Municipio podría asumir “costo Córdoba” de transporte

El Intendente viajó a Buenos Aires para gestionar un incremento “especial” de las partidas subsidiadas para el sistema urbano.

wwq 044Las empresas del transporte urbano de la ciudad lanzaron al intendente Ramón Mestre un preaviso: si el cuadro tarifario no es revisado, el recorte de servicios en horarios de corte de boleto bajo comenzaría a notarse. Una medida simbólica, porque no afectaría la rentabilidad de las prestadoras de manera pronunciada; aunque suficiente para obligar al municipio a brindar explicaciones por las quejas que, con seguridad, comenzarían a surgir de los usuarios damnificados.
El mismo día de la notificación, fuentes sindicales informaron que se estaba gestando un paro de cuatro horas en el primer turno, en Autobuses Santa Fe. Delegados anticipaban que había llegado el momento de manifestarse por las presuntas condiciones de trabajo. Similares movimientos habrían ocurrido en la correntina Ersa. Cierto es que la UTA Nacional actuó con suficiente celeridad para calmar a los ansiosos choferes y sus patrocinadores. Otra vez.
El servicio fue normal durante la jornada de ayer, pero las referencias del titular del Palacio 6 de Julio sobre el futuro del precio del boleto no pueden desagregarse del marco de tensiones descriptas. En las negociaciones con FETAP, funcionarios del área de Servicios anticiparon a los concesionarios que la voluntad política es incrementar la tarifa, pero recién en noviembre cuando se cumpla un año del precio actualmente vigente.
La inflación no puede desconocerse. El oficialismo no ignora esta realidad y realiza sus propias gestiones con la meta deseada de evitar un nuevo golpe al bolsillo de los vecinos, gran porcentaje de ellos con opiniones negativas hacia la gestión radical. Para contener tensiones, Mestre anunció un nuevo encuentro con funcionarios nacionales para informarse sobre el avance de la solicitud local.
Hace un mes, Mestre resolvió tomar el toro por las astas y evitar intermediados. Cabe recordar que el diputado macrista, Nicolás Massot, se había ofrecido como intermediario para evitar el traslado de costos al valor del viaje. La enésima incursión a los principales despachos de la Casa Rosada busca ganar tiempo. De la determinación de la Rosada, depende el costo real de las empresas por 600 empleados extra que no están incluidos en las partidas subsidiadas que entrega la Secretaría de Transporte de la Nación.
Pese al apuro que evidencian las prestadoras por ajustar marcadores, entienden que el municipio debe agotar todas las instancias de tratativas posibles para cuidar sus reservas. Al parecer, desde la Nación no estarían dispuestos a cargar con un convenio colectivo de trabajo más costoso que el de otros trabajadores del rubro de otros puntos del país. De todas formas, el Intendente terminó la ronda de diálogo de ayer con una reanudación de promesas del macrismo de atender la situación local.
Claro que si la negativa no logra cambiarse, desde el municipio no descartan la posibilidad de subsidiar con recursos propios a las tres compañías privadas. No sería de manera total. En juego están cerca de 75 millones de pesos mensuales que calzarían el aumento salarial del 100% de la planta de choferes nucleados en UTA.
Las empresas son tajantes y plantean que no podrán operar si no reciben $13,56 por viaje. La amenaza ya fue planteada, incluso advierten que no podrán enfrentar el cronograma de pagos. Por el momento, deberán ajustarse. Mestre descartó que envíe en lo inmediato la nueva minuta al Concejo Deliberante. Por el momento, se analiza la fórmula polinómica y variables clave como el gasto en combustible y salarios.