Cinco escenarios para España

Tras las elecciones del pasado 20 de diciembre, y la incapacidad de los principales actores políticos para lograr alcanzar acuerdos que posibiliten la investidura de un nuevo Jefe de Estado, el Reino de España repetirá los comicios por primera vez en su historia y celebrará nuevas elecciones el próximo 26 de junio.

Por Eduardo Rivas(*)

screen_shot_2016-06-15_at_11.38.55_amLos sondeos pre electorales prevén una nueva situación de bloqueo en el que ninguna de las agrupaciones consigue la mayoría para poder encabezar un gobierno duradero y estable, y asimismo, ninguna de ellas está dispuesta a facilitar que se conforme un nuevo gobierno sin su participación.
Sin embargo, hay un nuevo factor que hace que estas elecciones, dado el sistema electoral español, no sea una mera repetición de lo ocurrido el pasado 20 de diciembre, el acuerdo entre Podemos e Izquierda Unida.
La alianza entre ambas formaciones de izquierda posibilita que el todo sea más que la suma de las partes. Hoy Unidos Podemos, que es el nombre con el que se presenta el acuerdo, obtiene más escaños que los obtenidos por Podemos e Izquierda Unida seis meses atrás. Esta nueva realidad posibilita que, de ocurrir lo que vaticinan los sondeos, el PSOE ya no sea la segunda fuerza sino que esta alianza lo desplace a un histórico tercer lugar. Sin embargo, y por paradójico que parezca, ocuparía un lugar de mayor poder que el que tendría de volver a salir en segundo lugar como ocurrió en el último comicio.
Con el resultado del 20 D, y la incapacidad del triunfante Partido Popular de poder conformar una mayoría que garantizara gobierno, el PSOE intentó hacerlo encabezando una alianza con el centroderechista Ciudadanos. Sin embargo este acuerdo no logró concitar más apoyos que los de las dos formaciones involucradas.
Ante esta nueva realidad, y repitiéndose el triunfo del PP, el PSOE tiene en sus manos el apoyar a la fuerza triunfante, algo desestimado por el líder socialista Pedro Sánchez, o apoyar un acuerdo “a la valenciana” que, al igual que en la comunidad autónoma mediterránea, involucre a los sectores centristas y centro izquierdistas.
Se plantean, al igual que tras las elecciones de diciembre, cinco escenarios posibles.
1. Acuerdo de ‘centroderechas’. El Partido Popular acuerda con Ciudadanos. Esta posibilidad tiene, al menos, dos claros impedimentos. En primer lugar -y ya antes de la jornada de votaciones de diciembre-, el líder de Ciudadanos afirmó que no pactaría con el Partido Popular si no cambian ciertas políticas, y la segunda es que el Partido Popular no está dispuesto a cambiarlas, ni tampoco cambiar su candidato a Jefe de Gobierno. Sin embargo, hay un realidad que no se puede ignorar, la negación a establecer acuerdos por parte de Ciudadanos incluía al Partido Socialista… con quien pactó en la Legislatura anterior.
2. Acuerdo de ‘centroizquierdas’. La novedad de la aparición de Unidos Podemos como segunda fuerza podría impactar en el Partido Socialista, y como dijimos, empujarlo a un acuerdo “a la valenciana”. Si bien aún no alcanzaría para formar gobierno, sería una buena base para intentar sumar fuerzas del espectro que se presentan de manera independiente en ámbitos regionales como Esquerra Republicana, aunque en muchos casos las propuestas de ambos grupos son contradictorias. Sería un claro ejemplo donde lo que une es el espanto más que el amor. Este acuerdo es más posible, pero tiene la contrariedad de no incluir a la fuerza más votada, situación que se ha dado en ámbitos inferiores tales como comunidades autonómicas o provincias, pero nunca en el ámbito nacional.
3. Acuerdo ‘a la alemana’. Emulando lo realizado por Ángela Merkel (CDU-CSU) y Sigmar Gabriel (SPD) en Alemania, una opción sería que los dos grandes partidos españoles se unieran para formar una gran coalición. Esta opción ha sido explícitamente rechazada por el Secretario General socialista Pedro Sánchez, quien sostuvo que ‘La gran coalición no tiene futuro [y está] absolutamente descartada’, y por el líder popular Mariano Rajoy, quien sólo la acepta si es él quien la lidera.
4. Gobierno a lo Macri. Como en el caso del Presidente argentino que está en franca minoría en ambas cámaras legislativas, alguno de los partidos mayoritarios podría proponerse el gobernar en minoría y negociar pequeños acuerdos temporarios en torno a ciertas políticas a implementar desde el Ejecutivo. Este es un escenario que tampoco nunca se verificó más que por cortos períodos, pero nunca al inicio de una Legislatura, puesto que lo estimula el sistema parlamentario es la formación de coaliciones de gobierno. Este escenario sería similar al que ocurrió en los últimos tiempos en Italia con la formación y caída de gobiernos en breves plazos de tiempo, y en el caso español requeriría de la abstención de varios actores.
5. Convocatoria a elecciones. El último escenario posible es que, ante la imposibilidad de formar gobierno, se convoque una vez más a elecciones dado que el sistema se encuentra bloqueado. Si bien es novedoso en el sistema político español, en el que esta es la primera vez que se vuelven a realizar elecciones por la incapacidad de los actores políticos de alcanzar acuerdos para formar gobierno, no es una realidad desconocida para otros actores europeos. Bélgico se enfrentó a la misma realidad en 2010 y estuvo casi un año y medio con un gobierno en funciones, como el que hoy en España encabeza Mariano Rajoy, pero sin lograr conformar un nuevo gobierno.
Estas elecciones, seis meses después de realizadas las elecciones originales, pondrán a prueba varias cuestiones, algunas teóricas y otras prácticas. Entre las teóricas, cometerá a contrastación el concepto formulado por el sociólogo y filósofo polaco Zygmunt Bauman, quien introdujo la noción de modernidad líquida, en la que plantea que la sociedad actual se caracteriza por un estado fluido y volátil, sin valores sólidos, en el que la incertidumbre por la vertiginosa rapidez de los cambios debilitó los vínculos humanos, donde las relaciones humanas que se caracterizaban por nexos potentes se convirtieron en lazos provisionales y precarios. Entre las prácticas, la capacidad de las fuerzas políticas españolas de poder alcanzar acuerdos a partir de las diferencias, que logren aportar estabilidad a la constitución de un nuevo gobierno del que, según se prevé, deberán tomar parte varias agrupaciones.
Lo vivido en los últimos tiempos pone de manifiesto que el bipartidismo español ya es historia, como lo es la época en la que una fuerza política lograba alcanzar un caudal de votos, traducido en escaños, tal que con el apoyo de fuerzas satélite minoritarias lograba formar gobierno. Esto ya no es así. Esto cambió, aunque aún no se sabe en qué dirección lo hizo.
Los españoles están llamados a las mesas de votación el próximo domingo 26 de junio, llegó el momento de barajar y dar de nuevo.

(*)Magister en Estudios de la UE (Universidade da Coruña)
Licenciado en Ciencia Política (UBA). Investigador corresponsal en Argentina del equipo de investigación «Intégrations dans les Amériques Latines» del Centre de Recherche et de Documentation sur l’Amérique latine (CREDAL) – Université de Paris III – Sorbonne Nouvelle
Licenciado por Bastión Digital
www.bastiondigital.com.ar