Un feriado no se le niega a nadie

Afortunadamente el país cuenta con legisladores sensibles. Hombres y mujeres de gran corazón que piensan en el prójimo y redactan leyes para que los argentinos no nos veamos afectados por alguna hernia ocasionada por nuestros esfuerzos laborales.

Por Gonzalo Neidal
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2016-06-08_BAUTISTA_BUSTOSAfortunadamente el país cuenta con legisladores sensibles. Hombres y mujeres de gran corazón que piensan en el prójimo y redactan leyes para que los argentinos no nos veamos afectados por alguna hernia ocasionada por nuestros esfuerzos laborales.
Además, convengamos, la Argentina está llena de héroes, mártires, patriotas, guerreros, soldados y en general hombres probos que bien merecen que se les dedique un feriado nacional.
¿Cómo negarles un feriado a Belgrano, San Martín y Sarmiento? ¿Cómo no conmemorar las dos fechas vinculadas a nuestra Independencia de España? ¿Acaso no sería un sacrilegio no honrar a Jesús, su muerte y su madre María? ¿Cómo no restablecer la fiesta de los carnavales, que fue sacada por el gobierno militar? ¿Y el Día de la Soberanía, que recuerda la derrota de la Vuelta de Obligado?Entonces, ¿cómo cuestionar ahora el homenaje a Martín Miguel de Güemes, un gran luchador en tiempos de las Guerras de la Independencia?
Claro que por motivos de envergadura histórica, quizá podamos encontrar más argentinos que puedan ser dignos destinatarios de un feriado. En Córdoba, tenemos para ofrecer a Juan Bautista Bustos. El litoral podrá sumar a Justo José de Urquiza, a Estanislao López y a Francisco Ramírez. Habrá también quien pueda proponer a Bartolomé Mitre. O a HipólitoYrigoyen, a Juan Perón o a Eva Duarte. O al propio Néstor Kirchner, ¿por qué no? Las valoraciones que podamos hacer de todos ellos son siempre subjetivas. Razones de solidaridad latinoamericana nos permitirían sumar a José Gervasio de Artigas, Simón Bolívar y Bernardo de O’Higgins.
Es que en Argentina amamos a nuestros próceres. Tanto es así que tenemos “feriados puente” y, cuando un feriado tiene la mala idea de caer un día domingo, lo pasamos para el lunes, no vaya a ser cosa que la memoria de nuestros próceres no quede suficientemente homenajeada.
Pero los feriados no son soportados por todos los argentinos por partes iguales. Hay quienes cobran y hay quienes pagan. Hay quienes se benefician y quienes pierden.
Los que ganan con el feriado son todos los que trabajan en relación de dependencia. Un legislador, un empleado público, un bancario, un operario industrial, todos ellos cobran y no trabajan.
Pero no todos los empresarios se perjudican de igual modo. Un chacarero, por ejemplo, no tiene mayor problema: su soja sigue creciendo pese al feriado. Y sus vacas no se toman descanso para engordar. El dueño de un banco no suspende el cobro de intereses porque el día sea feriado. El estado paga el mismo sueldo y en todo caso es el público el que no recibe atención. Pero el que se perjudica en serio es el que produce, el industrial. Él depende de lo que su taller o fábrica elabore. Día que no se trabaja es un día perdido en el que no tiene ingresos ni producción e igual debe pagar a sus trabajadores. Los que más padecen son los que tienen empresas mano de obra intensivas, que son los medianos y pequeños emprendimientos.
Es muy fácil organizar fiestas que paguen otros. Si la intención es homenajear a alguien, podríamos hacerlo pero con contribuciones parejas de todos los argentinos. Los legisladores podrían donar su día de sueldo al presupuesto nacional, igual los empleados y aquellos a quienes el paro no les impida producir y facturar (bancos, agro, etc.). Y mucho más los empresarios vinculados al turismo, que se benefician claramente por este tipo de medidas.
Las presiones a favor de este tipo de decisiones demagógicas son tan grandes que es muy probable que el presidente no se anime a vetar la norma aun cuando su convicción le pueda aconsejar lo contrario.
Quedaría como un oligarca que niega felicidad al pueblo.
Y eso, se sabe, es algo que no juega a favor al momento de los votos.