De la Sota y Massa definen su plan de batalla

Los principales referentes de UNA comenzarán una serie de encuentros para organizar su fuerza política. Ambos serían candidatos en el 2017 y aspiran a ganar en sus distritos. Se mantienen lejos del PJ.

Por Marcos Duarte

ilustra-massa-y-de-la-sota-juagando-(1)Contra la mayoría de los pronósticos, la sociedad política entre el ex gobernador de Córdoba y el tigrense parece exceder lo meramente electoral. Todo hace pensar que la prioridad de ambos es organizar una fuerza política nueva que dispute el poder seriamente cuando finalice el período presidencial de Mauricio Macri.
José Manuel de la Sota y Sergio Massa afinan detalles de lo que será el primer congreso nacional de Unidos por una Nueva Argentina, el espacio que fundaron previo a la elección presidencial del año pasado y en el que compitieron por la candidatura. La convocatoria será en el mes de agosto en la provincia de Buenos Aires.
El objetivo político de los organizadores es visibilizar a la plana mayor de la dirigencia de su espacio y dotar al mismo de una estructura propia. El cordobés y el tigrense serán las figuras centrales aunque también exhibirán a referentes como el intendente de la ciudad de Salta, Gustavo Sáenz y el gobernador de Chubut, Mario Das Neves. Con la constitución formal del espacio buscan transmitir que UNA no es meramente una coalición electoral de coyuntura sino un jugador estable del tablero político argentino.
En los últimos tiempos, arreciaron las versiones de acercamientos con la estructura oficial del justicialismo. Las fotos de Sergio Massa con dirigentes como Miguel Ángel Pichetto alimentaron las especulaciones sobre una eventual reunificación del peronismo nacional. Además, los llamados a la unidad de dirigentes del PJ son constantes. La semana pasada, el ex gobernador de Chubut, Martín Buzzi, instó a la dupla fundadora de UNA a regresar al partido.
En el encuentro nacional que planifican piensan descartar definitivamente esa posibilidad y colocarse, al mismo tiempo, en el liderazgo de la oposición al gobierno. Ambos dirigentes están convencidos de que una reunificación de los sectores provenientes del peronismo bajo las siglas históricas del PJ no es aconsejable. Consideran que compartir sello con figuras relacionadas con el kirchnerismo los desgastaría innecesariamente y sería contraproducente desde el punto de vista electoral.
La estrategia que imaginan tiene que ver con succionar dirigentes justicialistas y albergarlos en un espacio nuevo. Por otra parte, creen que el momento es apto para instalar una marca electoral moderna que contenga otras tradiciones políticas además del peronismo. Esta pluralidad también estará reflejada en la puesta en escena que pretenden realizar en agosto.
Los operadores de Sergio Massa realizan ingentes esfuerzos para sumar a Margarita Stolbizer a su armado bonaerense. Con esta incorporación pretenden posicionarse en el terreno de la lucha contra la corrupción para disputar con Elisa Carrió, casi seguramente candidata de Cambiemos en el distrito. Este plan es incompatible con cualquier tipo de articulación con el justicialismo oficial.
De la Sota también rechaza cualquier movimiento hacia el partido presidido por el sanjuanino José Luis Gioja. Además de considerar la idea como poco atractiva electoralmente no olvida la intentona que impulsó Daniel Scioli en Córdoba de la mano de Eduardo Accastello. El ex gobernador bonaerense es el segundo del PJ lo cual hace menos probable cualquier entendimiento.
El verdadero plan de batalla que diagraman Massa y De la Sota tiene punto de llegada en el 2019. Ambos irán a la cabeza de sus respectivas listas el año que viene y, en el caso de triunfar, podrían arrogarse la primacía en los dos distritos más importantes del país. En ese caso podrían repetir la competencia interna del 2015 por la candidatura presidencial en 2019.
De esta manera satisfarían las ambiciones presidenciales de ambos y, al mismo tiempo, fortalecerían el espacio UNA. Además, los operadores de la dupla hacen notar una diferencia importante con las elecciones del año pasado: en el caso de que se aprobara la reforma política propuesta por Macri, la fórmula presidencial podría completarse con el perdedor de la primaria. Esta especulación los entusiasma ya que, al contar con los dos nombres en la boleta, incrementarían sus chances.