Gremios no alineados reclaman unidad (jaque a Pihen)

El segmento de gremios no alienados con la CGT Regional Córdoba impulsa una mesa de diálogo para comenzar a diagramar la unidad sindical de cara al congreso normalizador nacional del 22 de agosto. Esto supone elegir una nueva conducción.

Por Juan Pablo Carranza

pihen saillen urbanoEl gremialismo cordobés se encuentra en estado de ebullición. La situación económica y los últimos números sobre la contracción de la industria publicados la semana pasada por el Indec son dos factores claves que explican la hiperactividad de los dirigentes sindicales, pero no los únicos. La posibilidad de la unidad de las tres CGT a nivel nacional –el congreso normalizador está previsto para el 22 de agosto- destapó las tensiones entre los gremialistas, que ahora empiezan a ver en este proceso el surgimiento de un nuevo esquema, que pondría en jaque a la conducción actual que ejerce José Pihen.
En la tarde ayer el sexteto de gremios no alineados a la CGT Regional Córdoba (AGEC, UOM, AOITA, Gastronómicos, Aguas y ACEC) se reunió para fijar su posición respecto de la factibilidad de la unidad. “Vamos a proponer la inmediata unificación de la CGT, una vez que se produzca la unidad nacional”, afirmó, Rubén Urbano, secretario general de la UOM, quien se animó a señalar una fecha tentativa para un congreso en octubre o noviembre de este año.
El objetivo central de este segmento es impulsar una mesa de diálogo con las otras cúpulas sindicales (CGT Regional Córdoba y CGT Regional Córdoba), que por ahora son más escépticas del resultado del congreso normalizador que impulsan Hugo Moyano, Antonio Caló y Luis Barrionuevo.
El Movimiento de Trabajadores Cordobeses marcó distancia de Pihen luego de la normalización de la CGT de fines del 2015. Este sector proponía esperar el desenlace nacional para realizar la elección de autoridades, y aunque logró imponer varias condiciones en la votación, finalmente no se presentó a los comicios en Smata en diciembre pasado. Ahora, en otro escenario, la relación de fuerzas podría cambiar. Pihen teme un efecto contagio.
La posibilidad de nuevo esquema amenaza su conducción. El secretario general del SEP –según señalan varios sindicalistas en off para no herir vínculos personales- tiene dos déficits para conservar su cetro en un escenario de unidad. En primer lugar, su doble condición de legislador y dirigente gremial es, sino una contradicción, de mínima una incomodidad. Y, en segundo término, su poder recae sobre un gremio del sector de servicios y no de la producción, usualmente de mayor peso específico.
La hiperactividad de los últimos días de la CGT Regional Córdoba –más allá de la complicada situación económica- parece haber sido una respuesta de Pihen a estas debilidades que le marcan sus potenciales adversarios en la disputa por la conducción del gremialismo cordobés.
El jueves pasado, Pihen convocó a un plenario de emergencia por los más de 100 despidos registrados en el sector privado y encendió la alerta roja en la CGT Regional. Desde esta central pidieron una audiencia con el gobernador Juan Schiaretti. La respuesta de la Provincia fue una reunión con los ministros de Industria, Roberto Avalle, y Trabajo, Omar Sereno. Desde el área de prensa de la confederación afirmaron que aún no estaba confirmado el encuentro y esperaban novedades en el plenario de mañana.
Si bien Pihen apunta a preservar sus lazos con El Panal, algunos dirigentes subrayan que la calidad de su vínculo ya no es el mismo que hace unos años. La presencia del ministro de Trabajo junto al grupo no alineado con la CGT en el Día del Trabajador y el contrapunto entre el titular del SEP y el senador de UPC, Carlos Caserio, por la posición del gobierno provincial de respaldar el pago a los holdouts, son dos episodios a tener en cuenta. Sin embargo, no es para nada menor el rol de garante que ocupa para el Gobierno en la administración pública.
La incógnita es la decisión que tomará la CGT Rodríguez Peña que conduce Julio Mauricio Saillén. El legislador y titular de la Secretaría de Juventud de esta central, Franco Saillén admitió que “no ay un diálogo fluido con los otros gremios”, aunque aclaró que “por la situación económica es necesaria una CGT Unificada”. Hoy realizarán un plenario extraordinario.
La brecha política entre los dirigentes es clara. Pero hay que señalar que todos ponderan la necesidad de la unidad (con mayor o menor énfasis) y, por sobre todo la acción conjunta. Ayer gremios de la CGT Regional Córdoba e integrantes del segmento no alienado, que impulsan una mesa de concertación social, se reunieron para pulir el dialogo para atender a la situación laboral y económica.