran a poder asociarse libremente con empresas privadas a fines de mejorar sus perspectivas de producción. La represión policial dejó varios muertos entre los mineros, lo que desencadenó una réplica violenta que culminó con la muerte del vice ministro.
Esta crisis no puede sino ser enmarcada en las dificultades crecientes que afrontan los gobiernos populistas de la región tras la caída de los precios de las materias primas y, con ello, el advenimiento de crecientes problemas económicos. A comienzos de año, un plebiscito le negó a Morales la posibilidad de aspirar a un nuevo período presidencial, al final de su presente mandato.
Se suma así al desteñido panorama de los populismos en América del Sur que no logran sobrevivir a la desaparición de las extraordinarias condiciones de bonanza que existieron entre 2002 y 2008. El regreso a condiciones más restrictivas en materia de precios de bienes exportables ha dejado sin respuesta a los otrora eufóricos gobiernos alineados tras el liderazgo de Hugo Chávez.
Como siempre, la culpa de la crisis es atribuida a los grandes poderes, a la prensa y al imperialismo norteamericano.