AFA y el Estado: de Perón y Onganía a Macri

Desde épocas de antaño los gobiernos nacionales democráticos y los de facto también tuvieron injerencia en el fútbol argentino. Entrenadores, interventores y presidentes del organismo madre fueron elegidos a dedo.

2016-07-24_SALON_BLANCO_AFA

Por Federico Jelic

Una y otra vez se encarga de afirmar Armando Pérez que no es hombre del presidente Mauricio Macri, negando enfáticamente que fuera puesto a dedo al frente de la Comisión Normalizadora de AFA. Y la verdad es que resulta difícil de creer más que nada por el gran interés que hay del Gobierno Nacional de conocer el nuevo DT de la Selección Argentina y sobre todo de encaminar la estructura del ente madre del fútbol argentino, más allá de la designación de FIFA. Ya hubo sobrados casos de intervenciones no legales o mejor dicho, no oficiales, dejando en claro que el fútbol es una cuestión de Estado para muchos gobiernos a lo largo de la historia. Dictadores y mandatarios metieron mano en AFA desde los inicios así que esta situación no debe sorprender a nadie.

Con Perón, sin mundiales
El General Juan Domingo Perón fue quizás el primer antecedente en eso de participar en las decisiones de AFA. De hecho, nos perdimos de disputar dos mundiales consecutivos por ese motivo: Brasil 50’ y Suiza ’54, con una gran generación de futbolistas de la talla de Pontoni, los cinco integrantes de “la Máquinita” de River Muñoz, Moreno, Pedernera, Félix Loustau y Ángel Labruna; Alfredo Di Stéfano y Norberto “Tucho” Méndez que se quedaron afuera. Tras la huelga de futbolistas a fines de los ’40, hubo una migración de cracks al fútbol colombiano y entonces, Perón prefirió un eventual papelón contra el gigante vecino en el ‘50. Además el año anterior hubo un partido amistoso muy accidentado ante los brasileros en el monumental (triunfo 2-0 y batalla campal) y entonces, consideraba inoportuno romper las relaciones diplomáticas más allá de las diferencias existentes. Pero vale aclarar que todo fue decidido por “el primer trabajador”. Con ese equipazo en apellidos, en una de esas la leyenda inmortal del “Maracanazo” hubiera sido argentina y no uruguaya…
Y no hay que olvidar lo de Suiza. Perón seguía controlando el deporte y el fútbol sobre todo (por ejemplo su cuñado Juan Duarte consiguió que el club Sarmiento de Junín sea anotado directamente a AFA y no indirectamente como debiera, por su ubicación geográfica, gracias a sus influencias). Entonces la deserción de ir al Mundial ’54 fue otra estrategia política del gobierno de Perón. En ese certamen estaban listos para jugar aquellos que disputaron el amistoso frente a Inglaterra, un año antes, y dieron el batacazo al vencer por 3 a 1 a los europeos con el gol “imposible” de Ernesto Grillo. Julio Mussimessi, Pedro Dellacha, Rodolfo Micheli, Carlos Cecconato, Carlos Lacasia y Osvaldo Cruz, entre otros, fueron privados del sueño mundialista. ¿Razones? AFA seguía enemistada con otras asociaciones sudamericanas y sobre todo, por diferencias ideológicas con los principales países europeos como saldo de la Segunda Guerra Mundial. En realidad Perón no veía con buenos ojos un paso en falso en esas tierras en un contexto internacional agitado. Algo así como honor. O capricho. Sí, esa es la palabra ante tan obstinada determinación.

Onganía, Lorenzo y Suárez
En la víspera al mundial de Inglaterra ’66 Argentina lucía convulsionada entre dictaduras y débiles democracias. Eso no consiguió evitar que los diplomáticos de turno tengan injerencia en AFA. Argentina, de la mano del genial “Toto” Lorenzo se aprestaba al debut. Resulta que durante una gira previa por Italia, fue derrocado el presidente don Arturo Umberto Illía por las fuerzas armadas y el gobierno de facto entendió que la organización y logística de la Selección no estaban a la altura. Tan errado no era ese diagnóstico, pero a falta de pocos días del Mundial, el General Juan Carlos Onganía, a cargo de la conducción del país, resolvió deponer la cúpula de AFA. El vice de Illía era Juan Humberto Perette, cuyo hermano Francisco Perette presidía AFA tras una breve experiencia como titular de Atlético Paraná. Onganía borró de un plumazo aquel puesto legitimado por votación para poner a cargo a Valentín Suárez como interventor. Viajó a Europa a acompañar a la delegación argentina al mundial y después ya en funciones, fue el autor intelectual de los Torneos Nacionales. “El Estado Nacional nunca va a dejar morir al fútbol argentino”, solía decir. Todo un visionario.

Lacoste y el ‘78
A pesar de ser confeso admirador del socialismo, la junta militar que depuso a Isabel de Perón no iba a destituir a César Luis Menotti del combinado nacional. Su trabajo revolucionó a AFA, logrando que los futbolistas priorizaran la camiseta celeste y blanca por encima de una transferencia a Europa, por ejemplo, y los “milicos” entendieron que eso les podría servir de pantalla para darle la mejor imagen al país, conjuntamente con la organización del mundial ’78. El titular de AFA era David Bracutto aunque los militares no dudaron en intervenir y derrocarlo, valga la costumbre, en virtud de que Emilio Massera, uno de los responsables del “Proceso de Reorganización Nacional”, pusiera al mando a su amigo Alfredo Santili junto a una intervención “silenciosa”. Una especie de cogobierno en el fútbol argentino.
Entonces, nació el tristemente ponderado pero infausto “Ente Autárquico Mundial de Fútbol” (EAM) con Carlos Alberto Lacoste tomando las riendas y la organización del certamen ecuménico. Más allá de contar con fondos millonarios para la remodelación de los estadios y creación de otros (como el estadio Córdoba o Chateau Carreras, hoy rebautizado como “Mario Kempes”) y de endeudar el erario público, se habla por lo bajo de que un antojo pudo darse en ese cargo. Como hincha de River Plate, su ídolo era el zurdo (como pierna hábil, vale aclarar) Norberto Alonso. Extraoficialmente, algunos aducen que Ricardo Bochini y hasta el propio Maradona quedaron al margen de la lista definitiva del Mundial como contrapartida de la inclusión del “Beto”, la debilidad del “Almirante”.

Alfonsín casi…
Parecía cuestión de Estado también. Argentina, a meses de disputar el mundial de México ‘86, lucía castigada por la prensa y sin esperanzas a pesar de contar con Diego Maradona. Públicamente, el entonces presidente Raúl Alfonsín, tras tres años de democracia, sugería al titular de AFA, Julio Humberto Grondona, cambiar a Carlos Salvador Bilardo al frente de la Selección Nacional. Se dice que Maradona conversó telefónicamente con el Secretario de Deporte Rodolfo O’Reilly para defender al “Narigón”: “Si lo sacan a Bilardo, no voy al Mundial”, amenazó Diego. Alfonsín, como hincha de Independiente, pretendía a José Omar Pastoriza en ese rol. Al final la gesta en México se convirtió en Copa ganada, triunfo con gloria, y entonces el “padre de la democracia” no tuvo más remedio que llamar a Bilardo y hacer conexión por TV para felicitarlo públicamente.
Macri, Armando Pérez y…¿Bauza o Bielsa?
2.500.000.000 millones de pesos destinará el Estado Nacional en “Fútbol para Todos”, criatura del kirchnerismo como vehículo de propaganda pública por TV abierta. Tanto los K como ahora Macri entendieron eso de que el fútbol es el aspecto cultural que más incidencia tiene en el pueblo, y por ende, no despegan la mirada de la pelota. Pérez, presidente de Belgrano también, junto a la comisión normalizadora, deberán elegir el DT que reemplace a Gerardo Martino en la Selección. Hay lobby del Gobierno por Marcelo Bielsa y hasta con Edgardo Bauza. Lo casi seguro es que la aprobación será primero de Macri y su séquito, por más que Pérez diga lo contrario.