Las ventas electrónicas crecerán 64% este año

El sector mantiene su tendencia alcista. Los cordobeses son activos consumidores a través de la red pero pocas empresas de la provincia participan de las jornadas claves del e-commerce.

Por Gabriela Origlia

electrodomesticosEl comercio electrónico es uno de los pocos sectores de la economía que genera envidia a otros, al menos este año de actividad económica en caída. La expectativa es que las operaciones crezcan el 64 por ciento respecto al 2015, cuando alcanzó una facturación de 70 millones de pesos. Ese año registró una mejora interanual del 70,8 por ciento y la tendencia se mantiene.
Los datos fueron uno de los ejes del Cuarto Encuentro de Comercio Electrónico organizado por la Fundación Mediterránea y Andreani, en donde el economista Marcelo Capello planteó que el sector público se suma al uso de internet y que, aunque hay avances, queda mucho por hacer en la simplificación de trámites y reducción de la burocracia.
El 36 por ciento de los clientes inician el contacto desde el teléfono móvil, pero sólo el diez por ciento concreta las ventas por esa vía, lo que marca que hay una gran oportunidad de crecimiento en ese canal. La oferta de financiación es un impulsor de operaciones; ocho de cada diez consumidores admiten que lo motiva a comprar; el 82% de las compras el año pasado se pagó con tarjeta de crédito.
Los cordobeses son activos compradores a través de la red; de acuerdo a los últimos datos derivados de los hot sales operan por igual mujeres y hombres, en una franja de edad de entre 25 y 45 años; el 70 por ciento corresponde al nivel social medio o medio alto y uno de cada dos  compran al menos una vez al mes. Los rubros que encabezan el ranking son artículos del hogar y deportivos, seguidos de indumentaria.
A pesar de la dinámica de la demanda, de 275 empresas que participaron del último hot sale, sólo seis eran de Córdoba: el uno por ciento frente al 12 por ciento de compradores de esta provincia. En lo que hace a compras, la región centro es la tercera mejor posicionada después de Capital Federal y Gran Buenos Aires.
Según datos de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (Cace) el 52 por ciento son compradores habituales; nueve de cada diez buscan y comparan información antes de concretar la operación y el mismo número considera “fundamental” que los precios figuren en la web.
Dos de cada diez usa páginas de comparación de precios y el 77 por ciento pide el envío a domicilio de lo adquirido.
Iván Amas, gerente de E-commerce de Andreani subrayó que el sistema cambió el retail: “Ya no se pelea por una cuota de mercado sino por una cuota de cliente; hay que transformar su experiencia, trabajar en la construcción de una experiencia positiva y la logística es una de las claves”.
Planteó que el precio de cada nuevo cliente es alto por lo que sólo es “sostenible” si vuelve a comprar; es decir que las compañías deben concentrarse en brindar lo mejor para que regrese, que repita operaciones.
El “omnichannel” es el nuevo concepto que domina (y revoluciona) el sector. “El cliente quiere lo que quiere donde quiere”, resume Amas en un juego de palabras que hace referencia a que la persona compra por un lado y retira  diferentes bocas. En esa tendencia el especialista identifica una  oportunidad para las empresas para hacer crecer su “capacidad de portafolio”.
También señala que se debe tener en cuenta que hoy los teléfonos móviles se usan en la misma tienda para comparar e informarse y tienen un rol más importante que el propio vendedor. “El cliente espera que se superen sus expectativas, que todo el proceso esté a su servicio”, dice.
Eso implica que, antes de la compra, la empresa debe definir –por ejemplo- cómo será el almacenamiento de productos, si tendrá centros de distribución regionales, si tiene también una tienda física o es digital puro, fijar las condiciones para que los vendedores no compitan con el canal o bien vender estando en manos de proveedores.
El cliente valora contar con una previsión de costos y plazos de entrega y exige cada vez más opciones para recibir lo comprado. “Obliga a desarrollar esas alternativas y a ser claros en la promesa”, señala Amas.
Una vez hecha la compra –agrega- el consumidor se maneja con la idea “es mío y lo pagué” y la compañía debe estar preparada por si el producto no es lo que la persona esperaba. “Hay que tener las respuestas previstas y resueltas porque este tramo pone en riesgo la próxima compra”, advierte.