Jueces nacionales y populares

¿Cómo saben los jueces cuan alto son los precios de las tarifas? ¿Cómo han calculado cuál es el nivel exacto? ¿Cómo saben si el estado tiene recursos para continuar haciéndose cargo de los subsidios? No. Los jueces no tienen la más pálida idea al respecto. Pero eso no se les puede reprochar ya que no es su función. Es tarea del Poder Ejecutivo. Es el gobierno quien tiene todos los elementos a disposición para calcular si cuenta con recursos como para subsidiar y hasta dónde puede hacerlo. Pero en este país todos somos generosos con el dinero ajeno.

Por Gonzalo Neidal
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tribunalesArgentina está llena de gente sensible.
Hombres y mujeres de gran corazón, que no saben ya qué hacer para beneficiar al prójimo.
Buscan proteger al pueblo de la gente mala que hoy nos gobierna.
Ahora se han sumado los jueces. Algunos jueces. Jueces nacionales y populares que quieren que los consumidores no sufran.
Por eso los jueces deciden invadir el territorio del Poder Ejecutivo y resolver que los aumentos de tarifas son excesivos y que no debe pagarse.
Los jueces son muy hábiles para cuidar el dinero ajeno. Y el propio. Por ejemplo, ellos se resisten a pagar el Impuesto a las Ganancias, como hace cualquier hijo de vecino. Ellos no pagan. Y ahora, para que todos vean que no son egoístas, están dispuestos a ahorrarles dinero también a los consumidores.
¿Cómo saben los jueces cuan alto son los precios de las tarifas? ¿Cómo han calculado cuál es el nivel exacto? ¿Cómo saben si el estado tiene recursos para continuar haciéndose cargo de los subsidios?
No. Los jueces no tienen la más pálida idea al respecto. Pero eso no se les puede reprochar ya que no es su función. Es tarea del Poder Ejecutivo. Es el gobierno quien tiene todos los elementos a disposición para calcular si cuenta con recursos como para subsidiar y hasta dónde puede hacerlo.
Pero en este país todos somos generosos con el dinero ajeno. El Poder Judicial, por ejemplo, no pone un mango para el subsidio a los consumidores de gas y energía. Los jueces, ya lo dijimos, no pagan Impuesto a las Ganancias. En consecuencia, su solidaridad no es respaldada por su propio bolsillo sino por el bolsillo ajeno. Del resto de los contribuyentes.
Ya que estamos, los jueces podrían incluso rebajar las naftas.
La tarifa de los celulares.
O el precio del sushi.
En un país donde no hay un solo funcionario que purgue prisión por robo, ver que los jueces se ocupan de las tarifas de gas, causa gracia. ¿Acaso no tienen tareas en su área específica que se distraen pulsando botones que corresponden a otros poderes? ¿Qué están buscando? ¿Poner en aprietos al gobierno? ¿Mostrarse como los buenos de la película? ¿Acaso piensan que el gobierno no es consciente de las dificultades que ocasionan a los consumidores los aumentos de tarifa y precios?
Da la impresión que algunos jueces deberían dejarse de tonterías por el módulo de tiempo que suele aconsejar el filósofo contemporáneo Luis Barrionuevo. O sea, al menos por dos años.
Mientras tanto, podrían ocuparse de sus tareas específicas. Todos tenemos la impresión de que, en esa área, hay mucho por hacer.